Publicado por: Opinión (Cochabamba - Bolivia)
SON UNOS CINCO MIL NUEVOS VENDEDORES DE ROPA USADA QUE SALEN A LAS CALLES A DIARIO PESE A LAS PROHIBICIONES DE LA COMERCIALIZACIóN
La venta de ropa usada es un negocio que ha crecido en los últimos dos años, pese a la prohibición de su comercialización en el país desde el primero de abril de 2009.
En Cochabamba se estima que hay 20 mil gremiales que se dedican a esta actividad y a nivel nacional son 250 mil que están organizados en la Comisión Nacional de Defensa de Ropa Usada y Prendería a Medio Uso que prepara una defensa frontal de su fuente de trabajo.
A este grupo se suman otros cinco mil nuevos comerciantes informales que se ubican a diario en las diferentes calles de la ciudad en horarios nocturnos y ahora también de día. Ellos no tienen puestos fijos, son comerciantes informales que ofrecen peluches, calzados, juguetes y prendas de vestir a precios económicos. Sólo requieren un espacio en la acera para ofrecer su mercadería. Se los escuentra en las calles San Martín, Aroma y 25 de Mayo, incluso en inmediaciones de las avenidas Heroínas y Ayacucho, en el centro de la ciudad, donde los transeúntes se ven seducidos por todo lo que se puede encontrar, ya sea por necesidad o simplemente porque se encuentra en oferta.
Algunos vendedores explicaron que esta ropa la trajeron a la ciudad desde Oruro, donde el comercio continúa, aunque ya no es tan abierto como hasta hace dos años.
“Sabemos que está prohibido, pero qué más podemos hacer, no tenemos trabajo. Nos arriesgamos al decomiso”, explicó Carmen N. quien se dedica a vender peluches en la calle San Martín.
Su esposo, que tiene un puesto de juguetes al lado, dijo que viaja a traer la mercadería pero en pequeñas cantidades para evadir los controles.
“Más que todo en flota traigo, son uno o dos fardos nada más y cada uno compro en 800 bolivianos más o menos”, contó. Otra vendedora dijo que llega a Cochabamba, desde Oruro, sólo los días de feria, para ofrecer su mercadería y luego retorna a su ciudad donde tiene otro puesto de venta.
Desde la Cámara de Industria se estableció que diariamente llegaban a Cochabamba entre 500 a 1.000 fardos de mercadería ilegal, cada fardo con una carga de 45 kilos y la mayor parte de esta ropa procedente de Estados Unidos y Asia, situación que poco o nada ha cambiado.
CONTROL Para un comerciante que tiene su puesto de chinelas en la calle Brasil y 25 de Mayo, estas personas les perjudican de sobremanera porque venden más barato, además que no pagan patente al municipio, lo que ellos cumplen, aunque pertenecen al sector informal.
Por su parte, el presidente de la Comisión Nacional de Defensa de Ropa Usada y Prendería a Medio Uso, Edilberto Colque, dijo que estas personas hacen quedar mal al sector porque no cuentan con ninguna garantía de que su mercadería ha pasado por todos los controles que hacen fuera y dentro del país, como la fumigación, el lavado, planchado y otros arreglos. Pidió el control de los funcionarios municipales, tomando en cuenta que se está ocupando aceras de manera ilegal. Sobre la venta de ropa y prendería usada, aclaró que mientras continúe el diálogo con el Gobierno, su sector no permitirá ningún decomiso. Pidió la flexibilización del Decreto Supremo 28761 que prohíbe la importación y comercialización. Colque reconoció que la mercadería sigue ingresando por vía contrabando en grandes cantidades, pero también en pequeñas utilizando los “amarros de aguayo” y mochilas.
“Si el Gobierno no cumple, tampoco nosotros podemos dejar de vender, de eso vivimos, es nuestra fuente de empleo y a la vez ayudamos a lavanderas y vendedoras, generamos trabajo”, sostuvo.
Dijo también que para evitar los atropellos a los que son expuestos por parte de los efectivos policiales del Control Operativo Aduanero (COA) que “deberían hacer su trabajo en las fronteras”, en los próximos días pedirán una audiencia con la Ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Teresa Morales.
“Queremos el tránsito libre de la ropa usada y la revisión del D.S. 28761, además de la flexibilización en el control aduanero. Estamos dispuestos a asumir cualquier medida de presión porque no vamos a dejar este trabajo. Éste es un problema social que debe resolver el Gobierno”, acotó.
Los comerciantes de ropa usada aseguran que se trata de “ropa de marca”, es decir que pertenecen a industrias de renombre a nivel internacional, que tiene precios similares a las prendas nuevas pero duran más.
Apuntes.
Propuestas
Los micro y pequeño empresarios piden aumento de efectivos del COA y participación efectiva del ejército en las medidas de control. A su vez, piden medidas legales más efectivas para la protección de la industria nacional e incrementar los aranceles aduaneros e impositivos a productos asiáticos terminados como ser la ropa, calzados y alimentos.
Lo urgente
Para reducir el contrabando, diferentes sectores que trabajan con el producto nacional plantearon un control social directo, a partir de una línea confidencial directa gratuita para denuncias. Por otro lado, consideran necesario posibilitar accesos a mercados internacionales para la exportación de productos nacionales terminados.
Las alcaldías
Los textileros rechazan la tuición de las Alcaldías para el control de ropa usada y prohibir que la institución emita más licencias de funcionamiento a los comerciantes.
Ropa clasificada y no basura
La producción nacional tiene competencia desleal con la venta de prendas a medio uso
Para el representante de la Confederación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas de Bolivia, Primo Titichoca Lapaca, desde el 2005 se ha intentado evitar el ingreso de ropa usada al país, sin embargo, esta actividad continúa y los resultados son nefastos para el sector manufacturero.
Aseguró que “el sector está muriendo” porque no existe voluntad ni del Gobierno, ni de los importadores de ropa usada para la reconversión.
“Los confeccionistas apuestan a lo nacional y se buscaba a través del financiamiento del mercado que también lo hagan los ropavejeros, pero utilizaron el financiamiento para surtir su mercado y seguir vendiendo”, explicó.
Por su parte el presidente de la Federación de Micro y Pequeños Empresarios, David Marca, lamentó que con la reconversión del Gobierno, los comercializadores de ropa usada tuvieron más facilidades para seguir con este negocio.
Advirtió también que en muchos de estos comercios se ha implementado la venta no sólo de ropa usada sino de nueva.
“A Iquique sólo entran con carnet y con 500 dólares se trae ropa de liquidación y mezclan con ropa nueva, así sus ganancias son más del 900 por ciento . Se dan el lujo de alquilar tiendas, no podemos competir con eso”, manifestó.
Titichoca Lapaca argumentó que la falta de incentivos para el sector no permite abaratar costos a los textileros.
“Hay contradicciones en el Gobierno, dice una cosa, pero no cumple. Esto nos ha llevado a un canibalismo económico, los microempresarios estamos en extinción, nos estamos comiendo entre nosotros”, acotó.
Aseguró que los mejores jeans son fabricados en Cochabamba, es el producto estrella de los textileros, sin embargo, los costos son altos y no tienen competencia.
La Aduana y el COA decomisan 2.200 fardos en 316 operativos
Una de las competencias que tiene la Aduana Nacional es el control en las carreteras de la importación de ropa usada que está prohibida desde el primero de abril del 2008, de acuerdo al Decreto Supremo 29463. No obstante, se estableció el plazo de un año hasta el primero de abril del 2009 de acuerdo al Decreto Supremo 29521.
La gerente regional de la Aduana, Dirsey Vargas, aclaró que el control de la comercialización no les corresponde. Pese a las limitaciones en su trabajo, en coordinación con los efectivos del Control Operativo Aduanero (COA), hasta octubre de este año se realizaron 316 intervenciones que permitieron la inutilización de 2.220 fardos que tienen un peso de 88 toneladas, los mismos que, en el marco del Decreto Supremo 220, serán entregados a una empresa después de un proceso de licitación pública para realizar su destrucción.
“La ropa usada pasa por un proceso de inutilización para otros fines”, sostuvo.
LA CANTIDAD Vargas explicó que después de tres procesos de licitación, se procedió a la destrucción diaria de entre 5 y 6 toneladas de ropa usada. Este trabajo es permanente porque continúan las incautaciones que llenan la capacidad de almacenaje en los ambientes de la Aduana Regional de Cochabamba. Se estima que cada día el COA se incauta entre 20 y 30 fardos de ropa, lo que podría ser más pero esto no es posible, principalmente en las fronteras que son de gran extensión.
La gerente de la Aduana lamentó que muchas personas, pese a que saben que el contrabando es un delito buscan la manera de escapar al control mediante caminos alternos.
“Es un trabajo arduo y de mucho riesgo. Pese a que tenemos personal capacitado, en dos oportunida-des han sido atacados por poblaciones. La gente desconoce la norma, es cuestión de conciencia”, finalizó.
http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2011/1206/noticias.php?id=34380






Asumo que los que venden ropa nueva americana o usada o fuera de temporada son personas evidentemente que viven con ello, es su modo de vivir, sea en la calle o en una tienda.
Lo que no se ponen a pensar es en el hecho de que los manufectureros no saben hacer la ropa bien, la hacen muy pequeña, no saben de tallas, no saben alargar una talla, las hacen al ras de la tela , y lo peor de todo es que la sacan en serie, quien quiere ponerse algo asi?,
la ropa que venden americana es muy buen, de buena calidad, es buena tela y las tallas son perfectas, bienen bien confeccionadas y es barata, yo no me opongo en el hecho de fuigar o desinfectar la misma pero no en su prohibicion, para competir los comerciantes tendrian que mejorar la calidad de sus prendas que elaboran, y tendrian que hacer diseños nuevos y convencionales, lo que estan muy lejos de pensar.
Yomismo pienso abrir una tienda de ropa usada, por que mi salrio de secretaria no alcansa , imaginense los demas.