Publicado por: Opinión (Cochabamba - Bolivia)

El presidente Evo Morales, quien apostó al “voto válido” en los comicios judiciales de este domingo, sufrió la peor derrota electoral desde que fue elegido por primera vez en el cargo por efecto de una fuerte tendencia del “voto nulo” que puede superar el 60 por ciento, de acuerdo con los primeros datos extraoficiales.

Morales fue elegido en diciembre de 2005 con el 53,74 por ciento de los votos, una decisión del soberano que fue ratificada en 2008 con el 67.43 por ciento de votos a su favor durante un referéndum revocatorio al que también fueron sometidos los prefectos de los nueve departamentos. En 2009, logró validar la nueva Constitución con el 61,43 por ciento que le abrió paso para una segunda reelección de la que salió vencedor con el 63 por ciento de los votos y control del Legislativo.

Pero en estos inéditos comicios, la proyección extraoficial de la encuestadora IPSOS, divulgada este domingo por la red ATB, el voto nulo y el blanco en las principales ciudades capitales del país, logró un respaldo aproximado del 60 por ciento.

Los resultados muestran que el mayor índice de nulos se registró en La Paz, en una tendencia que llega hasta el 51 por ciento, mientras que los válidos ganaron únicamente, con una leve mayoría en los departamentos de Oruro y Pando.

En Cochabamba y Santa Cruz esta tendencia se arrimó al 50 por ciento, por encima del promedio nacional. El ex presidente del organismo electoral, Jorge Lazarte, dijo que es la primera vez en la historia democrática del país que los votos nulos superan a los válidos.

Morales, que ya había establecido como tradición una celebración en Plaza Murillo tras cada jornada electoral que sorteó, esta vez se limitó a pronunciar un mensaje que duró algo más de cuatro minutos, para valorar la masiva participación ciudadana en las elecciones de este domingo y señaló que a pesar de la falta de información se había frustrado una supuesta intención de boicotear las elecciones.

La elección de magistrados, la primera en la historia de Bolivia, se ejecutó con varias restricciones legales que prohibieron la difusión de propaganda y la restricción de entrevistas a los candidatos, un total 115 que llegaron al día “D” de la elección.  

El líder del MSM, Juan del Granado, que alentó la anulación del voto en una sostenida campaña, pidió al presidente Morales hacer una lectura adecuada de los resultados y la destitución de las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE). En ese mismo tono, el jefe de Unidad Nacional (UN) Samuel Doria Medina, quien también promovió una acción contra el voto válido, demandó realizar otra elección de manera que sea más legítima.

Ambos sectores políticos de oposición cuestionaron la selección previa de los candidatos realizada con el peso mayoritario del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) en la Asamblea Legislativa. A estas críticas se sumaron la de varios sectores ciudadanos que cuestionaron la forma en la que el gobierno manejó el conflicto por la construcción a través del Territorio Indígena del Parque Iseboro Sécure (Tipnis).

Al inicio de la jornada electoral, el vicepresidente Álvaro García Linera dijo que la opción política a favor del gobierno ya se dio el 12 de octubre, en ocasión de la celebración del Día de la Descolonización, cuando miles de sectores leales al gobierno se concentraron en la Plaza Villarroel de La Paz y aseguró que la elección de este domingo no debía tener una lectura política. El presidente Morales cifró en más de 500.000 las personas asistentes ese día.

El analista Ricardo Paz dijo, en un contacto con el diario digital Oxígeno, que “el mensaje político que la ciudadanía entrega al gobierno es fruto de una serie de arbitrariedades que se han estado cometiendo” y, en ese marco, dijo que también tiene que ver con un problema del “diseño constitucional” de esta elección, la primera de este tipo realizada en el país.

Paz afirmó que Morales aún no ha hecho una lectura adecuada de los resultados de las elecciones de este domingo y dijo que no sería políticamente correcto que juramente a las autoridades elegidas en estas condiciones. Anticipó que podrían darse problemas de gobernabilidad.

El analista Carlos Cordero dijo, a su turno, que si no reconocen el triunfo de votos nulos y blancos el país no se va a pacificar, especialmente en un momento complejo marcado por la proximidad de la marcha por la defensa del Tipnis.

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