Crónica de la gesta libertaria de Santa Cruz
el 24 sep En: POLITICA Y DEMOCRACIA HISTORIA POLITICA Y DESARROLLO - sin comentarios
Publicado por: El Deber (Santa Cruz - Bolivia)
Eric Soria Galvarro Balcázar
Los primeros movimientos revolucionarios a favor de la Junta de Buenos Aires se comienzan a gestar desde la casa del comerciante Pedro Jiménez donde estaba alojado Juan Manuel Lemoine. La trastienda de Jiménez era el lugar donde se realizaban las juntas clandestinas. Ahí Lemoine compartía también con sus antiguos amigos y camaradas de la pasada acción de mayo de 1809, como Angel Mariano Borda y el recientemente elegido procurador interino Antonio Vicente Seoane. Allí concurrió, entre otros, el capitán Antonio Suárez, que fue incorporado a la causa patriótica, como lo fueron Antonio Vicente Arias, regidor de Cabildo, el capitán Cosme Damián Urtubey, Antonino de Aguirre, el lectoral José Manuel Seoane, el prebendado José Francisco del Rivero del cabildo eclesiástico, y otros .
La Santa Cruz de entonces estaba gobernada por una nueva élite de extranjeros, que detentaba los escasos cargos políticos y administrativos, en menoscabo de las tradicionales familias cruceñas; para los efectos concretos de las emergentes luchas libertarias, personificaba la opresión, el abuso de poder y la conculcación de sus derechos ciudadanos.
Esta sociedad estaba conformada por el subdelegado interino Pedro José Toledo Pimentel, de origen salteño; el Cap. Antonio Álvarez Sotomayor, ex gobernador de Chiquitos y actual gobernador de Maynas, de origen español; Tomás de Aguirre, ministro contador de reales cajas; Isidro García Tagle, teniente de Real Hacienda; Francisco de Bernardo Estremadoyro, administrador de tabacos (españoles); y los ciudadanos Gregorio Molina, Manuel Reynoso, y Francisco de Udaeta, secundados por los cruceños José Antonio Suárez, alcalde de 2o. voto, el comandante José Lorenzo Chávez y otros.
Corría el mes de septiembre, cuando Pedro José Toledo arbitrariamente hace reclutar de forma forzada 300 hombres para mandarlos como resguardo del presidente de Charcas Vicente Nieto, a quien le debía su cargo. Este hecho provocó el rechazo popular y del cabildo cruceño, que pedía el retorno de la tropa.
Alrededor del día 20, llegan las primeras noticias de la elección del gobernador intendente de la provincia Francisco del Rivero en Cochabamba; el subdelegado Toledo Pimentel, en sesión privada con sus partidarios, abre el correo ‘expreso' con los oficios enviados por el nuevo gobernador y decide desconocer a ese nuevo gobierno y al de Buenos Aires, y más bien, asesorado y secundado por Antonio Álvarez Sotomayor, decide reconocer la autoridad del presidente de Charcas, Vicente Nieto, dependiente del gobierno de Lima. Organiza la defensa de la ciudad con 200 indios flecheros de Santa Rosa, Buenavista y Porongo, además de 50 soldados, y pide auxilio a las misiones de Chiquitos y al Reino de Portugal (Brasil). Esta determinación fue manifestada a los cabildantes Vicente Arias y Antonio Vicente Seoane por el alcalde de 2º voto José Antonio Suárez y corroborada por Francisco Udaeta.
Este plan de pactar con Brasil es considerado por los opositores como de alta traición, por la intención de entregar el reino a una potencia extranjera. Juan Manuel Lemoine envía una esquela alusiva al Cap. Antonio Suárez a su hacienda en Chocoete, quien inmediatamente se hace presente y se reúne con los demás patriotas. Decidieron echar mano a las armas y detener al subdelegado Toledo y a sus partidarios, quedando así conformada la primera junta revolucionaria cruceña. Era el 24 de septiembre de 1810.
Al día siguiente por la tarde, los miembros de la junta se movilizaron. Antonio Suárez habla con los cabos de guardia del cuartel, José Lorenzo Menacho, Juan José Ortega y Ramón Baca, a quien le dice: "Hombre, supuesto que eres buen soldado y fiel a nuestro soberano, y una vez que está a tu cargo la tropa del cuartel, has de hacer se me entreguen las armas para prender al señor subdelegado, al ministro don Isidro García, al administrador don Francisco Estremadoiro, al señor gobernador don Antonio Álvarez y al señor comandante don José Lorenzo Chávez, que son unos traidores... pero no obstante vete al cuartel a dormir, y que la tropa duerma en la plaza, que yo iré y te recordaré con la gente que hallase, y nos echaremos sobre las armas, y luego llamaréis a los soldados y les diréis que me obedezcan, porque los que mandan son traidores y luego les leeré una gaceta...", acompañan a Suárez, Ramón Vázquez y Francisco Callaú.
Las sesiones y el reclutamiento de gente para la acción continuaron hasta tarde de la noche. Miguel Apodaca relata que estando en casa de don José Aguilar entró don Agustín Talavera y le pidió que lo acompañara diciendo: "Esta noche vamos a dar un asalto, ya están todos listos a acompañarme, ¿y usted?. Le respondí que como extranjero prefería no meterme, y me pidió igual que lo acompañara; llegamos a la ‘casa de altos' de don Antonino Aguirre, donde estaba don Mariano Borda, donde pactaron los tres en secreto durante un tiempo y después don Antonino nos llevó a la plaza, hasta una casa donde hay unos árboles y unas gradas, quedándome yo afuera". Agustín Talavera complementa el relato indicando que la casa de la plaza es la de Vicente Seoane y que en ella se encontraba también el Cap. Cosme Urtubey; refiere que quedaron allí pactando en secreto ‘a lo largo', en otra de las sesiones que se dieron esa noche, en presencia de Nicolás Mercado.
El lectoral José Manuel Seoane sugiere a Suárez suspender el proyecto de las armas para ‘evitar muertes y efusión de sangre', y más bien procesar legalmente al subdelegado y sus cómplices, por representación ante el gobernador intendente, opinión que es descartada de momento.
Estando a la espera de la hora indicada para ejecutar la acción, los patriotas se enteran de que el cabo Baca, lejos de acatar lo dispuesto por Suárez, dio orden a la tropa de dormir dentro del cuartel y con los fusiles cargados y alertas, dando aviso además a Francisco Estremadoiro, para que a su vez dé parte al subdelegado Toledo de todo el plan contra él.
Por poner al descubierto el plan de los revolucionarios, Toledo premia al cabo Ramón Baca con el grado de alférez, e inmediatamente instala sumaria de inquisición en la Sala Capitular para castigar a los autores del complot. El capitán Antonio Suárez interviene en la Sala asumiendo para sí la responsabilidad de los hechos: "Se presentó en la Sala Capitular, y expuso no haber necesidad de ella (sumaria), confesando que él había meditado en trastornar los inicuos planes del subdelegado y sus socios, excitado por su fidelidad por los derechos del Soberano y el bien de su Patria, de cuyo intento no desistiría si aquéllos no variaban (entregarse a Portugal): Que en virtud de esta esforzada expresión, el subdelegado rompió la sumaria que estaba siguiendo, con lo cual se serenó el movimiento popular que en aquel día ocurrió".
La presión popular y la habilidad de los cabildantes patriotas pudo más que los efugios de Toledo y sus partidarios, y el 6 de octubre decretan la realización de la Jura Solemne a la Excelentísima Junta de Buenos Aires.
Muchas arbitrariedades y maquinaciones aún tendrían que soportar los patriotas para conseguir deponer al subdelegado Toledo Pimentel, lo que finalmente logran el día 5 de diciembre de 1810, conformando una nueva estructura política.
La crónica de los acontecimientos de la gesta cruceña de 1810-1815, y los documentos de respaldo serán mostrados in extenso en el Libro del Bicentenario, a ser publicado por la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz.
La proclama de octubre
"Valerosos y leales Cruceños, nobles compatriotas míos. Por fin después de cuatro meses de una mezcla prodigiosa de caimiento y energía: Al cabo de una lucha en que la indignación y la ternura se han disputado una victoria muy alterada sobre mi alma tan sensible como Patriótica; He podido alcanzar el esfuerzo necesario para hablaros, y manifestaros los sentimientos de mi corazón con el entusiasmo que me inspira el amor a Dios, al Rey, a la Patria y a vosotros mismos; (...) ya es llegado el Glorioso y Feliz día, en que la Divina Providencia, compadecida de la infame humillación y abatimiento en que hasta la época presente, os habéis hallado constituidos por el abuso de poder y un detestable egoísmo. Ha suscitado para vuestro consuelo la Sabia Junta, que en defensa de los Sagrados Derechos Del Sr. Dn. Fernando 7º y para bien y felicidad de la Patria, sea instalado en la Capital de Buenos Aires, cuya obediencia acaban de jurar, todas las corporaciones de esta Ciudad (...). ¡Sí dichosos cruceños! Vosotros que por vuestra acertada fidelidad, por vuestra religión y patriotismo, sois la envidia de las demás Provincias, corresponded fieles a los deseos de vuestro Procurador a las intenciones de esta Augusta Asamblea, conservad esta unión (...) no deis oídos a la seducción, que así seréis felices, y vuestro Procurador tendrá la Gloria de ofrecer en las sagradas aras de la Patria, un pueblo lleno de virtudes y unos ciudadanos dignos de la protección del Gobierno. Decid pues ahora conmigo, Viva el Rey Dn. Fernando 7º, Viva la Excelentísima Junta de Buenos Aires que en su Real Nombre gobierna, y que viva el Sr. gobernador intendente de la Provincia Dn. Francisco del Rivero, y con él, la lealtad y unión de este noble vecindario".
Santa Cruz, y octubre 7 de 1810.
Dr. Antonio Vicente Seoane.
(Leída en voz alta por Seoane, síndico procurador
general, en la jura a la Junta de Buenos Aires)
Organización
- Así organizaron los cabildantes patriotas el acto de juramento a la Junta de Buenos Aires:
- Citaron al Ilustrísimo Prelado para que convoque al deán, al cabildo y al clero para que bendigan a los asistentes a la asamblea del 7 de octubre.
- Se pidió el apoyo de tropas y artillería para el solemne acto de la jura y la misa de gracias.
- Se debía prevenir a todos los habitantes de que debían iluminar sus casas y balcones. Las campanas debían repicar.
- Una orquesta selecta debía estar en el balcón de la Casa Consistorial.
- El acto de la jura se llevó a efecto por la tarde y al día siguiente se ofició la misa de acción de gracias. El documento se firmó en la Sala Capitular.
http://www.eldeber.com.bo/2010/2010-09-24/vernotaahora.php?id=100923190130
Democracia, Equidad y Desarrollo


















Escribe un comentario