Publicado por: El Comercio (LIma - Perú

Por: Juan Claudio Lechín

Los presidentes Kirchner y los diarios argentinos, Clarín y La Nación se lanzan bombardas y ribadoquines, amenazas de estatizar y acusaciones de complicidad con las dictaduras. Los Kirchner estaban con baja aceptación ciudadana pero astutamente se han anotado una subida de 10% en su rating con este cruce de dentelladas, al  haber logrado polarizar el discurso desplazando a los diarios Clarín y La Nación al extremo herético del espectro: la derecha, los herejes. Efecto pendular, el matrimonio K, se convirtió en el bloque opuesto, o sea la izquierda de los mejores valores humanos.

¿Por cuál de los dos estoy abogando?, ¿quién tiene la razón? Pos quien sabe, dijo el charro porque el interés de este artículo es advertir que el acierto propagandístico de los Kirchner (Goebbels tuvo varios) revela cosas peores: la precariedad del pensamiento político latinoamericano actual y cuán poco importan los países y los pueblos.

La sola enunciación de un manojo de palabras-magia ("dictadura", "oligarquía", etcétera) bastó para que un sinfín de intelectuales de la izquierda democrática y gente correcta e inteligente retornen a honrar a caudillos absolutistas. Apenas tronaron los dedos hipnóticos del discurso radical, abandonaron la vigilia y la sensatez y se sumieron en un automatismo zombi, operándose el "no importa que hicieres del país lo que la gana te diere, si levantares las palabras encantadas en un santo adalid te convirtieres (como sapo con beso) y yo a apoyarte saliere". Lo segundo es que en este estilo político poco importan los pueblos y los países pues el foco de atención del régimen está en otro lado.

Si los periódicos tienen cuitas pendientes con la justicia, toca agilizar trámites por la fiscalía en lugar de ganar rating y poder atacando al enemigo político. No me cabe la menor duda que toda infracción debe ser castigada. Pero si se castiga para encubrir turbios actos propios, para subir en las encuestas, para destrozar a los enemigos políticos esa justicia resulta ser un brazo represivo del gobierno de turno, una conspiración contra el Estado y no uno de sus brazos. 

Veamos la historia. El juicio de Nüremberg tuvo un juicio principal (contra veinticuatro jerarcas nazis), y trece juicios adicionales contra no más de cien acusados de menor jerarquía para castigar un holocausto de más de cinco millones de almas. Cumplido el trámite, se dedicaron a construir la República, sin posteriores cacerías de brujas. Otra lección poderosa nos alcanza Mandela.

En cambio, nosotros los latinoamericanos seguimos haciendo "profundo" argumento político con la colonia de hace un par de siglos y con las dictaduras de hace décadas. Si los periódicos Clarín y La Nación han incurrido en prácticas monopólicas o si hicieron sociedades ilegales durante las dictaduras son cosas que deberá despejar la justicia argentina y, por supuesto, la opinión pública. Lo que me queda claro, sin embargo, es que desempolvar acusaciones treinta años más tarde luego de diez años de gobierno de los presidente K tiene como transfondo su proyecto de poder absoluto, el cuál pasa por hacer reelegir a Néstor el próximo año. 

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