Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

Por: Patricia Barriga Flores

Muchas veces me cuestioné, por qué las mujeres escriben de las mujeres, sobre su esfuerzo, sus alcances, los derroteros que deben seguir a cuestas de un sin fin de dificultades, y me pregunté, ¿por qué en su día deben ser las instituciones de mujeres las que en su mayoría hacen reconocimiento de ellas mismas, y no así los hombres?...

Sin embargo, al escuchar la música, leer poemas, observar pinturas, me respondo, pues los varones nos homenajean todos los días en cada canción compuesta, en cada verso de sus poemas, en cada pincelada de sus pinturas, en cada una de las obras de arte que realizan.

Pero también me doy cuenta que se debe ser mujer para entender a cada una de las personas del sexo femenino, y realmente reconocer el rol que cumplen dentro de la sociedad, que hasta hace poco era bastante machista, hoy todavía es algo machista, porque aun existen algunos hombres que no quieren reconocer el valor de las mujeres.

Desde aquellas que sufren con la desilusión de un amor, porque lamentablemente su corazón es tan grande que no se fijan de quien se enamoran, sólo basta una muestra de cariño, muchas veces, fingido, para que entreguen el doble de la muestra.

O las que deben abandonar a sus hijos al cuidado de sus parientes o una niñera, para salir a trabajar y darle a ese pequeño ser que es un pedacito de ella, más de lo que ella tuvo.

Hasta las que tienen a sus hijitos cargados a sus espaldas, o tomados de la mano porque no tienen la opción de dejarlos al cuidado de alguien más, debiendo recorrer distancias, para lograr conseguir el sustento diario.

Sin embargo, ahí está luchadora, fuerte y cariñosa, poniéndole el toque femenino, delicado y elegante, con mucho tino a todo lo que hace.

El ser mujer es saber cuando dar una palabra de aliento o una reprimenda, aunque su corazón se esté partiendo, el alegrarse con los logros ya sea de sus hijos, esposo, amigo o amiga, hermano o hermana, padre, madre, o ponerse triste, en la adversidad, y compartir las lágrimas para hacer más llevadera la pena, pero a su vez tener que ser la fuerza para también ayudarlos a levantarse.

Hoy para muchas mujeres será un día especial, pues recibirán flores, besos y abrazos, consideraciones, palabras cariñosas, de respeto y admiración por su entorno.

Sin embargo, también habrá muchas que les signifique un día común, con los mismos afanes de casa, el cuidado de sus hijos, la responsabilidad de ser madre en todo el sentido de la palabra, de ser esposa...

Sin desmerecer el esfuerzo que realizan muchos hombres, considero que las mujeres realmente tienen una gran capacidad de amar, de resolver conflictos, de ser pacientes, compasivas, cariñosas, tolerantes, amables, etc, etc, etc...

Ahora bien ¿por qué hoy se celebra el día de la Mujer Boliviana?

No es casual que las Naciones Unidas establecieran el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, pues el homenaje va por las obreras textiles que en 1908 murieron, en Estados Unidos, defendiendo sus derechos.

En Bolivia, también se celebra el 11 de octubre el Día de la Mujer Boliviana, en conmemoración y homenaje a una gran mujer, Adela Zamudio.

Nació en Cochabamba el 11 de octubre de 1854 y falleció en 1928. Por entonces, la máxima educación a la que podía aspirar una mujer era hasta el nivel primario, pero, su espíritu inquieto, la llevaron a cultivarse en la lectura y, transgrediendo lo establecido, no aceptó con sumisión el lugar secundario y dependiente otorgado socialmente a la mujer.

Con el ascenso al gobierno, a fines del siglo, del Partido Liberal, ella tiene la oportunidad de ser profesora. En 1905, asumió como Directora de la Escuela Fiscal de Señoritas de la ciudad de Cochabamba.

Escritora, poetisa, pensadora, pintora, directora y profesora de la primera escuela laica en Bolivia. En 1911 fundó la primera escuela de pintura para señoritas y otra igual para niños de zonas de suburbio.

Fue realmente un ejemplo de mujer, que hoy de forma anónima muchas siguen su ejemplo, sin embargo, sus ideas progresistas hicieron que a Zamundio la sociedad de su ciudad natal, la marginara y sufrió la indiferencia de amigos y familiares.

Pero luego en 1925 el Gobierno de Bolivia, la coronó en Cochabamba a sus 70 años de edad, reconociéndola como la más elevada exponente de la cultura en Bolivia

Miembros representativos de la comunidad universitaria y de sindicatos obreros, así como muchos poetas bolivianos apoyaron la coronación de Adela Zamudio.

Reconociendo la gran labor de esta poetiza, otra mujer que llegó lejos en Bolivia, Lidia Gueiler, la primera y única presidenta hasta el momento en Bolivia, instituyó la fecha del nacimiento de Zamudio como el Día de la Mujer en Bolivia.

Esta escritora boliviana debe ser la inspiración de niñas, jóvenes y adultas, que deben llevar a cuestas una serie de dificultades por alcanzar sus metas, en bien de la sociedad, sin escatimar esfuerzos pues queda demostrado que la mujer tiene las suficientes agallas para emprender cualquier reto.

Hoy contamos con mujeres albañiles, mujeres taxistas, militares, dirigentes mineras, que gracias a su coraje, han podido ingresar en ámbitos que anteriormente estaban copados por los hombres.

Si bien las mujeres de principios del siglo pasado eran educadas para casarse, tener hijos y atender un hogar y eran escasas las familias que mandaban a sus hijas a la universidad, actualmente las estadísticas reflejan una mayor afluencia femenina en los espacios académicos con gran dedicación a los estudios, que da como resultado un mayor porcentaje de profesionales mujeres que se profesionalizan.

Dicen que el nuevo rol de la mujer en la sociedad ha modificado su papel en la familia, algo muy cierto pero que los miembros aún no han podido adaptarse a las nuevas reglas de juego.

La mujer ha incorporado tareas a su quehacer cotidiano, sin dejar las que realizaba habitualmente, debido a que no encuentra reemplazante.

Todavía muchos hombres, no pueden asumir la obligación de colaborar a la par con sus parejas en las actividades hogareñas, sin embargo tendrán que ir adaptándose cada vez más al nuevo rol que les exige la vida moderna colaborando activamente con las tareas domésticas.

Se afirma que "la mujer es y será irremplazable en el gobierno de su hogar, porque es el director de orquesta ideal que puede lograr la armonía justa para el buen funcionamiento de la difícil empresa que consiste en llevar adelante una casa".

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