Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

No obstante que hubo un tiempo de bonanza económica

A pesar de haber logrado en el primer semestre una tasa de crecimiento del 3,2 por ciento, Bolivia continúa con el mismo nivel de pobreza de un 90 por ciento y cuando se habla de indigencia se encuentra en 32 por ciento que no varía, no obstante el periodo de bonanza y buenos precios a nivel del mercado internacional.

La información fue emitida en la presentación del informe del primer semestre 2009 preparado por la Fundación Milenio y dirigido por Roberto Lacerna, aunque la exposición estuvo a cargo del director ejecutivo, Mario Napoleón Pacheco y Juan Brun Guzmán, para lo que se utilizó información de fuente oficial, en base a temas regionales, nacionales desde el sector externo, fiscal, monetaria, financiera, de precios y sector real de la minería.

La exposición del informe 27 de la Economía Nacional, fue realizada en el salón auditorio Enrique Miralles Bonnecarrere de la Federación de Empresarios Privados de Oruro (Fepo).

Con los datos obtenidos, se aprecia que el crecimiento es positivo, pero no es el suficiente, porque hubo una etapa de un contexto externo favorable por el buen precio de las materias primas fundamentalmente del gas y la minería.

Esta realidad comparada con otros países, puede ser evaluada; por ejemplo Chile tiene el 13 por ciento de pobreza y el 3 por ciento de indigencia, pues en algunos países con una tasa de crecimiento menor en el PIB mejoraron su situación en términos de superar la pobreza.

Según información emitida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el crecimiento en Bolivia es de 2,11 el primer semestre, aunque al completar las cifras, éstas ascienden a una tasa de crecimiento del 3,2 que si bien muestran un crecimiento positivo, debe ser relacionado con el ingreso per capita y el nivel de inversiones, detalles con los que se puede conocer si el crecimiento es adecuado.

Durante el primer semestre del 2009, el país dejó de recibir el caudaloso flujo de recursos externos que percibió en el apogeo de la bonanza, ese escenario cambió y disminuyeron los ingresos por la renta petrolera, las remesas, la inversión extranjera directa y las ventas de productos mineros y no tradicionales.

En el primer semestre se redujo la demanda de gas, por parte de Brasil, pasando de un máximo de 31 millones de metros cúbicos día en diciembre, a sólo 18 millones de metros cúbicos entre enero y febrero, luego se repuso una parte hasta llegar a 22 millones de metros cúbicos para estabilizarse en un promedio no superior a la última cifra, modificación, sumada a lo que luego fue la caída de precios que tuvo un efecto transversal en las principales variables económicas del país.

Este hecho tendrá su efecto a mediano y largo plazo, al reducirse estas expectativas de nuevas inversiones, la tasa de crecimiento será menor a la que se tuvo, a pesar de la época de bonanza por precios internacionales y existe una caída de la generación de divisas vía sector externo que impacta en los ingresos de las finanzas públicas, porque se recauda menos por impuestos como el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), según el informe del equipo económico de la Fundación Milenio, compuesto por Juan Brun, José Luis Evía, Germán Molina, Enrique Araníbar, Josué Mamani y Saúl Quispe en coordinación con Mario Napoleón Pacheco.

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