Verónica Ormachea Gutiérrez

Formar un Frente Amplio de la oposición es un cúmulo de buenas intenciones, pero está destinado al fracaso. Son aletazos de ahogado, donde la votación se atomiza aún más y Evo crece.

La idea de crear dicho Frente nació a raíz de la falta de liderazgo de la oposición así como una alternativa democrática ante el MAS para enfrentar el voto masivo con que contaría el candidato a la presidencia Evo Morales. Según la Gallup llegaría al 57,7% y ganaría en todos los departamentos. Por ahora se presentarían para el Frente Amplio tres candidatos: el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, el ex prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa y la politóloga Jimena Costa, apoyados por algunos prefectos y comités cívicos del país.

La oposición está tan desorientada y dividida, que cualquier hijo de vecino se siente presidenciable. Antes de crearlo, no lo han podido articular y ya existen discrepancias.

En primer lugar, aún no se ponen de acuerdo para elegir al candidato ya que cualquier político que quiere llegar al poder es para gobernar y no está dispuesto a ceder el liderazgo ni la magistratura. Reyes Villa aduce que hay que remitirse a una encuesta para ver cuál es el postulante más votado, pero ya es demasiado tarde porque el 7 de septiembre vence el plazo para presentar las listas ante el OEP.

Segundo. No cuentan con un programa de gobierno consensuado. Y lo que es peor, hay disparidades ideológicas. Mientras Reyes Villa apunta a "todos contra Evo", Costa y Cárdenas promueven la unidad de los bolivianos.

Tercero. Los candidatos con más votación, según las encuestas, como Samuel Doria Medina, o Jorge Quiroga, no quieren hacerse partícipes del Frente Amplio porque el obtener votos en su carrera política, les ha costado tiempo y dinero y ninguno está dispuesto a entregarlos.

Cuarto. Hay candidatos como Reyes Villa y Costa que no cuentan con sigla política.

Quinto. La mayoría de los candidatos cuentan con un pasado político cuando los electores prefieren caras nuevas. Costa se presenta como la única opción.

Sexto. Ante la falta de consenso, Cárdenas estaría gestionando su candidatura con apoyo del Conalde.

Este proyecto de megacoalición es una suerte de merienda de negros.

Recordemos que en el pasado, aún con liderazgo, éstos no funcionaron por discordancias ideológicas e intereses creados. Varios partidos se adscribieron principalmente para obtener curules en el Parlamento y algunos se retiraron del gobierno por no comulgar con la política y decisiones del presidente. La ingobernabilidad se convirtió en el orden del día por estar sujeta a chantajes, extorsiones y prebendas.

De todas formas, no está demás buscar acuerdos.

*Verónica Ormachea G.
es periodista y escritora.

http://www.la-razon.com/versiones/20090829_006834/nota_246_869288.htm