Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

No se debe negociar nada con Chile

El ciento por ciento de las aguas de los 94 ojos que forman las vertientes del Silala son de propiedad de Bolivia

En el cantón Quetena, de la provincia Sur Lípez del departamento de Potosí, se debe crear una "frontera viva", con industrias que aprovechen el agua de los 94 ojos que forman las vertientes del Silala y los recursos naturales de la región.

No se debe negociar nada con Chile ya que el 100 por ciento de esas aguas son de dominio pleno de Bolivia.

Las afirmaciones corresponden a Milton Lérida, ex presidente del Comité Cívico de la provincia Daniel Campos de Potosí y amplio conocedor del Silala, fue quien, en la década de los años 90s, denunció el aprovechamiento por parte de industrias chilenas de todo el caudal de las aguas de las vertientes del Silala.

El senador Tito Hoz de Vila (Podemos), reivindica la propiedad por parte de Bolivia, de todas las aguas que se generan en la región y que, según su declaración, provienen de 94 ojos de agua.

Por tanto, coinciden ambos, no se trata de un río de cauce internacional, sino de manantiales que nacen en territorio boliviano y que forman lo que se conoce como vertientes del Silala.

Estas vertientes fueron canalizadas hacia territorio chileno luego de la firma de un convenio por parte de la Prefectura de Potosí y la The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company, rubricado el 30 de septiembre mediante el cual Bolivia autorizaba el uso de esas aguas para las locomotoras que entonces, funcionaban a vapor.

Fue la mano del hombre la que canalizó las aguas hacia territorio chileno las que, luego, por gravedad, bajaron hasta las poblaciones del vecino país, afirma Hoz de Vila.

Según Lérida, Chile siempre tuvo la intensión de utilizar esas aguas para el proceso de obtención del cobre que, entonces, se efectuaba por el sistema de electrolítico que requiere del uso de abundante agua.

Fue José Harding, un ingeniero inglés que trabajó en la demarcación de la nueva frontera luego de la contienda de 1879, quien descubrió las vertientes del Silala.

Entonces, esas comisiones se trasladaban con 50 a 100 mulas que necesitaban agua para subsistir, por eso, se buscaba el preciado líquido, dice Lérida.

De acuerdo a su percepción, el verdadero objetivo de Chile no era abastecer de agua a las locomotoras sino utilizar el agua boliviana para sus ciudades intermedias y para la industria del cobre. Y aquí tenemos el resultado, "Chile, sin disparar ni un solo tiro utiliza las aguas bolivianas desde hace 100 años y hoy pretende pagar sólo por el 50 por ciento".

EL TESTIMONIO
El documento que autoriza el uso de las aguas del Silala al que tuvo acceso LA PATRIA, en su primera parte dice: "Número cuarenta y ocho.- escritura de concesión y consiguiente adjudicación del uso de las aguas, que forman unas vertientes, denominadas "Siloli" existentes en la comprensión del Vice Cantón Quetena de la Provincia Sur Lípez, de este Departamento; la otorga el Prefecto accidental don René Calvo Arana, en su carácter de Superintendente de Hacienda del Departamento, a favor de la Compañía "The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited".....

Este documento afirma Lérida, nos demuestra de forma clara que las aguas son bolivianas y por tanto, "no tenemos nada que negociar con los chilenos, no hay motivo alguno, nos quieren marear la perdiz, con eso de las aguas superficiales".

FRONTERA VIVA
Por las razones anotadas, el gobierno no debería estar negociando nada y más bien debía encomendar estudios técnicos para crear en la región, una "frontera viva" que siente soberanía y ayude decididamente, al desarrollo de la región.

En vez de llevar gente a Pando, a una zona donde pueden contraer enfermedades, sin servicios básicos y sólo por un afán político, el gobierno del señor Evo Morales debía llevar gente a Quetena, dice Lérida.

Pero, la propuesta de frontera viva no pasa simplemente por el traslado de gente, se deben crear, previamente las condiciones para un asentamiento humano.

Por eso, se plantea llevar profesionales, ingenieros, economistas, agrónomos, y otros, que organicen el futuro asentamiento.

Con agua, se puede todo, sin agua, nada, sentencia Lérida al postular la industrialización de los recursos de la región.

Pone como ejemplo al ganado camélido cuya carne se debe procesar, al igual que sus huesos, su lana, su cuero y la sangre para alimento de la avicultura.

Con agua se pueden sembrar centenares de hectáreas de pastos para la crianza del ganado.

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