Cultura de la corrupción
el 27 jul En: POLITICA Y DEMOCRACIA EDUCACIÓN NUEVA CONSTITUCION - sin comentarios

Félix Patzi*
La corrupción ciertamente no es un tema nuevo, hasta diríamos que apareció con la humanidad o específicamente desde el momento en que el ser humano empieza a disputar sobre bienes materiales, poder y prestigio; por eso muchas sociedades asociaron a la corrupción con todo lo que daña a la moral y ética individual y colectiva. Sus manifestaciones son diversas y en cada época y sociedad son apreciadas y valoradas de distintas formas.
Por otro lado, la corrupción siempre va asociada con lo que podemos denominar el sistema de compadrazgo o con cualquier tipo de intercambio de favores, por eso es que en las sociedades contemporáneas dicho intercambio de favores es usado desde cosas muy pequeñas hasta colosales bienes en disputa.
La corrupción en la sociedad moderna también va ligada a la burocracia, ésta entendida como un sistema de normas y principios jerárquicos, en términos más comunes podemos decir que cualquier trámite debe pasar por autorización de diferentes oficinas, jerárquicamente establecidas.
Por eso la corrupción y la burocracia se convierten en la sociedad moderna en la fuente de cualquier tipo de intercambio de favores fuera de la norma y de la celeridad aceptable. El ciudadano común y corriente se formó una concepción o creencia de que la celeridad o solución de sus problemas sólo es posible mediante el uso de la "coima" o "amistad" porque siempre se hizo de esa manera y esa práctica es la que encarnó la sociedad en Bolivia, desde la colonia. De ahí que la corrupción se ha hecho una práctica cultural.
El funcionario o burócrata muchas veces es inducido a cualquiera de las prácticas de intercambio de favores por la propia ciudadanía. Lo paradójico de esta sociedad es que el funcionario que no entra en ese juego es visto como no colaborador, hasta es denunciado y calumniado por corrupción, simplemente porque no se benefició de cualquier favoritismo, hasta puede ser sacado del espacio burocrático.
Lo que ocurre ahora es que se está satanizando las prácticas de intercambio de favores o cualquier acto de corrupción como si se hubiese implementado con el gobierno de Evo Morales, pese a que se sabe que en el proceso de cambio hemos heredado dicha cultura de corrupción, por siglos, que es tan difícil de cambiarla en pocos años.
Cuando la corrupción es cultural la solución no pasa simplemente por la conciencia, sino que se necesita elaborar tecnologías sociales que eviten dicha práctica. Aquí no basta el control social por parte de ciertos individuos o dirigentes, sino es la colectividad que debe encargarse de vigilar que la celeridad y solución de los problemas no estén mediadas por cualquier forma de intercambio de favores.
La descentralización -a niveles distritales, comunales y hasta barriales- de las responsabilidades de una entidad pública puede ser, por ejemplo, una solución importante. Para citar alguna: entrega de título de bachiller y selección de docentes por cada unidad educativa. La misma forma se puede aplicar en el campo de salud para cada centro. Lo importante es pensar cómo la población misma puede dar solución a sus problemas y no una entidad jerárquicamente burocrática y elitaria.
*Félix Patzi
es sociólogo, fue ministro
de Educación (2006 - 2007).
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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