Conocimiento e intervencionismo
el 4 jul En: POBREZA Y DESIGUALDAD POLITICA Y DEMOCRACIA DESARROLLO LOCAL RELACIONES INTERNACIONALES EXPORTACIONES ECONOMIA Y SOCIEDAD POLITICA Y DESARROLLO NUEVA CONSTITUCION - sin comentarios

Franco Gamboa Rocabado *
Cuando se considera a la educación, información y saber científico como las riquezas del tercer milenio, lo que se está aceptando es un "único modelo" de conocimiento...
Nunca como ahora estamos expuestos a cantidades inagotables de información y conocimientos. A su vez, sólo en estos tiempos es posible apreciar cuánto se agrandó la brecha entre aquéllos cuyo poder radica en el conocimiento científico y aquellos que están subordinados a éste o sufren sus consecuencias, de tal manera que la identidad del mundo de hoy no solamente es el creciente desempleo y la radical desigualdad. El desempleo y la reproducción de la pobreza siempre constituyeron un elemento inherente a la estructura de producción capitalista. Lo que hoy día presenciamos son nuevas formas de dominación y dependencia que actúan a través de un arma más poderosa y sutil como es el conocimiento.
Los problemas que afrontan los países pobres siguen girando en torno a la influencia del mundo desarrollado que, gracias a su superioridad en materia de conocimiento, cree tener motivos para considerar éticamente aceptable su intervención en muchos países, sea mediante presencia militar, presión diplomática o asesoramiento externo en materia de desarrollo.
Cuando se considera a la educación, información y saber científico como las riquezas del tercer milenio, lo que se está aceptando es un "único modelo" de conocimiento afincado en la más antigua tradición del racionalismo europeo y el positivismo. Detrás de estos paradigmas descansa una premisa que da lugar al sentimiento de predominio que caracteriza a las potencias globales: el conocimiento científico no sólo ha sido comprobado en la realidad a través de siglos de investigación, sino que su principal contribución está en el ámbito de la producción y economía capitalista, verdadero canon de prosperidad e imprescindible referencia para cualquier sociedad.
En nuestros días se ha llegado a una situación en la que no hay otra forma de desarrollarse sino es a través del mercado y el capitalismo, como tampoco existe otra alternativa de imaginarse el futuro, sino es mediante el impulso por alcanzar la modernización occidental. Éste es el molde que se expande con la presencia de expertos extranjeros en varios países pobres, arrastrando un conjunto de valores y formas de considerar a la realidad donde el conocimiento científico acaba convirtiéndose en una ideología suprema. Incluso aquellos que dicen ser contestatarios sólo son opositores de salón de té, insertos en varias agencias internacionales y con un estilo de vida enraizado en la más agria modernidad capitalista.
Todo tipo de asesores económicos, políticos, ecologistas, científicos y hasta teólogos aparecen como los poseedores de claves teóricas o estrategias prácticas para "intervenir" en la
realidad de otras sociedades, juzgadas como retrasadas. Si bien muchos tratan de adaptar su conocimiento a las particulares condiciones culturales de otros países, rápidamente se impone un tipo de conducta en la que su bagaje profesional es considerado como el escalón superior.
La nueva dependencia no funcionaría sin un complemento: la crisis de los sistemas universitarios. En nuestro país, las universidades facilitan explícitamente las relaciones de poder donde el conocimiento se transforma en tecnología. Muchos institutos de postgrado se enorgullecen de mostrar convenios con las universidades dominantes, reproduciendo una manipulación mental y generando las condiciones para la hegemonía de los países productores de un conocimiento politizado. La única respuesta que tienen los postgrados de Bolivia es un grupo de docentes majaderos y metidos en sus calzones, repetidores e incapaces de pensar con independencia de criterio.
* Sociólogo político
http://www.laprensa.com.bo/noticias/04-07-09/noticias.php?nota=04_07_09_opin2.php
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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