Publicado por: La Prensa (La Paz - Bolivia)

Miguel Palacín Quispe, líder indígena de la CAOI

Por:Miguel E. Gómez Balboa

"Hay que aclarar que Evo Morales es el primer presidente indígena que fue elegido en uno de los pueblos del territorio que se llamaba Abya Yala... Creo que la hora del cambio todavía no ha llegado al pueblo boliviano porque Evo Morales aún no ha tomado en cuenta que no va a poder hacer nada en su nación o en América Latina si los 45 millones de indígenas no son tomados en cuenta y se convierten en actores políticos"

El viernes 5 de junio, la localidad amazónica peruana de Bagua se sumergió en un enfrentamiento entre indígenas y policías que dejó el saldo de más de una treintena de fallecidos. El Gobierno de ese país habló de un complot que estuvo activado por más de 50 días, por el rechazo de los originarios a la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos. Más aún, parlamentarios peruanos relacionaron al presidente boliviano Evo Morales Ayma con lo sucedido, ya que éste envió pocos días antes una carta a los participantes de una cumbre indígena en Puno, en la que convocó a pasar de la resistencia a la rebelión y de ésta a la revolución, lo cual puso en el tapete de la discusión el grado de influencia del líder cocalero entre las comunidades de ese país. Domingo se contactó con Miguel Palacín Quispe, el más influyente líder indígena peruano, representante de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), para hablar de estos álgidos temas y del movimiento indígena que ha retomado protagonismo y que evita asemejarse al boliviano.

-¿Cuáles son los alegatos de su sector sobre los enfrentamientos que se sucedieron en la localidad de Bagua?

-La situación fue el resultado final de una serie de eventos que vienen desde la anterior década. El presidente Alan García Pérez, en su reciente campaña, prometió un tratado de libre comercio previa consulta y acuerdo con las juntas nacionales, sin vulnerar los derechos de los pueblos indígenas. Sin embargo, cuando llegó al Gobierno, se olvidó de todo esto y en junio del año pasado habló con miembros del Congreso para legislar el tema. Hubo un golpe de Estado jurídico; es decir, se modificaron leyes y hay diez decretos legislativos que atentan contra los derechos de los pueblos originarios.

Lo que pasó en la comunidad amazónica de Bagua involucra a 65 naciones indígenas. Allí, con estos decretos, se permitió el asentamiento de empresas de explotación forestal y petrolera en 17 millones de hectáreas. Eso perjudicó a unas 1.200 poblaciones. Desde 2008 se intentó convencer de que esas normas son inconstitucionales porque los derechos de propiedad están protegidos por la Constitución, y éstas van en contra de la Carta de las Naciones Unidas y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, porque los pueblos tienen el derecho a ser consultados antes.

Se logró derogar dos decretos, pero las comunidades amazónicas siguieron luchando, hubo 56 días de movilización intensa. Hasta que de forma abrupta intervinieron las fuerzas públicas y se llegó a esta masacre. Se habla de más de treinta muertos, nueve de ellos indígenas; sin embargo, los últimos reportes hablan de 150 dirigentes nuestros que habrían sido asesinados, cuyos cuerpos fueron tirados a los ríos, quemados, así lo confirman las familias...

-Este estallido social se dio tras la Cuarta Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, en Puno, adonde el presidente boliviano Evo Morales envió una carta en la cual llamó a la resistencia y una segunda rebelión en América Latina. ¿Qué relación tienen estos dos hechos con lo sucedido en Bagua?

-La cumbre estaba en la agenda y no coincide con el levantamiento de los pueblos amazónicos. Sobre la carta de Evo Morales, fue tomada como un mensaje a las naciones indígenas. Fue una justificación de lucha porque aquí se habla del derecho a la inclusión de los indígenas, una pelea que siguen todos los pueblos de la región. El Gobierno peruano es el culpable de lo sucedido y no se puede buscar culpables en el exterior. El presidente Alan García solamente ha echado la culpa a todos...

-Sin embargo, según agencias peruanas, usted dijo que en esa cumbre se iba a elegir al "Evo Morales peruano"...

-Era un escrito hecho por otros, yo no dije eso. En Perú simplemente estamos en un proceso de articulación y visibilización de la propuesta de los pueblos indígenas y, de seguro, en nuestras asociaciones pueden existir muchos Evos Morales, porque no queremos dar semejanza al trabajo logrado en Bolivia o en Ecuador, queremos iniciar una lucha propia.

-¿Alberto Pizango, asilado en Nicaragua por esos hechos, era uno de los que tenían más posibilidades de emerger como líder de los indígenas peruanos?

-El proceso de la visibilización del movimiento indígena peruano tiene otras características, no es como el boliviano. No pensamos en una visibilización personal o de grupo porque tenemos un conjunto de 40 líderes regionales y de los pueblos indígenas. Lo que se hace es una visibilización política y social. No queremos ser reconocidos por las demás personas, sino queremos participar en las decisiones que nos incumben. Somos distintos del sindicalismo clásico y a los partidos tradicionales que buscan llegar al poder, y distintos de las fórmulas sociales y también al caudillismo.

-Dice que su proceso es distinto del boliviano, que no recurre al sindicalismo clásico y al caudillismo. O sea, ¿éstas son características del movimiento liderado por el presidente Evo Morales?

-No tenemos por qué asemejarnos al proceso de Bolivia. No estamos por la lucha del reconocimiento, sino por la lucha de la vida para salvar de la hecatombe al planeta Tierra.

-¿Por qué Pizango no se quedó en su país para hacer frente a las acusaciones en su contra por parte del Gobierno?

-Tras la masacre en Bagua, hablé con él, pasaba por un extrema presión porque el Gobierno había declarado su captura y no se le garantizaba el derecho a la vida, no se le brindaba seguridad, por eso le dijimos que salvaguarde su integridad, por ello pidió su asilo.

-Se dice que pidió asilo en Bolivia...

-Alan García estaba esperando eso para echar la culpa a alguien. No le salió su estrategia. Hubiéramos querido que esté asilado en Bolivia; además muchos países estarían encantados de tener un hermano indígena como él.

-¿Cuál es la relación de los pueblos indígenas peruanos con Morales? Antes, incluso él apostaba a crear el Movimiento Al Socialismo (MAS) peruano...

-Primero, Bolivia nos parece importante en el mundo porque es el laboratorio de la democracia, porque allí todos los días se debate de una forma distinta a los Estados uninacionales y existe una práctica diferente a los países de derecha o de izquierda. En Bolivia, los resultados no son tan halagadores o tan prácticos; pero éstos se notan en otros lados, en las políticas de cambio que manejan los pueblos indígenas del continente. Bolivia nos ayuda a que entremos al proceso de cambio para tomar en cuenta a los excluidos, los derechos de la naturaleza y hacia una repartición real de los recursos económicos. Creo que la hora de cambio todavía no ha llegado al pueblo boliviano porque Evo Morales aún no ha tomado en cuenta que no va a poder hacer nada en su nación o en América Latina si los 45 millones de indígenas no son tomados en cuenta y se convierten en actores políticos. Eso tiene que entender la sociedad, porque no se puede trabajar sólo con pequeños rebaños, sino con todos.

-El oficialismo en Bolivia dice que Evo Morales es el presidente de los pueblos indígenas del Abya Yala...

-Eso debe ser aclarado. Evo Morales es el primer presidente indígena que fue elegido en uno de los pueblos del territorio que se llamaba Abya Yala. Eso es diferente a lo que dicen...

-¿Y este logro no le da algunas prerrogativas o poder de mando en los pueblos que eran parte del Abya Yala?

-Ningún poder, él tiene que regirse por lo que deciden las bases, como todos. Los pueblos son los que mandan, y no nos regimos a lo que pueda decir una persona... Eso sí, le tenemos respeto por lo que ha logrado...

-¿Cómo diferenciar el actual movimiento indígena peruano con el que emergió junto con Evo Morales?

-Lo de nosotros es un proceso de difusión por el cambio. El movimiento indígena boliviano se construyó desde La Paz y así fue llegando poco a poco al poder para luego estar en el Gobierno. Tenemos enormes coincidencias, la diferencia está en la práctica, en la forma en que se implementa en cada nación.

-¿Qué hace falta para que llegue la hora del cambio en Perú y en Bolivia?

-Lo ideal es que horizontalicemos la democracia nacional y que el Estado no sea excluyente, sino que distribuya y sirva a todos. Y que no se haga el desarrollo para otros países, sino primero para la propia nación; que no se haga explotación de los recursos naturales...

-¿Y cómo va ese proceso en Perú?

-Estamos en la discusión de un proyecto político de carácter social que tiene como pilares a los procesos de cambio y de articulación. Eso significará la horizontalidad en la toma de decisiones de cada sector y a nivel nacional. Hay líderes políticos locales que nos ayudan en la lucha, y lo siguiente es avanzar, pero no pensamos llegar a lo que logró Bolivia, tenemos todavía una aristocracia que nos frena.

-Pero el movimiento indígena peruano quiere tomar el poder...

-Nosotros construimos el poder, ése es nuestro parámetro de izquierda. Creemos que el poder debe ser redistribuido para todos, porque no debe ser sólo de Alan García, sino del pueblo y de todos sus integrantes.

-Vuelvo a la Cumbre de Puno, su documento final incluso llamó a la conformación de entes paralelos a organizaciones multilaterales del mundo...

-Estamos en un proceso de rebeldía. Tenemos una lucha radical que no es extremista, sino profunda, que se involucra en el meollo del asunto. Esto es a lo que tiene miedo la visión occidental. No buscamos la confrontación, sino la incidencia y que nos incluyan políticamente. Participamos en la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas, pero igual vamos a conformar una Asamblea General de los Pueblos paralela a esta última. Es un trabajo de incidencia política para convencer a los que toman decisiones que no sigan excluyéndonos.

-El Gobierno peruano dio a entender que tras el conflicto de Bagua pudo haber la influencia de Evo Morales...

-Lo que ocurre es que Alan García miente en sus propuestas, en sus decisiones y busca culpables. La madre del cordero es el tratado de libre comercio que ha sido firmado sin ningún consentimiento del país, y se allanó su camino de forma ilegal. Desde que llegó al poder, García emitió varios decretos judiciales para criminalizar a los movimientos sociales. En el Perú no podemos poner una piedra en la carretera porque ello está sujeto a una disposición penal. Tenemos más de 1.500 dirigentes en la cárcel gracias a estas sanciones. Estamos en un Estado fascista que no tiene una política de desarrollo para el pueblo indígena. Y tratamos de enseñar que hay otra forma de hacer política, no queremos entrar en conflictos, eso nos da miedo porque el Gobierno tiene las de ganar. Ahora hemos llamado a los organismos internacionales para que hagan sus investigaciones y puedan hacer algo en contra del mandato de Alan García y sus imposiciones.

-¿Evo Morales es un líder digno de ser emulado en suelo peruano?

-Evo Morales es muy querido en el Perú, es muy estimado incluso por Alan García.

-Pero las tensiones entre ambos están en su punto más alto, conflicto que puede dividir a dos países hermanos...

-Esto es así sólo por un resentimiento político. Perú se ha convertido en un refugio de criminales y de perseguidos por otros países, y ahora un líder indígena tuvo que huir a Nicaragua. Se ha producido innecesariamente un conflicto entre países hermanos. Somos un país que tiene este tipo de enfrentamientos que son alentados por el Gobierno. Aunque éstas son tareas de un análisis nacional e internacional, porque este enfrentamiento incluso se refleja en las organizaciones sudamericanas, como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que ahora está dividida en tres sectores diferentes que quieren y no los tratados de libre comercio, un problema que es fomentado por los actuales artífices del neoliberalismo.

DE PERFIL

Es representante de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas que tiene sus oficinas en la capital Lima y tiene entre sus bases al Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu de Bolivia. A fines de mayo organizó la Cuarta Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala en la localidad peruana de Puno. Es también presidente de Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería de su país.

FOTOS • EFE y cortesía de la CAOI

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