Cardenal pidió a los bolivianos no caer en el desorden, la impiedad y la rutina
Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

La esperanza de que el Señor dirá la última palabra y de que el Señor nos sigue conduciendo para que no caigamos, en el desorden, en la impiedad o en la rutina", dijo el Cardenal
El Cardenal Julio Terrazas pidió, este domingo, a los bolivianos no caer en el desorden, la impiedad y en la rutina y asumir el desafío de hacer que crezca la esperanza, la justicia, el amor al prójimo y la libertad mediante la palabra de Dios.
El purpurado en su homilía dominical aconsejó no cuestionarse cómo y dónde se percibe la presencia de Dios con su Reino, sino poner en práctica sus enseñanzas con humildad y grandeza, como una semilla que se siembra para convertirse en un árbol
"Porque no dejamos que ese Reino crezca, en lugar que crezca tanta maleza, porque no permitimos que el Reino de la vida, de la verdad, de la justicia y de la libertad se haga expresión clara de todos los que creemos, en el Dios de la vida. Todos los que tenemos esperanza, la esperanza de que el Señor dirá la última palabra y de que el Señor nos sigue conduciendo para que no caigamos, en el desorden, en la impiedad o en la rutina", dijo el Cardenal.
En ese marco, dijo que el Reino de Dios se expresa, también, cuando sentimos afecto y cariño, por los miles y miles de niños que trabajan en la calle perdido el tiempo de su niñez y están amenazados por un sinnúmero de cosas malas y peligros.
Lamentó que los niños a tan corta edad ya no tengan la opción a ser libres, ya no se reconozca su dignidad, por lo que pidió a la población respetarlos. "No es posible que se los siga explotando en trabajos que no están al alcance de sus fuerzas y de sus capacidades, no es posible que sólo por ganarse unos cuantos bolivianos o pesos, sean explotados con un trabajo que realmente destruye el futuro de nuestro país".
El purpurado señaló que el Reino de Dios es el regalo que el creador nos ha dado y lo importante es que vaya creciendo respetando el ritmo, las maneras de comprender dándole importancia al terreno en el que cae esa semilla de armonía crezca con la capacidad de aceptar las consecuencias que trae ese Reino de Dios.
"El fruto primero del Reino es la vida, la vida para todos, la vida en abundancia. El Reino de Dios se ofrece para que nosotros lo aceptemos y dejemos ya de estar buscando sólo el pan material, gateando o arrodillándonos ante los ídolos y pensemos también con certeza de que ese Reino de Dios si lo aceptamos Él, nos va ayudar a encontrar una vida mucho más digna para todos", enfatizó.
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