Publicado por: El Deber (Santa Cruz - Bolivia)

Investigación. Evo Morales ratificó al ministro Rada, a pesar de las críticas. La falta de esclarecimiento en el caso de los tres supuestos terroristas muertos en el hotel Las Américas sigue generando polémica

  Henrry Ugarte A. | henry@eldeber.com.bo

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El presidente de la República, Evo Morales, no admite otra idea de que el terrorismo era la práctica que ejercía en el país Eduardo Rózsa y otros cuatro extranjeros. Pero, además, el jefe de Estado ratificó en su cargo al ministro de Gobierno, Alfredo Rada, y cerró toda posibilidad para que organismos extranjeros coadyuven en la investigación del proceso.

En una reunión sostenida ayer en Cochabamba con los líderes de los movimientos sociales, el Presidente afirmó que el ministro de Gobierno, que mostró de forma apresurada una fotografía equivocada sobre presuntos terroristas, no será alejado del Ejecutivo porque es hombre de confianza de su entorno. "No lo voy a alejar, va a seguir siendo ministro de Gobierno. Ministros fuera, cuando no gozan de mi confianza o hay pruebas contra ellos", sentenció.

Antes de la reunión de Cochabamba, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, adelantó que Morales decidió no permitir que los organismos internacionales participen en las pesquisas.

Ayer, el Presidente se refirió también a la posibilidad de que la presunta banda terrorista internacional desarticulada la semana pasada en un operativo policial en Santa Cruz quiso atentar contra su vida, como él mismo denunció. "Yo no tengo miedo, aunque sé que el pueblo no quiere héroes, quiere vivos para que sigan trabajando para el pueblo boliviano", afirmó el mandatario.
Para el presidente de la Brigada Parlamentaria Cruceña, Óscar Urenda, la declaración de Quintana y Morales sobre las acciones del grupo de Rózsa y sus amigos es apresurada, porque todavía no hay resultados de las investigaciones. "Debería dejar que la Fiscalía, la Policía y la comisión de diputados realicen su trabajo", señaló.

Sobre la ratificación de Rada, Urenda cree que "es otra muestra del capricho del Presidente de mostrar un gabinete que lo hace quedar mal a nivel interno e externo". 

En el tema de las investigaciones, el ministro Quintana fustigó el viernes al presidente del Senado, Oscar Ortiz, por defender públicamente el terrorismo que remece al país. "Con una elegancia proverbial, Ortiz se ha dedicado a defender a ultranza los actos ilegales. Con una sutileza bastante astuta, trata de empañar las investigaciones que está llevando adelante la Fiscalía", criticó la autoridad.
EL DEBER buscó ayer a Órtiz, pero en su oficina de prensa informaron de que el senador viajó a Chile. 

Según la opinión del analista político, Fernando Untoja, con la politización del caso de supuesto terrorismo y magnicidio, el MAS ha logrado dos cosas importantes: recomponer y unificar algunas facciones internas que estaban descontentas, y el Presidente se ha mostrado como víctima ante la comunidad internacional, que una vez más lo ha respaldado como el líder indígena que lleva adelante un proceso de cambio en Bolivia.

Entre tanto, la Comisión especial Multipartidaria conformada por diputados de las cuatro fuerzas políticas del Congreso llegará mañana a Santa Cruz para investigar el supuesto caso de terrorismo.

"Se invitará a expertos con conocimiento de armas y bombas, esencialmente que sean de Santa Cruz y si en ese departamento no tienen expertos, se llevará a personal de La Paz", dijo ayer el presidente de esta comisión, César Navarro (MAS).
 El trabajo de la comisión comenzará a primera hora del lunes con una inspección técnica ocular en el stand que alquila Cotas en la Feria Exposición de Santa Cruz.

Recusan a jueza y se llevan a Árpád
La defensa del ciudadano húngaro, Elöt Tóásó, detenido y acusado de terrorismo por el Ministerio Público, recusó a la jueza Séptimo de Instrucción en lo Penal, Betty Yañíquez, por haber convocado una audiencia cautelar supuestamente sin haber notificado a las partes.
Ayer, los supuestos terroristas detenidos preventivamente en la cárcel de San Pedro, Tóásó y el boliviano-croata Mario Tadic, fueron trasladados de forma sorpresiva al juzgado Séptimo cautelar donde se instaló una audiencia de anticipo de prueba, en la cual Yañíquez debía presentar un supuesto testigo que involucra a los detenidos.

 Sin embargo, el abogado de Tóásó, Rigoberto Paredes, denunció que la jueza Yañíquez, a la cual recusó, trató de llevar adelante una audiencia ilegal ya que no fueron notificados ni tenían conocimiento de dicho acto judicial, que, según aseguró, debía haber sido el martes 28 de abril. Yañíquez dijo por su parte que determinó excusarse del proceso a raíz de una denuncia verbal en la que la acusaron de tener interés en el caso.
Entre tanto, el abogado Juan Carlos Becerra, encargado de realizar los trámites para el traslado del cadáver de Magyarosi Árpád, húngaro que fue abatido por la Policía en el hotel Las Américas junto a Eduardo Rózsa y Michael Dwyer, señaló que el cuerpo del extranjero será repatriado a Budapest el próximo martes.
Para hoy se espera la llegada de emisarios europeos que tienen residencia en Lima, Perú.

El Gobierno quiere tapar sus errores
Carlos Cordero / Analista político
Con la decisión de ratificar al ministro de Gobierno, pero sobre todo de cerrarse a la ayuda internacional para investigar y esclarecer los hechos sucedidos en Santa Cruz, da la impresión de que el Gobierno está tratando de encubrir un error.
Más allá de los detalles periciales y de los ataques políticos entre oficialistas y opositores, lo que ya es muy notorio es que hubo un error de las fuerzas de seguridad del Estado y finalmente del propio ministro Alfredo Rada.

Pero también se ve un detalle contradictorio, porque hasta hace poco el Gobierno pedía y permitía la ayuda de organismos extranjeros, como el caso Unasur y los hechos de Pando, por ejemplo, pero resulta que ahora no es buena ni conveniente la participación foránea para aclarar los hechos.

Esta decisión del Gobierno no se va a quedar ahí. Tendrá su costo a nivel interno y externo.
En lo interno, la pugna política será cada vez más dura, pero en lo externo, y aquí está lo más grave, la comunidad europea va a comenzar a desconfiar de Bolivia. Esto se verá reflejado sobre todo en la cooperación que pueda venir de los países de Europa.
Recordarán el comportamiento hostil con Estados Unidos y dirán que Bolivia tampoco es cuidadosa con países amigos del Viejo Continente.

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