Publicado por: La Razón (La Paz - Bolivia)

Unas 300 viviendas fueron destruidas ayer en la urbanización Santísima Trinidad, en El Alto. Sus habitantes compraron los lotes de dirigentes de este movimiento, quienes habían tomado estos predios el año 2007.

Las casas de al menos 300 familias de la urbanización Santísima Trinidad, ubicada en Senkata (El Alto), fueron destruidas ayer por los propietarios legales de estos predios. Según la Policía, estas familias fueron estafadas por dirigentes del Movimiento Sin Techo, quienes habían tomado los terrenos el 2007 para luego venderlos. Las investigaciones apuntan al máximo dirigente de este movimiento, Valerio Queso.

La destrucción de las casas se produjo tras la culminación de un operativo policial que desalojó a las familias que habitaban dichas casas. En dicho operativo, donde no se registraron enfrentamientos, los uniformados hallaron cartuchos de dinamita.

"Lo que se hizo fue dar cumplimiento a una orden judicial para ejecutar el desalojo de las personas que estaban asentadas ilegalmente en esa urbanización", informó el director del Comando Regional de la Policía, coronel Óscar Farfán. La autoridad policial aseguró que las 300 familias "fueron objeto de una estafa por parte del señor Valerio Queso", quien les habría cobrado 1.500 bolivianos como cuota inicial por la venta de los lotes. "Incluso les habría entregado papeles de propiedad", manifestó Farfán.

Queso, máximo dirigente de este movimiento, es procesado en la justicia por la toma ilegal de varios terrenos en El Alto.

Juan Quisbert, uno de los propietarios legales de uno de los terrenos, indicó que las familias ingresaron a ese lugar con documentos falsos. "Esas personas estaban asentadas sin tener ningún documento. Incluso distorsionaron nuestros planos", dijo.

El coronel Farfán informó que antes de hacer el desalojo, la Policía realizó el allanamiento a las viviendas. "Encontramos dinamitas elaboradas de manera casera, con fulminantes; también bombas molotov fabricadas incluso en latas de sardina y otro tipo de conservas. También habían ondas, flechas y bastantes petardos para las tomas que estas personas realizan", indicó.

Luego del desalojo, los propietarios legales de esta urbanización procedieron a la destrucción de las cerca de 300 viviendas.

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