En memoria de José Luis Roca

Por: Pedro Shimose *
Boliviano hasta las cachas y camba por los cuatro costados, libre como el viento de los ríos y las pampas de su tierra natal, José Luis Roca García (Santa Ana del Yacuma, 11/08/1935-La Paz, 07/04/2009) acaba de perder su batalla contra el cáncer.
Intelectual multifacético, fue abogado, periodista, político, diplomático, catedrático, ensayista, crítico literario, traductor, editor, cronista y, ante todo y sobre todo, historiador. Pertenece al núcleo de historiadores benianos -Manuel Limpias Saucedo, José Chávez Suárez, Medardo Chávez, Antonio Carvalho Urey y Arnaldo Lijerón Casanovas- que a partir de 1942 explica, desde la perspectiva regional, la historia de este país difícil que no acaba de cuajar porque no nos da la gana. La obra de José Luis intenta reinterpretar la fundación de Bolivia como República independiente, ante la necesidad de consolidar el Estado nacional a través de una reforma descentralizadora, "donde la vida política esté regida por un acuerdo entre las diversas regiones bolivianas". Diez libros escritos a lo largo de 30 años confirman el sueño y empeño del eminente historiador que acaba de morir.
Es posible que su vocación de historiador naciera al leer Los gobernadores de Mojos (1942), de Manuel Limpias Saucedo (1892-1926); al admirar la figura patricia de José Chávez Suárez (1900-1967), autor de Historia de Moxos (1944), que él conoció y trató en su tierra natal; al frecuentar la prosa magistral de Gabriel René Moreno y al verter al español, por influencia de su padre anglófilo, algunas páginas ejemplares de Gibbon o Macaulay. Discípulo de Hernando Sanabria Fernández y Lewis Hanke, José Luis irrumpió en la escena cultural boliviana con sus artículos de prensa y comentarios bibliográficos publicados en La Paz, en el suplemento Presencia Literaria y la revista Signo, dirigidos por el crítico Juan Quirós, allá por los años 60. Sus lectores percibimos, entonces, la calidad de su prosa y el rigor de su pensamiento crítico. Los libros de José Luis cautivan no sólo por la originalidad de sus ideas y la documentada exposición de sus tesis, sino también por la elegancia de su estilo. Cuidadoso de la expresión literaria, en su prosa doctrinal se advierte el manejo de los caudales de la lengua. José Luis Roca García muestra tanta soltura y desenfado al escribir, que halla siempre la palabra exacta. Véase, por ejemplo, este pasaje de su libro Economía y sociedad en el Oriente boliviano (2001): "Riberalta es la capital amazónica de Bolivia... Recostada sobre un altozano que contempla la unión de los dos grandes ríos, Beni y Madre de Dios, la villa surgió como por encanto al conjuro de la goma". ¡Admirable!
Bastante bien equipado "para transitar por las arduas rutas de la historiografía", José Luis Roca García ha enriquecido nuestro acervo histórico. Lo que yo diga o pudiera decir, precedido de los trabajos de este hombre singular, siempre será insuficiente para elogiar una obra que arranca en sus estudios sobre Casimiro Olañeta y el regionalismo en Bolivia, y finaliza en su libro Ni con Lima ni con Buenos Aires (2008). Hay, sin embargo, un libro marginal -eso me parece- a sus preocupaciones académicas. Se titula: Bolivia, después de la capitalización. Una crítica al gonismo y sus "reformas" (2000). En él hay "un recuerdo de Fidel Castro" que no tiene desperdicio. La última vez que lo vi fue el año pasado, en la VIII Feria del Libro de Santa Cruz. Al despedirnos, su abrazo era ya un adiós definitivo. Amigo, descansa en paz.
* Escritor
Democracia, Equidad y Desarrollo


















