Los cárteles buscan la cocaína boliviana porque tiene calidad
Publicado por: La Razón (La Paz - Bolivia)

La selección. Los narcos prefieren la cocaína boliviana por ser pura y de fácil compra.
El contacto. Cárteles colombianos adquieren la pasta base producida en el país.
La producción. Las fábricas no sólo están en el Chapare, sino en toda Cochabamba.
Los cultivos. La hoja de coca es cultivada en varias regiones con métodos sofisticados.
Las fronteras bolivianas se convirtieron en un paso casi obligado para los cárteles de narcotraficantes de Colombia, Brasil y México, afirman expertos en la materia, algunos de ellos policías que prefieren mantener su nombre en reserva. Las mafias que se dedican a tan rentable negocio son atraídas por la calidad de la cocaína boliviana y no dudan en ingresar al país para llevarse cantidades considerables a sus países, siguen diciendo las fuentes consultadas por La Razón. Dichas mafias cristalizan (purifican) la cocaína y la comercializan en Europa y EEUU.
El Gobierno niega la presencia de estas mafias y habla de clanes familiares locales con nexos internacionales. Tal es la versión del viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres.
Ciertamente, coinciden las fuentes policiales, de la Fiscalía Antinarcóticos y personas que conocen sobre el funcionamiento del narcotráfico, en el país no se ha confirmado la presencia de cárteles de extranjeros, pero, están convencidos, la droga producida en Bolivia alimenta el negocio de tales mafias y no se puede descartar su presencia en el territorio "por temporadas".
"Hacen acopio de la droga interna. Si los productores la venden en 2.000 dólares, ellos la ofertan en 2.500. La organización les ofrece más porque necesita insumos, necesitan la pasta base para cristalizarla", afirmó un general de la Policía que prefirió el anonimato. Según el jefe policial, el sureste del país, frontera entre Santa Cruz y Paraguay, se tornará en el centro de fábricas de cristalización de cocaína si no se llega a determinar "a tiempo" su presencia en Bolivia.
El viceministro Cáceres argumenta que, "cuando se habla de un cártel, significa que tienen una estructura armada, tipo militar, por tanto se supone que ésta tiene nexos más bajos, con gente inmiscuida en el crimen organizado y que desconoce a los líderes: a eso se le llama cárteles. Lo que en Bolivia se nota (es que son) clanes familiares". Así lo dijo en un encuentro con periodistas locales, realizado el jueves 2.
El año 2005, la Policía antinarcóticos detectó la presencia de cárteles de mexicanos y colombianos que pretendieron ingresar al país por el departamento de Santa Cruz. En ese entonces, los efectivos se incautaron de una gran cantidad de estupefacientes y los alejaron del territorio nacional, sin embargo, según las fuentes antes mencionadas, ahora es posible que estas mafias hayan retornado a Bolivia.
Ocurre, dice la fuente policial, que la ausencia de la Drug Enforcement Administration (DEA, Agencia Antidroga de Estados Unidos) en Bolivia dificulta más la detección de estos narcotraficantes. "El clorhidrato de cocaína (droga refinada) se prepara para EEUU y Europa, entonces, necesariamente tiene que ser una sociedad colombiana con nexos mexicanos. Sale por Santa Cruz y usan el puente del Paraguay. Es muy difícil detectarlos, para eso se necesita el apoyo de la DEA que podría ayudar a saber qué cártel ha penetrado en Bolivia".
El Chapare cochabambino es todavía el núcleo de producción de cocaína del país, mientras que el departamento de Santa Cruz es el lugar de distribución al exterior, según una alta fuente policial.
El analista Humberto Vacaflor afirma que el trópico valluno "monopoliza" la actividad del narcotráfico en el país, aunque el también periodista no cree en la existencia de cárteles. Sin embargo, dice que la droga boliviana es requerida por este tipo de organización ilegal.
"Según las estadísticas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), el 97 por ciento de las fábricas de cocaína descubiertas y la captura de droga, entre otros casos, se sitúa en el Chapare".
Vacaflor describe: "(Los cárteles) están en Colombia y México, lo más cerca posible de los mercados de consumo. En Bolivia, lo que tenemos son organizaciones de base que producen sulfato o pasta base de cocaína, vienen en una avioneta y se la llevan a otro país a convertirla en clorhidrato, y es ahí donde aparecen los cárteles de narcotraficantes".
El Informe sobre la Estrategia Internacional del Control de Narcóticos 2009 (INCSR), emitido por EEUU, afirma que el incremento de la producción de cocaína en Bolivia es una "amenaza" para su país, los vecinos de Bolivia y Europa.
El documento alerta de que autoridades brasileñas "han declarado que la mayor parte de cocaína incautada en Sao Paulo proviene de Bolivia, siendo un creciente porcentaje de esa cocaína -de origen peruano- que transita por Bolivia hacia Brasil".
Asimismo, el INCSR expresa su "preocupación" por la "creciente influencia de cárteles colombianos y mexicanos", y por la posibilidad de un número creciente de crímenes relacionados con el narcotráfico en Bolivia, siempre según el documento.
Un ex narcotraficante boliviano entrevistado por este medio la anterior semana afirmó que los cárteles colombianos y brasileños prefieren la hoja de coca boliviana a la hoja peruana y colombiana. "La hoja de coca nacional es un 95% más pura que la peruana, que será un 65%. En Colombia, su hoja no es buena, pero hay mucho mercado del narcotráfico allá y mucha competencia", indicó el hombre.
Según una fuente policial de la FELCN paceña, no existen cárteles de narcotraficantes en el país, sin embargo, los narcotraficantes bolivianos sí tienen conexiones con ellos. "No hemos llegado a tener esa clase de organizaciones, pero en algún momento hay una conexión de bolivianos con ellas", indicó.
Un general de la Policía comentó que un cártel necesita sólo una hectárea de tierra en una zona tropical, "con abundante agua", para efectuar su trabajo. Ese espacio le serviría para asentarse por un tiempo en la zona.
"El 97% de los casos (...) está en el Chapare.
El Chapare monopoliza la actividad de la droga en Bolivia".
Humberto Vacaflor, analista.
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