Reos de San Pedro se amotinan por cambio de horario de visitas
el 27 mar En: POLITICA Y DEMOCRACIA JUSTICIA NUEVA CONSTITUCION - sin comentarios
Publicado por: La Prensa (La Paz - Bolivia)

El Hospital de Clínicas recibió al menos 20 heridos, ninguno de gravedad
Los delegados de los reclusos piden el cambio del nuevo Jefe de Seguridad del panóptico.
Los reclusos de la cárcel de San Pedro, de La Paz, se amotinaron ayer con el respaldo de sus familiares porque la guardia del penal impidió el ingreso de visitas una hora antes de lo convenido. La Policía los reprimió con gases lacrimógenos y balines. Hubo al menos 20 heridos. Los reos se declararon anoche en emergencia y piden la destitución del Jefe de Seguridad.
De acuerdo con la versión de uno de los delegados de los privados de libertad, a las 15.45 de este jueves los policías de seguridad cerraron la puerta principal del reclusorio sin previo aviso y comunicaron a quienes aún hacían fila para visitar a sus parientes que el horario de ingreso había finalizado.
"La insatisfacción -dijo por el celular el portavoz- fue muy grande. Históricamente, desde hace 15 años el horario de visitas es desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. Es un derecho por el que nosotros hemos luchado entonces".
En el intento de alcanzar la puerta, que ya estaba cerrada, para pedir ayuda de sus familiares, algunos de los reclusos cayeron al piso y otros fueron empujados por los policías que intentaban formar un cerco en torno del ingreso.
Fue entonces cuando visitantes, mujeres y ancianos en su mayoría, se sumaron a la protesta que tomó las características de un motín con la quema de colchones y otros materiales inflamables como madera seca, plásticos y papeles.
Intervención policial
La primeras imágenes televisivas difundidas hacia las 18.00 mostraron a reclusos y mujeres de pollera de pie en actitud de reclamo en los muros, techos y en lo alto de las graderías del penal, mientras tenues hileras de humo se confundían con los gases lacrimógenos lanzados por los efectivos del orden.
Las fuerzas de seguridad dispersaron también con agente químicos a los parientes de los reos que estaban protestando contra la Policía en la plaza Sucre y en las calles Otero de la Vega esquina 20 de Octubre y Cañada Strongest.
Para "apaciguar" el penal, según su gobernador, el coronel José Cabrera, se llamó a miembros del Distrito Policial N.o 1 (DP-1), ubicado en la calle Colombia, a una cuadra del panóptico; la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), y el Grupo Delta (GD), especializado en lucha antiterrorista y criminal.
Sin embargo, la situación rebasó la experiencia y recursos de esos cuerpos policiales.
Por ejemplo, tres efectivos de la UTOP tuvieron que subir al techo de uno de los quioscos de la Otero de la Vega para enviar por una cuerda envases de gas lacrimógeno al policía que estaba apertrechado en una de las casetas de vigilancia del penal. Por el peso de los guardias, el techo del anaquel se rompió y los uniformados casi cayeron al suelo.
Los bomberos no pudieron entrar en San Pedro con celeridad para apagar los incendios debido a que no aparecía la llave de la puerta. Mientras que la UTOP y el GD tuvieron problemas para atravesar los patios por su desconocimiento del lugar y, al principio, sólo atinaron a lanzar gases a los techos.
Como consecuencia de la "represión", calificativo expresado por el delegado de San Pedro, hubo 42 personas internadas en Sanidad del penal.
La mayoría de esas personas presentaba señales de intoxicación, golpes y una de ellas, Osmar Sergio Téllez Ríos, una herida por impacto de balín.
El representante de la Derechos Humanos, Boris Antezana, declaró anoche que había cuatro personas heridas (tres por intoxicación y una por balín).
Pero el médico de la Sala de Urgencias del Hospital de Clínicas, Álex Colque, afirmó, cerca de las 22.30, que al menos 20 personas procedentes de San Pedro habían sido ingresadas. Entre ellas, 12 reclusos con golpes e intoxicación y cinco niños por haber aspirado gas lacrimógeno.
También confirmó que había un herido de balín que no revertía ningún peligro.
Vuelve la calma
Los policías controlaron la situación entre las 18.30 y las 19.00, después de una reunión entre los delegados de las siete secciones del penal (menos La Posta, donde no hubo incidentes) y los coroneles Cabrera y Manuel Guzmán, director nacional de Seguridad Penitenciaria y ex gobernador de San Pedro.
Este último oficial dijo que el ingreso de las visitas se mantendrá en las 10.00 y el de la salida en las 17.00. Esta posición fue respaldada por el viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, quien anunció que hoy dialogará con los reclusos.
Pero los reos de San Pedro insisten en que el jefe de Seguridad, teniente coronel José Murillo, sea retirado de ese cargo porque, según el delegado que habló con este medio, "nunca comunicó que se iba a cambiar el horario de las visitas".
Para conseguir ese propósito, anoche se declararon en emergencia y anunciaron que hoy emitirán un comunicado para pedir, además, el mejoramiento de las condiciones de vida en las cárceles del país.
Guzmán no quiso hablar sobre el pedido de retiro de Murillo y aseguró que en las próximas horas el Gobernador de San Pedro deberá entregar al Comando Nacional de la Policía un informe sobre el "incidente" de este jueves en ese reclusorio.
Cabrera fue asignado la anterior semana al penal en reemplazo del coronel Juan Jaldín, quien fue relevado tras descubrirse que en San Pedro se efectuaban tours para extranjeros.
Niños y mujeres
El motín de ayer expuso nuevamente la situación en que viven alrededor de 93 niños que habitan con sus padres en el penal y estudian en la Escuela Cuba, ubicada al frente de San Pedro.
En medio de la gasificación, decenas de esos infantes intentaron ingresar en el penal tras haber terminado sus clases, mientras que otros fueron sacados del reclusorio por los policías o sus madres para evitar que fueran "víctimas" de la represión.
Para evitar que continuasen expuestos en la calle, fueron evacuados a las oficinas del Defensor del Pueblo con la ayuda de miembros de Derechos Humanos, de donde fueron trasladados a San Pedro hacia las 20.00.
También hubo problemas con cerca de 100 mujeres (esposas, hermanas y abuelas de reclusos) que viven en el penal o pernoctan en él por no tener dónde vivir cuando visitan a sus parientes. Esas personas sólo pudieron ingresar con los niños.
Los detalles
El penal de San Pedro acoge a más de 1.300 reclusos.
Viven en esa cárcel también más de 93 niños, que acompañan a sus padres durante el cumplimiento de su sentencia o mientras esperan su juicio.
Según los privados de libertad, el panóptico sirve de albergue también a unas 100 mujeres, entre esposas, hermanas y abuelas de los reos. Decenas de ellas viven permanentemente en San Pedro, otras sólo pernoctan en él mientras visitan a sus parientes.
Los días de visitas son el jueves y el domingo.
Desde hace 15 años el horario de ingreso de las visitas es a las 10.00 y de salida a las 17.00. Este jueves, los policías cerraron las puertas a las 15.45 y comunicaron que ya no permitirían la entrada por una orden superior.
Este cambio causó malestar en los reclusos y el consiguiente motín con el apoyo de los familiares que estaban dentro del reclusorio.
La situación fue controlada casi dos horas después por unos cien policías y tras una fuerte gasificación.
Los reos provocaron incendios pequeños que fueron apagados por los Bomberos y efectivos de la UTOP.
La situación se apaciguó después de una reunión entre los delegados de los privados de libertad y el Gobernador y el viceministro de Régimen Penitenciario, Jorge López Arenas.
Los datos
La revuelta empezó a las 15.30 porque los policías cerraron las puertas del penal.
Cien policías de la UTOP, DP-1 y GD intervinieron para controlar la situación.
Tras la gasificación se reportó al menos 20 heridos por golpes, balines e intoxicados.
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