“En el tema mar este Gobierno perdió la brújula”
Publicado por: Los Tiempos (Cochabamba - Bolivia)

Fernando Salazar:
Texto | Rafael Sagárnaga L
Fotos | Archivo
Análisis | Como siempre, un tema álgido para los bolivianos: el mar. Nuestro entrevistado, experto en el asunto, revisa los avances y retrocesos al respecto.
Fernando Salazar, uno de los más reconocidos internacionalistas bolivianos, evalúa en este diálogo con ¡OH! la siempre compleja relación Bolivia-Chile. Destaca los avances logrados en una de las coyunturas en las que mayores acercamientos hubo. Sin embargo, también advierte los límites a los que dicho proceso ha llegado.
¡OH!: Para superar la larga crisis diplomática entre Bolivia y Chile, una de las soluciones propuestas desde hace algunos años es la paradiplomacia. ¿En qué consiste?
El término más preciso es el de la diplomacia ciudadana, que es un concepto peculiar. Al ser de acuñamiento relativamente reciente (aproximadamente dos décadas), le pasa como al término desarrollo sostenible o sustentable: todo el mundo lo menciona y nadie sabe muy bien a qué se refiere. No hay, por lo tanto, una definición única y universalmente aceptada, a pesar de los intentos de varios autores por especificar su contenido. En 1982, Joseph Monteville definió la diplomacia de segunda vía (track-two diplomacy) como un proceso diseñado para asistir a líderes oficiales en la exploración de posibles soluciones, fuera del ojo público y sin los requerimientos para negociar formalmente o buscar situaciones de ventaja . Posteriormente, se acuñó el término de diplomacia de vías múltiples (multi-track diplomacy) para incluir las contribuciones de movimientos sociales y otros actores no gubernamentales. Ambas definiciones hacen referencia al papel de la "diplomacia alternativa" que pueden jugar organizaciones de la sociedad civil con relación a la diplomacia formal.
¡OH!: ¿Varias vías de acercamiento? ¿Cuáles?
La diplomacia de multivías basa sus paradigmas en la convicción de que la paz, para que sea sostenible, no puede estar sólo basada en los acuerdos internacionales de paz o en las negociaciones llevadas adelante por los líderes políticos en las cúpulas. Se entiende que esta vía de negociaciones oficiales (Track I) no alcanza y debe articularse con otras, como el trabajo de organizaciones que llevan a cabo en resoluciones de conflictos (Track II) organizaciones comunitarias, empresarios, políticos, ciudadanos y medios de comunicación, etc. Estos conceptos, desarrollados desde el Instituto para la Diplomacia Multivías, a la fecha han expandido su concepto a nueve vías (tracks), integrando el campo de religiosos, activistas, investigadores, entrenadores, educadores y financiadores. Si bien se suele identificar a la negociación oficial (Track I) como jerárquicamente en la cumbre de una pirámide, lo que sugiere el modelo de diplomacia preventiva es que todas las vías están articuladas. Ninguna es más importante que las otras, ni independiente de las otras.
La diplomacia ciudadana, como una diplomacia alternativa a la diplomacia formal, se encuentra todavía en una fase muy inicial. Sin embargo, ante las evidentes limitaciones de las formas tradicionales de la diplomacia para hacer frente a los conflictos actuales, cada vez son más las voces que imploran una mayor participación de actores no gubernamentales en la prevención y la transformación de conflictos. La paradoja es que muy pocos países han querido o sabido abrirse realmente a los nuevos agentes de la diplomacia, dejando a las organizaciones de la sociedad civil ante el reto casi imposible de labrarse un reconocimiento en ausencia de recursos humanos o económicos y con muy escaso apoyo político. El hecho de que, a pesar de estas dificultades, se han acumulado experiencias muy valiosas, es esperanzador.
En todo caso, en nuestro país la diplomacia ciudadana es conocida como diplomacia de los pueblos, designación que no contradice al término de diplomacia ciudadana.
¡OH!: ¿Cómo ven los paradiplomáticos la labor del diplomático tradicional?
Los diplomáticos tradicionales, siempre timoratos, inseguros y excluyentes, le temen a la diplomacia ciudadana. Los actuales diplomáticos improvisados no la comprenden y creen que ellos están haciendo diplomacia de los pueblos, lo cual es un error conceptual. La diplomacia ejercitada por nuestra Cancillería es de primera vía, porque es una diplomacia formal y, por tanto, oficial. Sin embargo, hay que tomar en cuenta la premisa de que, a diferencia de anteriores gobiernos bolivianos, el actual tiene una base de apoyo mayoritario de la ciudadanía que, en las elecciones, alcanzó una evidente mayoría.
En su relacionamiento externo, el Gobierno actual siempre ha pretendido una mayor participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones.
La diplomacia ciudadana o de los pueblos, preconizada por el Gobierno constitucional del presidente Evo Morales, no excluye la diplomacia formal. Por lo tanto, su diplomacia se podría caracterizar como una diplomacia de multivías.
Ambas diplomacias, la formal y la ciudadana, son dos caras de una misma moneda. Una y otra tienen como objetivo una política exterior soberana, coherente, dinámica y posible.
¡OH!: Las relaciones con Chile sufren variaciones que parecen cíclicas. ¿Cómo las ha visto? ¿Cree que cierta afinidad ideológica entre los presidentes de ambos países puede ser beneficiosa para el proceso?
Las relaciones internacionales -interacción de políticas exteriores - no se rigen por afinidades ideológicas, u otras consideraciones de empatías o antipatías. En política internacional lo determinante son los intereses de las unidades políticas que interactúan. Estos intereses pueden coincidir o pueden colisionar. Es el primer caso el que es beneficioso para cualquier proceso de acercamiento con miras a solucionar problemas entre países o unidades políticas.
Para avanzar en cualquier proceso de solución es preciso contar con una estrategia puntual y que tenga cierta base de consenso. Los objetivos deben ser posibles y tendrán que tomar en cuenta los puntos de vista de las partes concernidas. La estrategia, necesariamente, debe ser llevada a cabo por operadores idóneos.
En el tema específico, yo creo que el presidente Morales inició muy bien su política exterior con respecto al problema marítimo. Utilizó puntual y oportunamente la diplomacia de los pueblos que permitió a la diplomacia formal incluir el tema marítimo en la agenda bilateral.
Empezó con una táctica de conseguir un desarrollo de confianza mutua y ahí se quedó. Pareciera que la política exterior del presidente Morales en este tema, perdió la brújula por dos razones principales: falta de una estrategia seria y sostenida y carencia de operadores idóneos. De ahí que después del primer buen resultado, todo lo demás no tiene ninguna importancia al extremo de que todo parece estar estancado.
¡OH!: Se dice que la zona (norte de chile, oeste boliviano y sur de Perú) genera su propia dinámica fronteriza, independientemente de lo que digan Lima, Santiago o La Paz. ¿Qué tan real es esa percepción?
Creo que ésta es una apreciación totalmente alejada de la realidad. En Chile, que es un país serio, tanto en lo político como en lo económico, no es posible que las regiones tengan su propia dinámica al margen de la nacional. En el caso fronterizo, las políticas de defensa de la soberanía y de seguridad fronteriza impiden esa independencia de los objetivos estatales.
Lo mismo ocurre con la macro-región sur del Perú y, en el caso de Bolivia, la región fronteriza con Chile y Perú está muy cerca de la sede de gobierno que hace prácticamente imposible que esas regiones se independicen en el accionar del poder central.
¡OH!: ¿Cuánto han avanzado las relaciones comerciales para la integración entre Perú, Chile y Bolivia?
El intercambio comercial obedece a políticas comerciales. Las políticas comerciales son parte integrante de las políticas económicas. La integración, como se la concibe tradicionalmente, se basa en una complementación económica. Hoy, el concepto integración es más amplio e implica aspectos políticos y sociales. Los regimenes de Chile y Perú tienen políticas económicas relativamente afines. La política económica actual de Bolivia tiene otra orientación casi diametralmente opuesta a las de Perú y Chile. Ergo, es muy difícil hablar de integración en las actuales circunstancias porque no parece haber afinidades de política económica, comercial e, inclusive, de visión política. El reflejo de esto se ve en la crisis de la Comunidad Andina donde la política económica de Bolivia causa recurrentemente crisis en el esquema integracional andino.
¡OH!: Actualmente, la integración comercial entre Chile y Perú es más intensa. ¿Qué debería hacer Bolivia para aumentar su comercio con los dos vecinos?
Es muy poco lo que se puede hacer debido a las políticas económicas opuestas prevalecientes en Bolivia y en los dos países vecinos. Para converger en algo, Bolivia tendría que renunciar a su actual política económica o Chile y Perú avenirse a la política económica boliviana.
¡OH!: Un catedrático peruano sugirió, sin dar muchos detalles, que se podría pensar en "la provisión de servicios públicos conjuntos".
No es una mala idea, pero volvemos al problema inicial. En Bolivia se va hacia la estatización de los servicios públicos, con todas sus luces y sombras. En cambio en Perú y Chile se prefiere la privatización, también con todas sus luces y sombras... Yo me pregunto, ¿se podrá compatibilizar dos visiones tan distintas y hasta conflictivas para la provisión de servicios públicos conjuntos?
¡OH!: Entre la serie de intenciones de acercamiento existen esfuerzos para escribir un texto de historia que se usaría en las escuelas de Chile y Perú. También se quería incluir a Bolivia en este proyecto. ¿Considera útil esta iniciativa?
Claro que es útil, pero soy muy escéptico al respecto. La historia se la percibe de manera subjetiva tanto por hombres como por agrupaciones de hombres. Esta visión subjetiva está condicionada por hechos objetivos. La visión que tenemos nosotros de la Guerra del Pacífico es una. Chile, por ejemplo, a través de uno de sus grandes historiadores contemporáneos, Gonzalo Vial, considera que Chile no quiso ni menos buscó una guerra con Bolivia por el territorio y las riquezas de Bolivia. Entonces, es bien difícil converger. De todas maneras, es un esfuerzo que hay que perseguir.
¡OH!: ¿Qué tipo de acercamientos hay entre los ambientes académicos de los tres países?
Creo que, a través de la academia, se puede sentar las bases para entendimientos políticos. Los políticos están condicionados a intereses coyunturales. Como dijo algún político inglés, los estadistas -que son muy pocos en nuestros países- piensan en las futuras generaciones, los políticos en las futuras elecciones. Los académicos pueden, inclusive, superar las condicionantes emocionales que rodean este tema.
¡OH!: Si nos concentramos en las soluciones, ¿cuál o cuáles serían las más apoyadas por la opinión pública chilena?
Aquí hay que ser muy claros. Hay varias soluciones propuestas que van desde emprendimientos trinacionales con soberanía y administración conjunta de un puerto, pasando por enclaves -con o sin soberanía-, salida libre, útil y soberana, con o sin canje territorial, y muchas otras cosas más.
Yo creo que la solución óptima es, desde luego, una salida soberana al mar con continuidad territorial. Debemos ser, sin embargo, realistas, ¿es posible dicha solución a estas alturas? Creo que no. Los chilenos han sido muy claros y directos, ninguna solución con soberanía, según ellos, es factible por ahora.
De ahí que dentro de la Cancillería, en forma esporádica, se ha estado manejando el tema de los enclaves. Es curioso, porque este Gobierno se halla manejando la misma posibilidad que se trabajó cuando Gonzalo Sánchez de Lozada.
Creo que debemos ser realistas y plantear una solución posible. En el tema marítimo hay obstáculos que vienen de las tres partes. Primero Chile está impedido por normativa interna de entregar territorio a cualquiera. No puede disminuir su territorio. De ahí que Pinochet planteó el canje territorial para perfeccionar la solución de Charaña. Bolivia, ni en ese momento, ni creo ahora, estaba preparada para entregar territorio boliviano a cambio de una salida. Segundo tenemos el problema del Perú que, conforme al Protocolo de 1939, debe darnos su visto bueno, si es que la solución pasa por territorios que fueron peruanos. Y es que no hay ninguna posibilidad de una solución con conexión territorial, si es que no pasa por territorio que antes fue peruano, es decir al sur de la línea de la concordia. En Perú se alzan voces siempre que claman que si Chile está dispuesto a entregar territorio que fue peruano, que lo devuelva al Perú. De ahí que, en la negociación de Charaña, cuando se le hizo la consulta, Perú no contestó, ni sí ni no, planteó una alternativa que ni Chile, ni Bolivia estaban preparadas para aceptar y, consecuentemente, la solución abortó.
¡OH!: ¿Qué me dice de la postura boliviana?
El tercer problema concierne a Bolivia. No sabemos qué es lo que queremos. No nos podemos poner de acuerdo. Vamos desde el extremo de los reivindicacionistas que quieren que se nos devuelva el territorio, hasta los pragmáticos que se conforman con soluciones meramente comerciales.
Creo que debemos buscar una solución un poco menos óptima que nos permita avanzar. Para ello debemos estar concientes de las limitaciones que tienen las partes en este entuerto. Si Chile no puede darnos, por ahora, una salida soberana, veamos la forma de avanzar con simplemente una salida, por ahora. Si Perú es reacio a dar su visto bueno, veamos cómo podemos superar esa legítima posición peruana.
De ahí que he planteado una solución meditada que toma en cuenta el equilibrio de intereses de las tres partes dentro de una nueva racionalidad política. He propuesto una alternativa de solución al problema marítimo boliviano bajo la metodología del gradualismo, es decir, de las aproximaciones sucesivas. Territorialmente la propuesta tiene como eje la cesión, por parte de Chile, de una costa marítima en el extremo norte de su territorio. Una costa útil, libre y con supremacía territorial conectada al territorio soberano de Bolivia.
¡OH!: Con ello que el acuerdo dejaría de depender de una tercera potencia, tal cual sucede hoy.
Así es. Es una propuesta que básicamente prevé además, por parte de Chile, la cesión de espacios oceánicos aledaños a la costa. Un tercer elemento lo constituye la ampliación del puerto de Arica convirtiéndolo en un megapuerto de tres muelles, uno de ellos ubicado en la franja cedida a Bolivia.
¡OH!: ¿Cómo califica en el tiempo la labor realizada por la Cancillería boliviana en la última década?
Yo diría que, la pregunta está muy bien hecha, al referirse a la labor de la Cancillería... Lo digo porque en la última década no ha habido una estrategia sostenida, es decir una estrategia o política de Estado. Ha habido estrategias del gobierno de turno y, en ciertos casos, del Canciller de turno. No conozco una visión seria para enfocar el problema. Nuestro accionar ha sido más reactivo que propositivo.
Eso si hay que reconocer que el Gobierno actual, tuvo un acierto de entrada al incluir el tema marítimo en la agenda bilateral. De ahí para adelante, perdieron la brújula. Se han estancado en construir una "confianza mutua" que, con el paso del tiempo, ha servido para que Chile nos "maree la perdiz", porque avance sustantivo no ha habido, ni va haber puesto que para avanzar en un tema tan delicado se requiere algunas condiciones previas, siendo una de ellas el que ambos gobiernos sean gobiernos fuertes. En el caso de Chile el Gobierno de la señora Bachelet no solo se ha debilitado por una gestión no muy buena que digamos, sino que está llegando a su fin. Con el próximo Gobierno, habrá que empezar nuevamente a construir la confianza mutua y ello implicará más tiempo para que Chile nos siga mareando la perdiz.
¡OH!: ¿Cuál fue el momento de mayor acercamiento entre nuestros países?
Creo que fue al inicio de los gobiernos de Bachelet y Morales.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















