Publicado por: La Prensa (La Paz - Bolivia)

Se desconoce la cantidad de legrados realizados en clínicas de "prestigio"

El registro surge de mujeres que se practicaron el aborto en clínicas ilegales y en condiciones insalubres y que, como resultado de eso, tuvieron sangrados o infecciones que las obligaron a acudir a centros públicos

Las estadísticas sobre el aborto en Bolivia están sostenidas en los casos de mujeres a quienes no les alcanzó el dinero para guardar su secreto. La Organización Católicas por el Derecho a Decidir estima que son 55.000 las féminas que se practican el legrado anualmente.

Esa cifra refleja la cantidad de mujeres que llegan a los hospitales del servicio público, quienes ingresan con hemorragias o infecciones provocadas por un aborto mal practicado o realizado en condiciones insalubres en supuestas "clínicas" o en centros clandestinos.

Sin embargo, el aborto es ilegal en Bolivia, donde sólo se acepta esta práctica en caso de violación y peligro de muerte de la madre. Pero sólo se conoce un caso, sucedido en 2000, cuando una niña de 10 años solicitó el aborto legal, pero debido a la burocracia judicial, el caso terminó en un legrado clandestino.

Para la directora de Católicas por el Derecho a Decidir, Teresa Lanza, la cifra de 55.000 casos muestra sólo a las mujeres que tienen bajos ingresos. "Esa cifra es de las mujeres que van a hospitales públicos con hemorragias luego de hacerse el aborto en condiciones insalubres, no en consultorios, hecho por gente que no es profesional, porque esas condiciones son las más baratas. Son mujeres sin recursos económicos".

Entonces se trata de un subregistro de las interrupciones, que no establece los casos de mujeres que pueden pagar el precio de ser atendidas en clínicas por médicos o en consultorios seguros. Éste las libra de ser parte de la cifra y les da confidencialidad.

La viceministra de Asuntos de Género y Generacionales, Évelin Ágreda, admite la carencia de registros oficiales sobre el aspecto. Ella explica que "es difícil lograr datos, porque incluso aún se lo considera un tabú, la gente está cerrada para hablar y se desconoce el tema".

Una de las razones de ese silencio, según la autoridad, es la carencia de una sólida educación en la sexualidad: "En los colegios no se toca el tema a no ser en los últimos cursos y se limita a lo meramente reproductivo", es decir, se deja de lado la parte afectiva.

También ha advertido de que las esferas en las que se discute sobre el aspecto están ocupadas por hombres, o sea las directrices de cómo asumir esa situación están masculinizadas.

En éste, la Iglesia Católica es inamovible. El sacerdote Sebastián Obermaier afirma: "Nadie tiene derecho de quitarle la vida a un ser humano inocente, bajo ningún argumento. Un bebé no es culpable de nada". El sacerdote plantea que existe un ser humano desde el momento en que el óvulo es fecundado. "No importa si matas a una persona o más, (éste) es un asesinato".

El rostro del aborto

Freddy tiene 28 años, egresó de la carrera de Medicina y hace años no aprueba el examen para acceder a la especialización, pero ya ejerce de manera ilegal. Él se dedica a realizar abortos.

"Trabajo en mi casa, en mi garage hice un consultorio con camilla, caballete e instrumental. En lo que hay que ser cuidadoso es en la anestesia. Por lo general, no tardo más de 20 minutos", así revela una de las formas en las que se realiza esta práctica ilegal. El egresado de Medicina no tiene reparos en contar detalles de esas extracciones, siempre y cuando no se revele su identidad.

"Si el embarazo tiene hasta tres meses, se hace una aspiración, más fácil y seguro para ellas. Cuesta entre 300 y 400 bolivianos, soy flexible". La otra técnica es el raspaje, para cuando el embarazo tiene más de tres meses: "Como es más riesgoso, cobro 500".

Cuenta que incluso tuvo pacientes adineradas que iban hasta Achachicala, donde vive, porque la zona les daba seguridad de que nadie de su entorno las vería.

Las razones

La Directora de Católicas plantea que una de las razones para llegar a esa opción es la falta de información: "Por un lado, si bien los jóvenes oyen sobre anticonceptivos, éstos no tienen pleno conocimiento de cómo usarlos y el acceso a ellos es limitado, el Gobierno da una dotación insuficiente".

La Viceministra apunta al machismo: "Se considera aún que el cuidado reproductivo es responsabilidad de la mujer, incluso aún se rechaza el uso del condón".

Según datos de Católicas, no hay edad recurrente, pues abortan adolescentes y adultas. Ésta destaca que esta práctica clandestina cada vez es más visible.

Freddy recuerda que hace seis meses atendió a una muchacha que no superaba los 15 años: "Primero me sentí mal y luego pensé que más bien la ayudaría, porque terminaría sus estudios y seguiría con una vida normal".

"Las secuelas son emocionales"

"Ahora me doy cuenta que abortar fue una decisión inteligente, porque a mi hija le doy lo que hace dos años no hubiera podido", cuenta Estela, quien no da su nombre real y a sus 29 años habla de esa experiencia sin llorar.

"Lo peor es que hay gente que dice que las mujeres abortan como si nada. Ya quisiera que sepan el karma, lo que una piensa de sí misma, la sensación que se tiene de vacío y la opinión sobre la pareja, porque se llega a creer que es una relación inútil que no llegará a nada".

A diferencia de otras parejas, ella era quien se oponía a ese hijo, mientras que su novio de entonces le pedía tener el bebé: "Él ni siquiera tenía profesión ni trabajo, yo estaba haciendo mi tesis y tenía un trabajo en el que no me pagaban bien, entonces le dije que para él era fácil, porque la responsabilidad de sostener una familia recaería en mí".

Estela cuenta que el embarazo sucedió porque en un encuentro íntimo, el condón se rompió sin que se dieran cuenta, ya que eran responsables con la anticoncepción. Tras dos semanas de disputas, lo decidieron. "Más bien, se prestó dinero y ambos pagamos a un ginecólogo que me practicó el aborto en una clínica privada en una zona céntrica de La Paz. Nadie pensaría que ahí hacen eso".

Lo peor llegó después. Ella entró en una etapa de tristeza y cuestionamiento a su pareja. Tenía dilemas morales y pese a que ella optó por el legrado, reprochaba a su pareja por la falta de preparación profesional y económica para tener un hijo.

"Como la mayoría de la gente es moralista, no podía hablar del tema o contar lo mal que me sentía. Incluso el hecho de que públicamente repudian y satanizan a quienes lo hicimos, me hacía sentir una cobarde. Sobre todo me sentía sola, porque es doloroso, incluso para la más fría".

Un proyecto buscará agilizar el proceso de abortos legales

Violación, rapto, estupro, incesto o riesgo de muerte son circunstancias que dan la posibilidad legal a la mujer que quiera interrumpir el embarazo sin sanción penal. Pero las instituciones que defienden los derechos sexuales, reproductivos y humanos lamentan que los parámetros religiosos y morales se interpongan por sobre la norma y la hagan impracticable.

El artículo 226 del Código Penal, que admite el legrado, dice: "Cuando el aborto hubiere sido consecuencia de un delito de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro o incesto, no se aplicará sanción alguna, siempre que la acción penal hubiese sido iniciada".

"Tampoco -continúa- será punible si el aborto hubiese sido practicado con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no podía ser evitado por otros medios. En ambos casos, el aborto deberá ser practicado por un médico con consentimiento de la mujer y la autorización judicial del caso".

Pero una muestra de que esta normativa no se cumple es que actualmente se conoce sólo un caso que intentó acogerse a la norma, aunque concluyó en aborto clandestino dada la morosidad en la aplicación. Sucedió en 2000 en Cochabamba. Una niña de 10 años fue violada por su padre. Al demandar la interrupción y tras una controversia nacional, el juez a cargo dio la instrucción del aborto, pero ningún médico del departamento asumió la norma. Con 19 semanas de embarazo, cuatro meses, la menor fue intervenida en La Paz de manera ilegal.

La viceministra de Asuntos de Género y Generacionales, Évelin Ágreda, añade que no existe un registro de casos en que la mujer o niña con derecho a esa intervención haya sido respaldada por instancias judiciales o médicas: "En los juzgados dilatan los procesos para evitar la interrupción del embarazo".

Católicas por el Derecho a Decidir plantea que la intervención de la Iglesia y los medios de comunicación revictimizan a las afectadas. El padre Sebastián Obermaier sostiene que sea por violación o incluso ponga en riesgo la vida de la madre, la Iglesia Católica no acepta el aborto: "Una cosa son las leyes del Estado, otra cosa son las leyes de la conciencia".

Por ello, el Gobierno está diseñando un proyecto de reglamentación de la ejecución no punible del aborto, que dé parámetros de tiempo de acción y decisión de los jueces. El aborto debe ser ejecutado en máximo tres meses de embarazo, por ello, el plan buscará evitar que se retrase la instrucción, o sea el traspasado a otra instancia de decisión: "Retardan la decisión, de modo que ellos no tengan que ser responsables de dar luz verde o para que finalmente ella tenga el bebé, sin importar si fue violada o si es una niña".

Sugieren incluir sexualidad en currícula y despenalizar el legrado

La viceministra de Asuntos de Género y Generacionales, Évelin Ágreda, sostiene que para reducir los abortos, se debe incluir la sexualidad en la educación como parte de la currícula. El planteamiento se debate en el Ministerio de Educación como parte de la elaboración de la nueva estructura curricular.

La directora de Católicas por el Derecho a Decidir, Teresa Lanza, sugiere descriminalizar el aborto y a quienes lo practican, porque es uno de los impulsos para recurrir a las opciones "subterráneas". "Existe una doble moral por casi todos los estamentos en que se debate el tema. Los médicos que rechazan la práctica la realizan clandestinamente en sus consultorios".

También ella considera que la doble moral está presente en las familias, pues "gran parte de las agresiones sexuales ocurren en el hogar".

La Ley

El artículo 266 del Código Penal de Bolivia determina el aborto no punible.

"Cuando el aborto hubiere sido consecuencia de un delito de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro o incesto, no se aplicará sanción alguna, siempre que la acción penal hubiese sido iniciada".

"Tampoco será punible si el aborto hubiese sido practicado con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no podía ser evitado por otros medios".

"En ambos casos, el aborto deberá ser practicado por un médico con consentimiento de la mujer y la autorización judicial del caso".

La Nueva Constitución Política del Estado no admite el aborto, pero tampoco garantiza la vida desde la concepción.

El artículo 15 señala textualmente: "Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual. Nadie será torturado ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes. No existe la pena de muerte".

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