Constitución sin pacto social

Carlos Alarcón*
Los resultados del proceso referendario del domingo demuestran que tenemos una nueva Constitución sin un pacto social que la respalde. Esta votación expresa un país regional e ideológicamente dividido en torno a la construcción de un nuevo Estado.
Estos resultados ameritan una doble lectura: jurídica y política, que tiene que ser adecuadamente comprendida por el oficialismo y la oposición para garantizar un escenario de paz y unidad en el país.
Jurídica y democráticamente, queda claro que el resultado que ha ganado a nivel nacional es la aprobación de la nueva Constitución y con ello este texto constitucional reúne todas las condiciones para su vigencia formal y normológica. A este efecto, el único resultado que cuenta es el de la circunscripción nacional y no es admisible la lectura de que esta Constitución no entraría en vigencia en los departamentos en los que ganó el No. La extrema oposición se desacredita y debilita cuando abandona la bandera del Estado de Derecho y del imperio de la ley y apuesta por las vías de hecho y la violencia.
Políticamente queda claro que existe un rechazo contundente a esta Constitución en por lo menos cuatro departamentos del país y en sectores importantes de población urbana en todas las regiones; datos de la realidad que confirman la ausencia de un auténtico pacto social de unidad e integración de los bolivianos que permita una vigencia
real y no sólo formal de esta Constitución en todo el territorio nacional y por un tiempo mayor al que dure el actual régimen de gobierno.
En este escenario hay dos caminos para garantizar la unidad y paz en Bolivia: i) acuerdos sustantivos entre el oficialismo y todos los sectores de oposición en la implementación y desarrollo de la nueva Constitución, sin imposiciones ni visiones unilaterales, que al final de este recorrido garanticen un auténtico pacto social; o ii) un nuevo proceso constituyente bien llevado adelante, sin afanes de hegemonía ni de conservación de privilegios, que garantice desde el inicio las mejores condiciones para alcanzar un auténtico pacto social.
Otro dato que muestra esta votación es el de que la única opción de los sectores de oposición para alcanzar un buen resultado en las elecciones de diciembre de este año necesariamente pasa por su unidad sobre la base de una propuesta política, económica y social cautivadora de alcance nacional, que sea presentada al conjunto del país por rostros nuevos de mujeres y varones, indígenas y no indígenas, obreros y empresarios, artesanos, intelectuales y profesionales, que encarnen y transmitan la sustancia de un cambio democrático y eficiente en oposición a un cambio autoritario y demagógico.
Este resultado para el Gobierno tiene una sensación de victoria con sabor a derrota, porque a diferencia de los procesos anteriores el MAS no crece sino decrece en votación y cualitativamente el No obtenido sin prebendas ni dictadura sindical tiene un valor equivalente o mayor al del Sí.
*Carlos Alarcón
es abogado constitucionalista.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















