SI PIERDE BOLIVIA, PERDEMOS TODOS
(El 25 de enero, no van a elegir un candidato; lo que está en "juego", son sus bienes, sus derechos, su futuro y el de sus hijos)
Por: Eduardo Campos V. *
A diferencia de otros procesos electorales del pasado, lo que sucederá el domingo 25 de enero, está fuertemente relacionado con el patrimonio de las personas, con los derechos ciudadanos, con el futuro que todos esperan para ellos mismos y sus hijos. Es por ello que se trata de una decisión que no se la puede tomar guiado por afectos o desafectos; es necesario reparar en los factores del contexto, los alcances del proceso constituyente, el contenido del texto constitucional y las consecuencias que pudieran tener los resultados.
Primero, debiera tomar conciencia de la realidad de nuestro país, de su situación, de las condiciones en las que vivimos; de los niveles de pobreza y subdesarrollo en los que nos encontramos. Bolivia - como debiéramos saberlo todos - es uno de los 18 países más pobres del mundo; su PIB per cápita, no supera los dos mil dólares, cuando el promedio en Sudamérica está por encima de los siete mil; los índices de pobreza extrema involucran casi al 40% de la población y los niveles de desigualdad son de los más altos del continente; la producción y productividad son marcadamente bajos y nuestra vinculación con la economía mundial, es aun muy precaria.
Segundo, debiéramos reconocer que el proceso constituyente que se inició en agosto de 2006 no ha podido dotarle a la sociedad boliviana de un verdadero pacto social, que permita mirar con optimismo el futuro. Nos guste o no, el proceso constituyente ha sido un verdadero fracaso que se suma a las tantas frustraciones que ha vivido la sociedad boliviana. Todo lo que se ha hecho en la constituyente, claramente ha estado manchado de atropellos, violencia e incluso muerte. La ingerencia del gobierno y sus asesores externos (cubanos y venezolanos) no permitieron que se respeten los procedimientos de la propia Asamblea Constituyente, quedando evidente que siempre fueron las consignas política - ideológicas las que se impusieron en las decisiones. Un texto, elaborado en un cuartel, aprobado levantando las manos sin leer su contenido, corregido en ambientes de la Lotería Nacional (por asesores externos) y en reuniones secretas por unos cuantos "iluminados", claramente no puede expresar los intereses y expectativas del pueblo boliviano.
Tercero, el contenido del texto constitucional, entre las muchas observaciones, incluye no solo grandes contradicciones, sino y sobre todo, disposiciones inaceptables para el ejercicio pleno de la ciudadanía y la consolidación de la democracia en el país.
Este texto, con una visión excesivamente indigenista, hace de la "descolonización" el instrumento de la venganza histórica que pretenden desconocer los largos procesos de interculturalidad que han gestado la nación boliviana. Se pretende dividir y dispersa Bolivia en 36 naciones originarias, muchas de las cuales, no se sabe a ciencia cierta donde se encuentran y en otros casos, agrega arbitrariamente colectivos socio-culturales dentro de una nación, como es el caso de los aymaras. En ese contexto de profunda desagregación social, la población urbana (fundamentalmente mestiza) no tiene los mismos derechos que los pueblos originarios y se constituyen en ciudadanos de segunda.
Por otra parte, se pretende reorganizar el territorio del país en cuatro niveles territoriales de igual jerarquía (departamentos, regiones, municipios y autonomías indígenas), situación que más que facilitar la gestión territorial del desarrollo, ocasionarán fricciones entre estos niveles, vía por la cual, se pretende garantizar la supremacía del poder central (neo centralismo)
La libre expresión, claramente está supeditada a lo que en el texto constitucional se denomina "licitud de pensamiento", misma se constituye en una verdadera mordaza para una de las libertades fundamentales de los ciudadanos. Así mismo, se pretende conculcar la autonomía universitaria, a través de un mecanismo que obliga a las universidades públicas del país a presentar informes ante el poder ejecutivo, provocando la funesta dependencia de la ciencia al poder político.
La actividad productiva y la inversión, se ven fuertemente afectadas, subordinadas a los derechos de los pueblos indígenas originarios, mediante el mecanismo de la acción popular y la jurisdicción de la justicia comunitaria. La propiedad privada, es reconocida en cuanto "cumpla una función social", situación que deja en la sobra la legitimidad de la propiedad. La pretensión de estatizar la economía dentro de un modelo endógeno, cuyo actor económico central es la empresa comunitaria, acaba constituyéndose en una verdadera barrera para el desarrollo de las fuerzas productivas del país y la garantía de un aislamiento de los circuitos económicos mundiales
El intento de introducir dos niveles de administración de justicia de igual jerarquía y la elección de magistrados por voto directo, sólo nos llevará a una mayor inseguridad jurídica que ocasionará un incremente de las actividades delictivas y antes que resolver las evidentes críticas que actualmente se tiene a la administración de justicia, se sumarán otros factores adicionales que harán mas difíciles las relaciones interpersonales en la sociedad.
Subordinar los valores cristianos de la mayoría de la población boliviana a principios y valores de las culturas originarias, resulta siendo una pretensión anacrónica y retrograda que antes que facilitar la interculturalidad sobre la cual se asienta la sociedad boliviana, provocará mayor desagregación y enfrentamiento.
El modelo educativo que se pretende implementar a partir del nuevo texto constitucional, antes que consolidar la construcción de una sociedad intercultural, pretende consolidar visiones particulares y enfrentadas, convirtiendo de ese modo a la educación en un instrumento político ideológico y no una vía para aproximarse al desarrollo y la construcción de una sociedad democrática.
Cuarto, finalmente, debiéramos reflexionar sobre los efectos que podría tener el aprobar ese nuevo texto constitucional. Esta claro que en lo económico, transitaremos a un estado que se dedicará a todo y nada y desde su visión endogenista, acabará enclaustrándonos aún más, impidiendo que la producción y productividad se conviertan en los factores que hagan posible la generación de riqueza que tanta falta nos hace; en lo político, nos aproximamos a un estado totalitario que pretende el unipartidismo y el control policiaco de las opiniones divergentes; En lo social, estaremos en tránsito a enfrentamientos étnicos, sociales y regionales que impedirán las articulaciones mínimas indispensables para enfrentar los retos del desarrollo.
En suma, a la pobreza, desigualdad, baja producción y productividad e incipiente articulación a la economía mundial, agregaremos la des-institucionalización y la desagregación social, como los factores que peligrosamente pueden generar las condiciones necesarias para provocar la inviabilidad de la sociedad boliviana. Si pierde Bolivia, perdemos todos. Tu voto decide.

Director de A. C. Cramer
Democracia, Equidad y Desarrollo


















