La población de Oruro ha construido, a lo largo de centenares de años, unas veces violenta y otras pacíficamente, la identidad orureña,  del que hoy, los habitantes de ésta tierra, nos sentimos orgullosos.

Esa identidad está constituida por diferentes culturas. Urus, aimaras, quechuas y españoles forjaron esta identidad en la cotidianidad del trabajo y en el ideal de libertad.

El trabajo cotidiano y la actividad económica dieron paso a la interculturalidad y el anhelo de libertad a la resistencia y unidad frente a las eventuales tiranías.

LIBERTAD: UN ANHELO QUE FORJO LA ORUREÑIDAD

El "Manifiesto de Agravios", proclamado desde Oruro en 1738, denunció los "abusos y agravios a los que eran sometidos tanto criollos, como mestizos e indígenas aún siendo todos legítimos dueños de la tierra" y propugnaba la "... unidad de una alianza entre criollos, mestizos e indígenas" (1). El criollo Juan Velez de Cordoba y el cacique Eugenio Pachacnica fueron los promotores de esta conspiración, cuya importancia radica en los conceptos contenidos en su Manifiesto, que influyeron de manera radical en el pensamiento de los posteriores movimientos independistas.

Meses después de los gritos libertarios de Sucre y de La Paz, de los que se celebra este año su bicentenario, en la población de San Agustín de Toledo en franco apoyo a esos movimientos "... se produjo un nuevo estallido indígena los días 6 y 7 de noviembre de 1809" del "... que eran promotores el Cacique Titichoca, el Canónigo Andrés Jimenez, el abogado Pedro Rivera y los nativos Carlos Choque y Santos Colque..."(2)

Sebastián Pagador en 1781 y Tomas barrón en 1810, junto a los movimientos libertarios señalados, signan a la orureñidad como una identidad cuyo destino es la libertad y señalan el camino de la unidad, de la interculturalidad, para concretar ese ideal.

TRABAJO Y PRODUCCION: CRISOLES DE LA ORUREÑIDAD

Esa identidad, tal como muestra la historia, ha recorrido un camino de interculturalidad en el que el trabajo, honesto y creativo, cumplió la función de crisol de la orureñidad. Luis Mendizábal Santa Cruz sintetizo ese concepto: "Aquí, las gentes no preguntan de donde viene el hombre, si trae en sus manos la crispación dichosa del trabajo...".

Lo dicho por Mendizábal Santa Cruz, se materializo en diferentes etapas de la historia Orureña. En la primera parte del Siglo XX, alemanes, croatas, españoles e italianos principalmente, arribados a ésta tierra, junto a aymaras, quechuas y mestizos, hicieron de la minería no solo el sostén de la economía orureña, sino de la economía boliviana.

Al finalizar el mismo siglo, ciudadanos del occidente de nuestro departamento, cuando la minería colapsó y las actividades económicas en Oruro parecían tener escasas posibilidades, revitalizaron la economía regional a través del comercio internacional e hicieron que los orureños retomaran la idea de convertirse en la puerta de salida de Bolivia al mundo, aprovechando su cercanía a los principales puertos del Océano Pacífico y su estratégica posición entre este y el océano  Atlántico.

Paralelamente, en ese mismo escenario, caracterizado por la crisis económica, con el apoyo de la Comunidad Europea y de la CORDEOR,  en el occidente del departamento se desarrolló intensamente la producción de quinua y de ganado camélido. Oruro asumió que los productos propios de su ecosistema, no solo servían para la subsistencia de las familias de esa zona, sino para la generación de riqueza, convirtiéndose en actividades económicas que, de mejorar sus sistemas producción, pueden, fácilmente, convertirse en ejes del desarrollo económico del departamento.

LA RELIGIOSIDAD MULTICULTURAL: ESPIRITU DE LA ORUREÑIDAD

En el trabajo cotidiano, de ese modo, se interculturizaron las religiosidades y sus ritualidades. La Virgen del Socavón y los siete pecados capitales, la Ñusta y Huari, dieron paso al carnaval de Oruro. Alrededor de la khoa, en el que es imposible reconocer los limites de la cristiandad y de la religiosidad andina, los orureños, sean mestizos, quechuas o aymaras, entre wisquies, singanis y coca, piden a Dios y a la Pachamama por su futuro, construyendo, ininterrumpidamente, la identidad orureña.

El rostro asado, el api y el charque, símbolos de la orureñidad, incluido el emblemático San José, no serían posibles fuera del ámbito de la interculturalidad.

LIBERTAD, TRABAJO E INTERCULTURALIDAD: DESTINO Y CAMINO IRRENUNCIABLES DE LA ORUREÑIDAD

Queda demostrado, por todo lo señalado, que sin ser atributos exclusivos de Oruro, interculturalidad, trabajo y libertad son los elementos claves de la identidad orureña. Elementos cuyos orgullosos portadores somos cada uno de los más de 400.000 habitantes de esta bendita tierra.

Por ello, libertad, trabajo e interculturalidad son, socialmente, inmanentes a la naturaleza del orureño y sus restricciones suponen una agresión a la integridad de su espíritu, no solo colectivo, sino individual.

Infelizmente, el Proyecto de Constitución del MAS, que será puesto a consideración del pueblo el próximo 25 de enero, sobrepone la etnicidad aymara respecto a las otras culturas, incluso a la quechua, haciendo pedazos la histórica interculturalidad de los orureños. Infelizmente, el proyecto de constitución del MAS, restringe libertades, tan fundamentales como el de libre pensamiento y el de expresión, amenazando el tradicional espíritu libertario del orureño. Infelizmente, el proyecto de constitución del MAS frena y condiciona las actividades económicas, restringiendo la natural inclinación de los orureños al trabajo y a la producción. Lastimosamente, el proyecto del MAS atenta contra el espíritu colectivo e individual de los orureños, atenta contra la orureñidad.

  • (1) "Los levantamientos iníciales" Humberto Matos Jiménez
  • (2) "La Revolución del 6 de Octubre de 1810" María Luisa Zeballos

Jorge Trujillo Pinto es comunicador social.