Por: Alberto Bonadona Cossío *

El tipo de cambio es fijo, ahonda la desventaja competitiva de las exportaciones y favorece la importación irrestricta, incluido el contrabando.

En el Plan Nacional de Desarrollo (PND) se afirma que “el cambio del patrón primario exportador es… condición imprescindible para revertir la desigualdad y la exclusión de la población indígena, urbana y rural, erradicar la pobreza en el país… Sin embargo, dicho ‘desmontaje’ resulta insuficiente si… no instauramos nuevos dispositivos económicos, políticos y culturales que nos conduzcan a la construcción de un nuevo modelo de desarrollo… basado en… la industrialización de los recursos naturales para su exportación y uso interno, a la par… la recuperación del mercado interno y la redefinición de nuestro relacionamiento con los mercados internacionales, siempre en beneficio del país.”

Sin embargo, al tercer año de Gobierno del MAS, Bolivia se desenvuelve en un nuevo modelo económico nacido de las respuestas improvisadas a las circunstancias particulares por las que atraviesa la peculiar política boliviana. Es difícil pensar en positivo acerca de este modelo, especialmente si se quiere encontrar una respuesta que coincida con lo planteado en el PND.

Es un modelo que se basa en la ampliación de una frontera agrícola, la de la coca. Se puede pensar que incluye su industrialización, pero aquella que es internacionalmente ilegal. Al cumplir el rechazo al “patrón primario exportador”, ha llegado a un modelo manufacturero importador. Se quiere destruir el aparato productivo de las exportaciones agroindustriales provenientes de Santa Cruz.

Aparte de las prohibiciones a exportar, olvida lo que dice el PND: “El tipo de cambio es un precio clave de la economía… (por) su impacto en la competitividad de las exportaciones… El PND incorpora… la preservación de la competitividad del sector exportador y de la producción nacional que compiten con importaciones”. En los hechos, el tipo de cambio es fijo, ahonda la desventaja competitiva de las exportaciones nacionales y favorece la importación irrestricta, incluyendo el contrabando.

No presenta aspectos innovadores y creativos, vive a la sombra del pasado y se empeña en rehacer lo que hizo el Gobierno de Sánchez de Lozada. Se puede suponer que se quiere destruir para crear, cuando se debe complementar y corregir para llegar a mejores y más armónicos niveles de desarrollo. La privatización de las empresas estatales ha sido superpuesta por la nacionalización y, por las declaraciones del Presidente de la República, continuará con las restantes en 2009, aunque el renacimiento de Comibol se traduce en una empresa incapaz de gastar gran parte de su presupuesto. YPFB no puede aún nacer por falta de una visión empresarial moderna que incorpore, como dice el PND, “la creación de valor agregado”. El Bonosol ha sido cambiado a Renta Dignidad, la Reforma Educativa, que exigió una inversión millonaria, se intenta retocarla sin resultados tangibles. En síntesis, la política económica actual es en extremo conservadora, al punto de llegar a ser retrógrada. Niega lo señalado en el PND e instaura un modelo agroimportador único en el mundo que preserva el subdesarrollo de Bolivia.

* Economista

a.bonadona@yahoo.es