Gary Antonio Rodríguez A.*

Cuenta un relato bíblico que José —hijo de Jacob— fue llevado a Egipto donde, luego de vencer el “acoso femenino” más antiguo de la historia (creo) y de entrar injustamente a la cárcel, ganó el favor del Faraón que estaba abrumado por dos sueños que había tenido.

En el primer sueño vio salir del río Nilo 7 vacas hermosas y gordas, y detrás de ellas 7 vacas feas y flacas, que se comían a las primeras; en el segundo vio 7 vigorosas espigas de trigo, y detrás de ellas otras 7 decrépitas y flacas, que devoraban a las primeras. Como nadie descifraba el enigma, trajeron a José de la cárcel, sabiendo del don de revelación que Dios le había dado.

José interpretó que los dos sueños significaban lo mismo: habría 7 años de abundancia, seguidos de 7 años de escasez que arruinarían a Egipto. Para evitarlo, aconsejó buscar una persona sabia, que administrara la situación. ¡Faraón hizo a José, gobernador de Egipto!

Durante los siete años de abundancia, José acopió mucho trigo en el país. Fue prudente y no regaló trigo, bonos, dinero ni nada parecido. Acabado el auge, llegó la hambruna al mundo y la gente venía a Egipto a comprar trigo, lo que José suministraba sabiamente.

Temeroso de Dios como era, José no cayó en la tentación de “embriagarse” con el poder que había adquirido. La Biblia no relata, por ejemplo, que hubiera intentado siquiera convertirse en héroe haciéndose dibujar como “Súper-Pepito” en un papiro-cómic para ser admirado por los niños. Nada de eso. José, no sólo sabía que “alabanza en boca propia es vituperio” —como dice una bella amiga— sino que él mismo se respetaba. Bella historia.

Volviendo a Bolivia, al filo del 2008, cabe preguntarse ¿qué se hizo para enfrentar la época de “vacas flacas” que ya empieza comerse la bonanza de años atrás? La recesión mundial está cantada y, a diferencia de Egipto que contó con el favor de Dios para “blindarse” a través de José, el país no lo está ni mucho menos, siendo que la soberbia, los brujos y el poder son uno solo, y eso es abominación a los ojos del Señor.

¿Cuál ha sido la mala siembra de este año? He aquí algunos “pecados capitales”: fijar precios “políticos”; fortalecer el Boliviano a toda costa; políticas monetaria y fiscal, a contra flecha; maltrato a la inversión extranjera; permisividad con los agresivos “movimientos sociales”; creciente narcotráfico y contrabando; despiste total en YPFB; inseguridad jurídica; aumentos salariales por decreto; restricciones a la exportación; incentivos a la importación; demora en los Cedeim’s; errática política comercial; pérdida de mercados preferenciales; y, una espantosa desinstitucionalización del Estado. Ello, sin contar los pecados por “omisión”, y la altivez de la que los circunstanciales servidores públicos hacen gala. Siendo que ahora vienen las vacas flacas… ¡Dios se apiade de Bolivia!

**Gary A. Rodríguez A.
es economista y gerente
general del IBCE.