Pensando en La Paz II
el 18 dic En: DESARROLLO LOCAL POLITICA Y DESARROLLO - sin comentarios

Félix Patzi*
Ratifico mi posición: la realidad es paradójica; y esta verdad no corresponde sólo al mundo de las ideas, sino a la realidad pura y simple. Pensar en el desarrollo de La Paz tiene sus consecuencias ambientales, y eso es inevitable.
Para la bióloga Eliana Flores (en su columna del lunes 8), construir un camino que una a Apolo con Ixiamas es terminar con el último reducto de mara existente en el Parque y esta propuesta sería más bien para que (¿yo?) me apropie de este recurso natural tan codiciado y que la integración sea sólo un sueño. Es lamentable esta posición y al mismo tiempo reprochable, pero típico de conservacionistas que se oponen a todo sin considerar otras lógicas de manejo natural que no sean las que se derivan de sus acérrimos criterios puramente ecologistas traídos del mundo imperialista. Hay que reconocer que las comunidades indígenas, con este tipo de parques nacionales, continúan ancladas y sometidas a una lógica de manejo limitado de su territorio siguiendo criterios ambientales, puesto que no pueden emprender iniciativas productivas propias: estarían en contra de los intereses del Parque Nacional. Y este es un problema general en cuanto al manejo de los parques nacionales en Bolivia. El Parque Madidi es una de los más grandes reservorios de vida natural y silvestre, pero tampoco se puede negar el hecho de que las comunidades que viven en esa zona también tienen derecho a generar mejores condiciones de vida. Al parecer, los ecologistas no entienden que no todo es conservar, porque es imperativo construir el camino Apolo–Ixiamas y, para ello, seguramente se tomarán las medidas ambientales, de protección y preservación natural más pertinentes; pero jamás se puede pensar en la pura y recalcitrante conservación, que no permite absolutamente nada considerando que cada milímetro de tierra es un campo sagrado, impenetrable y que a la vez condene a la marginación y la permanente postergación de quienes viven en esas zonas, haciendo que la cuestión medio ambiental sea una carga más para esas comunidades. La única forma de revertir esta situación es modificando la ley de creación del Parque Nacional Madidi, que contemplará, sin lugar a dudas, aspectos que tengan que ver con: a) protección a especies de flora y fauna endémicas; b) conservación de especies de flora y fauna en peligro de extinción; y c) manejo sostenible de recursos naturales renovables y no renovables, entre otras cosas. Cambiar los alcances de la ley para construir el camino y potenciar esa zona, es parte de un tipo de desarrollo que está centrado en identificar potencialidades productivas de una región (en este caso la castaña, la madera y los cultivos de arroz y caña de azúcar) y buscar las mejores formas de aprovechamiento como, por ejemplo, a través de la conformación de empresas comunitarias en las que el tema ambiental no es excluyente sino más bien complementario porque es parte del paradigma de las sociedades indígenas. Al pretender potenciar el norte paceño, no todos saldremos contentos porque algo tendremos que perder. Sostengo que la cuestión del desarrollo y el medio ambiente sigue siendo algo muy complejo de compatibilizar, ya que las aludidas alternativas de manejo y uso de biodiversidad, por su mismo carácter específico y no integral, no la han resuelto.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















Escribe un comentario