Masacre en Pando fue premeditada y constituye crimen de lesa humanidad
Publicado por: La Patria (Oruro - Bolivia)

Informe de la Unasur
• El jefe de bancada de senadores por Podemos, Roger Pinto, representante de Pando, calificó de “parcializado” el informe y denunció que “Mattarollo quiere matar la verdad de los hechos”
El informe de Unasur respecto a la denominada “masacre de Pando” perpetrada el 11 de septiembre, respalda la posición del Gobierno y menciona que esos crímenes de lesa humanidad (contra la humanidad) fueron ejecutados con “una cadena de mando y contaban con funcionarios y bienes del gobierno departamental, al servicio de una empresa criminal”.
El informe final de la Comisión Especial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) fue presentado ayer por el presidente de ese grupo especial de investigación, Rodolfo Mattarollo.
En sus conclusiones el informe también contradice a la Corte Suprema de Justicia de Bolivia y argumenta que las muertes de Pando deben ser esclarecidas en un proceso ordinario y no en un juicio de responsabilidades, como lo estableció el presidente del máximo organismo de Justicia, Eddy Fernández.
“A la luz de los hechos, la Comisión concluye que no se está ante delitos de función y esto, conforme a la misma jurisprudencia del Tribunal Constitucional de Bolivia. En efecto, la función pública no consiste en atentar contra la vida y la integridad personal de los ciudadanos, los delitos de esa naturaleza, no pueden ser nunca delitos de función. Se trata de delitos comunes que deben ser juzgados por la justicia ordinaria”, dijo Mattarollo.
Casi de inmediato, el jefe de bancada de senadores por Podemos, Roger Pinto, representante de Pando, calificó de “parcializado” el informe y denunció que “Mattarollo quiere matar la verdad de los hechos” con esas aseveraciones.
Pinto dijo que “ni el ministro (Juan Ramón) Quintana hubiera podido escribir un informe tan favorable al Gobierno”.
El informe concluyó que la masacre de campesinos fue premeditada y constituye un crimen de lesa humanidad.
La comisión determinó un número mínimo de 20 campesinos muertos, aunque recomendó la investigación de una cantidad no determinada de personas desaparecidas, torturadas y/o sometidas a abusos sexuales.
“Dicha masacre reviste por sus características los rasgos de una violación extremadamente grave y flagrante de derecho a la vida y a la integridad de la vida, cuyo goce y ejercicio es condición de todos los derechos humanos”, indicó Mattarollo.
Las conclusiones también encontraron responsabilidad en la Policía por asumir una actitud pasiva que permitió estos hechos violentos con saldos lamentables.
El documento señala que los funcionarios políticos de los que depende la obligación de garantía de los derechos humanos y los cuadros superiores de la Policía incumplieron de manera patente su obligación de preservar la vida y la integridad física de las personas que fueron objeto de ataque.
“Téngase en cuenta que la responsabilidad criminal alcanza aquellos que tenían el dominio de los hechos, porque en cualquier momento los podrían haber hecho cesar y por su omisión de actuar, se hacen responsables del resultado trágico de estas muertes producidas con premeditación y alevosía”, agregó Mattarollo.
El Presidente de la Comisión dijo haber verificado la tortura de los campesinos que una vez detenidos fueron obligados a incriminar a algún responsable incluso cuando los trasladaban a los heridos a un centro hospitalario.
“Igualmente hay testimonios y evidencias suficientes para calificar como tortura en unos casos y como tratos crueles inhumanos y degradantes en otros, el trato recibido por numerosos campesinos que fueron detenidos por (funcionarios) estatales y para estatales”, dijo el representante de Unasur.
El informe recomienda “investigar” la muerte de los funcionarios prefecturales Pedro Oshiro y Alfredo Céspedes (caídos entre la mañana del día 11 de septiembre y el 12 de septiembre).
“Ambos presentaban heridas de armas de fuego por lo que se encarece a las autoridades judiciales de Bolivia su investigación exhaustiva y la sanción correspondiente”, según Mattarollo.
La Comisión Especial está encabezada por el jurista Rodolfo Mattarollo y lo secundan Juan Gabriel Valdés y Luciano Fouillioux (Chile), Fermino Fechio (Brasil), Francisco Borja (Ecuador), Guido Toro (Perú), Carlos Pita (Uruguay), Freddy Gutiérrez (Venezuela), Fulvia Benavides (Colombia) y Nicolás Gutman, Eduardo Zuain y Ciro Annichiarico (Argentina).
Democracia, Equidad y Desarrollo65x65.jpg)













Ana dijo
LA MATANZA DE PANDO Y EL INFORME DE UNASUR
Pedro Portugal Mollinedo
http://www.periodicopukara.com
A través de Rodolfo Mattarollo la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR, presentó el 3 de diciembre su informe sobre los enfrentamientos sucedidos en Pando, Bolivia, este 11 de septiembre.
Este informe es neto y categórico: Para UNASUR no se trata de un enfrentamiento, sino de “ejecuciones sumarias o extralegales” realizadas por personeros de la prefectura del departamento de Pando.
El informe detalla datos “que generan la convicción de que existieron torturas y tratos crueles efectuados de manera masiva y sistemática por los sectores cívicos y prefecturales en contra de los campesinos". El documento insiste en datos como que un cadáver 'tenían la lengua y las orejas cortadas, les sacaron dientes y a uno le habían vaciado un ojo” y que “mataron a una campesina con un bebé de meses en sus brazos. Les dispararon a los dos y quedaron allí tirados”.
Como corolario, este informe señala que el trasfondo profundo de esta masacre fue el racismo: “Se desencadenó una clara persecución a un grupo con colectividad, con identidad propia, fundada en motivos raciales, nacionales, étnicos, culturales y sociales”.
Aparentemente, este informe debería satisfacer a quienes están identificados con las luchas y derechos de los pueblos originarios. Desde ya, individuos y agrupaciones llenan los medios informales de comunicación con denuncias que repercuten esta “nueva masacre” de que son víctimas los indígenas en Bolivia. El mismo presidente de Bolivia, Evo Morales, indicó a la prensa que “…No es ningún enfrentamiento, sino es una masacre (...) Una investigación científica sobre la masacre. Y lo que dijimos se verifica con esta investigación…”
Sin embargo, este informe, sus antecedentes y sus consecuencias, no coadyuvan en nada a los intereses históricos y políticos de los pueblos indígenas y son más bien parte de la tramoya colonial que sigue vigente en Bolivia y en los países de este continente.
No voy a soslayar la realidad atroz de muertos y mutilados indígenas y campesinos en Pando. No voy a apuntalar la tesis según la cual no habría racismo en Bolivia, cuando este se manifiesta en nuestras tierras en expresiones cada vez más cruentas. Lo que voy a contradecir es la interpretación que se da a estos hechos.
Tampoco me detendré en las inconsecuencias y quiebres del informe del señor Rodolfo Mattarollo, aún cuando es interesante observar que, según sus propias declaraciones, ese documento tiene alto grado de subjetividad al ser fundamentalmente reflejo de las “convicciones intelectuales y morales” de sus autores.
El informe de UNASUR sobre los enfrentamientos en Pando hace parte de un contexto de subordinación del indígena y refuerza la imagen colonialista que se tiene del indio. Al afirmar que los sucesos de Pando no es enfrentamiento y sí una masacre, se valora la imagen romántica del indígena pacífico, ante un enemigo atroz que una vez más lo masacra arteramente. Así, el indio no combate, pues combatir significa pensar y actuar, tener una idea política y una estrategia militar; el indio sólo cae en emboscadas, cual silvestre animalito en vías de extinción. Y de la misma manera que para sensibilizar a los habitantes del “primer mundo” sobre la necesidad de preservar a las focas, se muestran imágenes sangrantes y atroces de las crías de focas, degolladas y despellejadas por cazadores sedientos de ganancia fácil, se insiste ahora sobre las imágenes de orejas cortadas, ojos vaciados y bebés muertos en los brazos de sus madres.
¿Esta imagen sirve al indio y a su causa? Si el indígena asume los mitos coloniales para liberarse, solamente se encadenará más fuertemente a la postración social y política. El colonialismo ha creado el mito del “buen salvaje”. El indígena no es ni “buen” ni “mal” salvaje, es un ser social con derechos conculcados y con un futuro de liberación, que solamente puede ser obra de él mismo.
El mito del “buen salvaje” sirve únicamente para negar al indígena una calidad humana. Al otorgarle dimensiones meta sociales y cosmogónicas, se lo aleja de la función banal y corriente que es la de dirigir él mismo su vida social, económica y política. Es decir, se asegura el gobierno de otros sobre el indígena.
El informe de UNASUR hace parte de esa mitología y tiende a consolidar cierta imagen del indio para confortar el poder de quienes se dicen ser sus representantes o defensores.
Lo que sucedió en Pando fue un enfrentamiento y eso deben valorarlo correctamente los pueblos indígenas y sus organizaciones. Fue un enfrentamiento como hubo bastantes en nuestras historias. Si este enfrentamiento se produjo y terminó desastrosamente para los indígenas, es porque fue arteramente conducido a la masacre por el actual gobierno de Bolivia.
En Santa Cruz primero, luego en Cochabamba y en Sucre y recientemente en Pando, el gobierno del MAS, incapaz de poder afrontar a sus detractores, se esconde bajo su apariencia indígena llamando a los pueblos originarios y a las organizaciones sociales que hagan ellos el trabajo de deshacerse de sus opositores. En San Julián, en Montero, en los mercados de Santa Cruz, en la ciudad de Cochabamba, en Sucre y recientemente en Porvenir, el actual poder empuja al enfrentamiento a los indígenas y luego los abandona al escarnio y a la masacre.
Esta simbiosis perversa del gobierno del MAS y de sus aliados internacionales, entre un discurso ilusorio, cosmovisionista y folklorista y una práctica inclemente, manipuladora y maquiavélica sobre el indígena, empieza por tener los resultados que conocemos y puede culminar – si no se modifican las actuales circunstancias - en un fundamentalismo indígena que arrasará en primer lugar a quienes hasta ahora lo maniobran.
5 Diciembre 2008 | 07:15 PM