Lucidez y desvaríos

Por: Marcos Domich *
El informe del defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, habla directamente de que la “masacre (de Pando) es un delito de lesa humanidad”.
El mismo día que Bush anunció que privaría a Bolivia de los beneficios (más publicitados que reales) de la ATPDEA, la Policía se incautó de media tonelada de municiones y armas procedentes de los Estados Unidos. No se conocen todos los alcances de este contrabando de armas, pero se sabe a ciencia cierta que estaban destinadas a la conspiración. Este dato es de la máxima importancia y hay que ponerlo en contexto con las recientes reuniones y declaraciones de algunos personeros de comités cívicos y prefecturas de la desportillada “media luna”.
Lo que realmente mueve a la “acción directa” de las escuadras fascistas es, aunque sea un mero anuncio, que se van a poner en práctica medidas que afectan sus intereses. Otra vez algunas familias de Alto Parapetí, entre ellas la de los estadounidenses Larsen, afirmaron que resistirán el saneamiento de sus latifundios y lo harán, de ser menester, con armas. Respuesta absolutamente típica y registrada por la historia no sólo boliviana, sino del mundo entero, cuando se trató de redistribuir la tierra y acabar con la servidumbre.
También han comenzado a moverse con protestas y amenazas. Al fin, después de casi tres meses, han sido aprehendidos algunos de los agresores y actores directos de los asaltos, destrozos, vejámenes a personas y uniformados y actos de terrorismo. Recuérdese que en septiembre pasado los grupos de choque tomaron 57 instituciones del Estado. Algunas fueron destruidas totalmente, como el edificio de Entel en Santa Cruz. El más grave de todos fue la voladura de un gasoducto en la zona de El Palmar. Produjo una pérdida de cien millones de dólares. La verdad va apareciendo poco a poco. Actores directos del hecho, como el Presidente del Comité Cívico de Entre Ríos (provincia O’Connor), afirmó que fue Branko Marinkovic el que envió los explosivos, quien desde el viernes pasado no aparece en público.
El autor intelectual de la masacre de campesinos en El Porvenir (Pando) está cada vez más comprometido. El informe del defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, habla directamente de que la “masacre (de Pando) es un delito de lesa humanidad”. El informe de la Comisión de Unasur es más contundente. Informa detalladamente de la premeditación y la planificación con la que se llevó a cabo el brutal acto, calificado de genocidio.
Todo esto, que ahora aparece reducido a grupos de acción directa, muestra a la derecha más juiciosa pensando en las elecciones. Ya hay varios precandidatos en fila. Tienen todo el derecho del mundo. Pero sin ser anecdótico, hay también grupos que se autoproclaman izquierdistas y se preparan para “derrotar a Evo en diciembre de 2009”. Está bien que adopten la “vía pacífica”, pero es risible su punto de partida o su composición de lugar. Uno (Mirko Orgaz) afirma: “Desaparecida la derecha… se puede derrotar a Evo”. ¿Ingenuidad o cortina de humo para una derecha agazapada? Otro (Filemón Escóbar) afirma que el Gobierno de Evo “es stalinista”. ¿Desvarío? Seguro que sí, sólo que incurable y con apariencias de teoría. Un tercero (Alejo Véliz) justifica su deserción y transfugio acusando a Evo de “copiar todo de Cuba”. Por un lado, ojalá la copia fuera bien hecha. Por otro, qué pena que la envidia y el despecho desfiguren tanto. De una u otra manera es un servicio a la derecha y al imperio.
* Dirigente del PCB
Democracia, Equidad y Desarrollo


















