La otra frontera

Por: Carlos Hugo Laruta *
El Informe de Desarrollo Humano del PNUD, La Otra Frontera nos presenta de una manera ordenada y sistemática los pasos avanzados en el tema, visibilizando experiencias existentes y mostrando un sustentable horizonte de desarrollo para la Bolivia del siglo XXI.
La propuesta central es que Bolivia debe abandonar un modelo de crecimiento empobrecedor asentado en el aumento descontrolado de la frontera agrícola, la depredación de recursos naturales y el empobrecimiento de la tierra y de la gente que la habita. Plantea que las nuevas generaciones y los gobiernos impulsen un nuevo modelo de desarrollo asentado en los potenciales de la diversidad de ecosistemas, la especialización en productos ecológicos, la exportación con valor agregado e intangible de productos de calidad, el fortalecimiento de emprendimientos asociativos pertinentes culturalmente e innovadores, y la protección del medio ambiente. En ese marco, varios clusters y/o complejos productivos en las distintas ecorregiones de Bolivia son los ejemplos que el PNUD presenta para mostrar lo avanzado y construido hasta hoy y señalar sus aprendizajes.
Respecto de los Yungas, señala que los soportes del viejo modelo de desarrollo están en la expansión desordenada de la frontera agrícola con nuevos cultivos de coca encima de otras potencialidades de mayor y mejor uso del suelo como la agricultura diversificada y el aprovechamiento forestal. En palabras sencillas, que los cultivos de coca tienen un crecimiento descontrolado, expandiendo los efectos de explotación destructiva del suelo, del medio ambiente y la biodiversidad, ayudando a reproducir patrones de crecimiento con pobreza. Por ello, el sencillo proceso de desmonte o tumba de huerto, realización de huachos, puesta de almácigo, plantación, inicio de cosecha de la coca al año siguiente no requiere de mayor apoyo técnico ni financiero y es el cultivo de los campesinos pobres que reproducen su pobreza, aun cuando expandan su frontera agrícola. No es sorpresa, entonces, que en Irupana se vendan mangos peruanos junto a plátanos, yuca y otras frutas de Santa Cruz y del Beni. La rentabilidad de la coca es alta en comparación con los otros productos, pero no guarda relación con el cuidado de la propia tierra, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, ni el cuidado del medio ambiente, en suelos de ladera de montaña ubicados en áreas de gran dependencia de los ciclos pluviales para siembra y cosecha.
La Otra Frontera presenta para los Yungas ejemplos interesantes, aunque más complejos en su implementación, como el caso del cacao y el café orgánicos, por lo que requieren del apoyo estatal e institucional. Por ejemplo, en el caso del café, para el ciclo agrícola 2008 que aprovechará la próxima época de lluvias, Coraca Irupana dispuso del equivalente a 50 hectáreas en plantines de café para sus asociados y los que lo solicitaron. Pero se estima que este año fueron habilitadas 200 nuevas hectáreas para cocales en el municipio. Sin embargo, se ve que la Otra Frontera tiene impulsores entre instituciones, campesinos, indígenas, productores de cacao, café, estevia, cochinilla, frutas deshidratadas, etc.
Finalmente, digamos que en Bolivia las ecorregiones tienen existencia como territorios dinámicos sólo a través de municipios y departamentos; por ello, sus autoridades deberían entender bien el mensaje central de La Otra Frontera para dar mayor impulso al modelo de desarrollo rural integral que ya existe y que ha demostrado su capacidad de mejorar las condiciones de vida sin destruir la naturaleza.
* Sociólogo y catedrático
Democracia, Equidad y Desarrollo




















david mng dijo
hola!
participo en un concurso de relatos, está colgado en mi blog...necesito tu voto...asi que si tienes 2 min, pasate y votame si t gusta
1 saludo! y gracias
30 Noviembre 2008 | 11:01 PM