Por: Erick Torrico Villanueva *

Acaba de ser presentada en La Paz la edición castellana de la Antología de Comunicación para el Cambio Social: Lecturas históricas y contemporáneas, libro indispensable para los interesados en este campo en toda América Latina y más allá.

En 2003, el boliviano Alfonso Gumucio Dagron tuvo la osadía de imaginar esta gigantesca obra, que encontró la sólida respuesta de Communication for Social Change Consortium, que apuntaló todas las etapas de la propuesta hasta materializar esta segunda edición que, para doble orgullo nacional, fue realizada por la editorial Plural.

Al menos por tres años, Gumucio —especialista en Comunicación para el Desarrollo, internacionalmente conocido— trabajó con el experto danés Thomas Tufte en la búsqueda, recuperación y selección de los materiales que conforman la Antología. En ese proceso, el Consortium patrocinó una reunión que se celebró en Bellagio, Italia, para evaluar un primer grupo de 200 textos. Más tarde, Alfonso y Thomas revisaron más de un millar de materiales, de los cuales eligieron finalmente 186 para la primera versión presentada en inglés en 2006.

Con pluralismo teórico e ideológico, la Antología reúne a cerca de 150 autores de todas las latitudes del planeta y conjuga los aportes de “pensadores seminales” —con textos producidos desde 1927— con las contribuciones de los nuevos liderazgos académicos de la Comunicación. El libro, con 1.068 páginas en su versión original inglesa y con más de 1.400 en la castellana que agregó otros 50 nuevos textos, está dividido en dos partes: las lecturas históricas, que cronológicamente llegan hasta 1994, y las lecturas contemporáneas, de 1995 a la actualidad.

No hay duda de que la Antología constituye un documento de referencia insoslayable para quien desee conocer en profundidad y en un amplio espectro el campo de la Comunicación para el Desarrollo y el Cambio Social, a fin de orientar con mayor fundamento su actividad investigativa, formativa, planificadora o práctica, a la vez que representa el producto de un esfuerzo paradigmático para impulsar, en los hechos y en las orientaciones, el ejercicio del Derecho a la Comunicación.

En su edición original, el libro presentó las primeras traducciones al inglés de autores no conocidos en esa lengua —varios latinoamericanos entre ellos— y hoy, recorriendo el camino contrario, hace accesibles a los lectores de la lengua castellana autores que trabajan en otros idiomas. Ésa es una democratización concreta y una prueba de interculturalidad que no pueden sino dar buenos frutos.

Por ello, es más que una obligación reconocer a Alfonso Gumucio Dagron, un boliviano global, y a Thomas Tufte, un europeo que siente desde el sur, no sólo por la magnitud de la obra realizada sino por ponerla a disposición de la comunidad boliviana y latinoamericana de la Comunicación cuyo potencial investigativo, institucional y de actuación está convocado a consolidarse lejos de las alucinaciones tecnológicas y su retórica, así como en respuesta a las transformaciones que vienen anunciándose en la región no sólo en el plano de los saberes sino también en el de las formas de organización de la vida colectiva.

Mientras la posibilidad del diálogo académico internacional es vista por muchos como una aspiración lejana, a la vez que es considerada por otros una pérdida de tiempo, la Antología acerca a pensadores y operadores reflexivos de los cinco continentes a partir de su común interés por la Comunicación para el Cambio Social.

Comunicador

etorrico@uasblp.edu.bo