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18 Noviembre 2008

Javier Quenta suplicó a pobladores de Achacachi que le den raticida “para morir de una vez”

Publicado por el periodico La Prensa (La Paz - Bolivia)

Once miembros de una supuesta banda de “cogoteros” fueron aprehendidos ayer en la localidad altiplánica y luego ajusticiados

“Nos han confundido, no somos delincuentes, nos desnudaron, nos sonaron”, dijo Lidia. Por 11 horas fueron torturados seis varones y cinco mujeres acusados de robar a bailarines.

“Denme raticida para morir de una vez”, fue una de las últimas súplicas de Javier Quenta Alípaz (49), quien, al igual que Víctor Mamani Puña (44), murió tras ser linchado ayer en el estadio de Achacachi. Otras nueve personas, sindicadas de múltiples robos, resultaron gravemente heridas, luego de que fueran torturadas por cerca de 11 horas y quemadas en esa población.

Los sobrevivientes a quienes, de acuerdo con los comunarios, se les aplicó la “justicia comunitaria” son: Luis Gonzalo Cutipa (35), Ángel Luis Rodríguez Paucara (32), Reynaldo Alanoca Ramos (44), Eliodoro Aquipe Navarro (44), Beatriz Quillo Coaquira (34), Lidia Luna Flores (29), Mónica Paucara Mamani (50), Janet Blanco Reyes (30) y Eugenia Escóbar Paucara (33).

El pueblo de Achacachi, provincia Omasuyos y distante a 90 kilómetros de la sede del Gobierno, celebró el sábado una Entrada folklórica en honor al santo de los choferes, San Cristóbal, y el domingo se celebró la diana (día después de la fiesta).

El festejo, según coinciden los vecinos del lugar y el informe del viceministro de Gobierno, Rubén Gamarra, había sido aprovechado por esas personas para robar “a los bailarines mantas de vicuña, joyas, sombreros Borsalino, plata, celulares”.

Según el reporte de esa autoridad, los presuntos delincuentes habían comenzado sus fechorías a las 20.30 del domingo. A esa hora, cuentan los testigos, los malhechores empezaron a operar en los alrededores de la plaza principal, Mariscal Santa Cruz.

Precisamente a media cuadra del lugar, cinco jóvenes se percataron de que dos hombres sustraían la pollera y la manta a una mujer. Tras este hecho, los malhechores huyeron, sin que se dieran cuenta de la presencia de los muchachos, quienes los siguieron hasta la terminal de minibuses en construcción, situada sobre la calle Macario Escobari.

Allí, según versiones de los pobladores y medios radiales, los ladrones ingresaron en un microbús color verde lechuga matizado con blanco. Los jóvenes se asomaron al motorizado y en el interior observaron prendas de vestir (polleras, mantas, sombreros e incluso joyas). Inmediatamente alertaron a los pobladores sobre esta situación.

Al retornar a ese sitio, los achacacheños encontraron a los dos presuntos delincuentes y los golpearon hasta que delataran a sus cómplices. Entretanto, la noticia de que se había atrapado a ladrones corría por todo el pueblo.

Aproximadamente a las 23.00, una turba enardecida de sobrios y ebrios llegó hasta el micro, donde encontraron al resto de los presuntos malhechores, y donde también habían hallado los objetos sustraídos.

Tras que fueran arrestados por la población, los supuestos delincuentes fueron llevados al Regimiento Octavo de Infantería, cuyos efectivos les dijeron que no tenían autorización para admitirlos.

A la medianoche, los seis hombres y cinco mujeres fueron llevados a empujones hasta la Sede Social Masaya. Lidia Luna, una de las flageladas, postrada en el Hospital del Quemado, relató con voz resquebrajada: “Nos han bajado del micro, nos han confundido, no somos delincuentes, hemos ido a Achacachi porque era la fiesta de los choferes”. Dijo a Fides que es comerciante. Pero otra mujer, de quien no se precisó su identidad, confirmó que fueron a robar.

El interrogatorio sobre quiénes eran, de dónde habían venido, qué habían robado, comenzó.

Bajo esa presión y tortura, los presuntos delincuentes confesaron que fue la tercera vez que delinquieron en la población: la primera el 21 de septiembre, en la fiesta del Señor de la Exaltación, y la segunda en Todos Santos.

Cerca de las 03.30, otro grupo multitudinario que custodiaba el micro lo condujo a un terreno donde se edificará la plaza San Pedro, sector Jankopata, y allí lo incendió. El vehículo marca Volkswagen, con placa de control 326-KDN, perteneciente al Sindicato Pedro Domingo Murillo de El Alto, todavía desprendía humo al mediodía de ayer.

Paralelamente, a las 04.00, las personas fueron sacadas de la sede social con el argumento de que querían que la gente los vea. Fueron trasladadas al estadio de Achacachi, a unas dos cuadras del lugar, donde las obligaron a desnudarse, las golpearon y les hicieron arrodillar en el centro de la cancha de tierra.

Los ánimos estaban caldeados. Fides informó que en la tortura, los ajusticiadores obligaron a una acusada a golpear con una piedra a otro sindicado. Tras ser vejados, les echaron gasolina y les prendieron fuego. Medios radiales del lugar informaron que ardieron como “antorchas humanas” entre 10 y 15 minutos. Mientras, los pobladores, entre ellos varios niños, observaban sentados desde las graderías de cemento; los presuntos ladrones se revolcaban en la tierra para apagar las llamas.

Lidia dijo que se sofocaron el fuego entre ellos, aunque testigos aseguraron que les echaron agua porque “tuvieron compasión”.

Cuando ya había amanecido, los policías que integran la patrulla de Achacachi (un coronel y cuatro uniformados) y los militares del Regimiento Ayacucho intentaron intervenir, pero la turba los echó a pedradas.

En La Paz, las autoridades policiales y del Ejecutivo ya se habían anoticiado sobre estos hechos. Llegó un contingente del Regimiento Nº 5 de El Alto, pero no tuvo éxito en el rescate. Por ello, la tarea fue reforzada por la Unidad Táctica Operativa Policial (UTOP) y el grupo Delta, dirigidos por el comandante departamental de La Paz, coronel Raúl Mantilla.

El viceministro de Justicia Comunitaria, Valentín Ticona; el alcalde de Achacachi, Eugenio Rojas; el presidente de la Federación de Juntas Vecinales, Eduardo Quispe, y otros, luego de conversar con los “ajusticiadores”, consiguieron que las 11 personas fueran entregadas a la Policía a las 10.00. Los presuntos delincuentes fueron llevados a pie, unas 10 cuadras, hasta la salida del pueblo.

Para esa hora se había reportado la muerte de Quenta Alípaz. Mamani Puña, quien aún agonizaba, pereció en el trayecto a La Paz. En el rescate, el coronel Mantilla pidió a los comunarios que se les entregara, bajo inventario, las pruebas del delito porque si no, no habría forma de probar los hechos.

Dos fallecieron por infarto

Víctor Mamani Puña (44) y Javier Quenta Alípaz (49) murieron debido a un infarto, producto de las quemaduras que sufrieron como consecuencia del linchamiento al que fueron sometidos junto a otras nueve personas en la localidad de Achacachi, la madrugada de ayer.

Según el informe del médico forense Víctor Méndez, el primero tiene el 65 por ciento de su cuerpo chamuscado, mientras que el segundo, el 35 por ciento. Los resultados del examen de autopsia dan cuenta de que ambos occisos fallecieron por un choque neuroquinécico (presión a nivel del sistema nervioso vegetativo, como periférico), politraumatismo (múltiples fracturas), equimosis (golpes) y escoriaciones, lo que provocó un infarto.

Mamani Puña deja en la orfandad a cinco hijos, en tanto que la esposa de Javier Quenta, Eugenia Escóbar, está internada en el hospital de Clínicas.

Según el reporte de ese nosocomio, esa mujer, al igual que Janet Blanco y Lidia Luna Flores, quienes también están hospitalizadas en la sección quemados, presentan heridas de segundo y tercer grado en su rostro, tórax, abdomen y extremidades. El galeno Eduardo Chávez, director del Hospital de Clínicas, explicó que “todos los casos son graves en estas circunstancias, pero estamos haciendo todos los esfuerzos para salvarles la vida”.

Las otras seis personas que también fueron rescatadas de Achacachi están internadas en el hospital Holandés de El Alto: Luis Cutipa Mamani, Ángel Rodríguez Paucara, Beatriz Quillo Coaquira, Mónica Paucara Mamani, Eliodoro Aquipe Navarro y Reynaldo Alanoca Ramos. De estas personas, cuatro revisten segundo grado de quemadura, otros dos son policontusos.

Las personas rescatadas fueron trasladadas en primera instancia al hospital Holandés, donde se les prestó los primeros auxilios.

Dos procesos de investigación

El viceministro de Régimen Interior, Rubén Gamarra, anunció ayer que se abrirán dos procesos de investigación para esclarecer el linchamiento en Achacachi. Primero se indagará la captura de los 11 presuntos delincuentes, quienes “merecen un debido proceso y un juzgamiento ante las autoridades correspondientes”, pero también se investigará el homicidio de dos de esas personas.

“Vamos a instar al Ministerio Público, a la Fiscalía y a los jueces para que (los presuntos atracadores) sean debidamente procesados y sancionados ejemplificadoramente, pero también vamos a instar que este homicidio, este asesinato pueda ser investigado como corresponde, hasta dar con los autores intelectuales y materiales, porque no puede tomarse la justicia por la propia mano”.

El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, también garantizó que se llegará al fondo de este hecho. “Se ha cometido delito, homicidio, sea quien sea y sea lo que hubieran estado haciendo, las personas que fueron victimadas eran seres humanos. Esto no puede ser justicia comunitaria, por supuesto que no, tenemos claro esto. A la violencia no podemos responder con violencia, al delito no podemos responder cometiendo delitos, esto por supuesto debe ser investigado judicial y policialmente para dar con los autores materiales”.

La Fiscalía de Distrito de La Paz designó a tres fiscales para que se investiguen estos hechos. La comisión está integrada por Gregorio Blanco (coordinador), Víctor Miranda (adscrito a Achacachi) y Juan José Quispe Ulo (adscrito a la ciudad de El Alto).

El abogado de uno de los fallecidos, Efraín Blanco, dijo que “se tiene que investigar el delito de asesinato, que no puede quedar impune”. Explicó que las 11 personas linchadas fueron a esa localidad altiplánica a festejar y negó que hubieran estado robando.

Linchamientos 2008

3 de enero. En Entre Ríos (Cochabamba), una turba enardecida dio fin a la vida de Ricardo Campos Eyzaguire (30), sindicado de robo.

10 de enero. En Ivirgarzama (Cochabamba) quemaron a Jesús Mendoza Pérez (18) y a Reinaldo Castro Salvatierra (25), a quien también estrangularon. Mototaxistas y transportistas los golpearon en la plaza del pueblo, frente a la Alcaldía y la Fiscalía.

14 de enero. En la comunidad Senda 6, a dos kilómetros de Ivirgarzama (Cochabamba), los pobladores del lugar mataron a Rolando Gira Merubia (24) porque lo culparon del robo a una vivienda, junto a dos cómplices. Fue flagelado desde la tarde del lunes 14 al amanecer del martes 15.

16 de febrero. Una turba de mototaxistas en San Ignacio (Santa Cruz) acabó con la vida de Mauricio Salvatierra Arredondo (21) y dejó malherido a Bergman Arturo Bravo Barbery (20), acusados de haber asesinado a Wilfredo Quispe Mamani para sustraerle su moto.

26 de febrero. Los policías Wálter Ávila, Willi Álvarez y Eloy Yupanqui fueron linchados en Epizana (Cochabamba), supuestamente por extorsión, aunque luego se estableció que había nexos con narcotraficantes.

29 de junio. Un joven, de entre 18 y 22 años, fue quemado vivo en la localidad cochabambina de Bulo Bulo, situada a 60 kilómetros de Yacapaní, por una turba que le acusó hurtar una motocicleta..

21 de julio. Carlos Salvatierra López (41), Édgar y Fernando Vargas Romero (23 y 28 años, respectivamente) perecieron en el Sindicato Santiago, a 25 kilómetros de la localidad de Puente Roto, en la jurisdicción de Chimoré (Cochabamba). Fueron acusados de robo.

19 de agosto. Tres personas acusadas de robar peroles fueron linchadas en Matarani (Cochabamba). Se trata de Jorge Flores Velarde (22), Daniel Moisés Quispe (25) y David Alanes Franciscano (16).

17 de noviembre. Javier Quenta y Víctor Mamani perecieron en Achacachi (La Paz) a manos de una turba que les acusó de robo. Otras nueve personas resultaron heridas.

Reacciones

Valentín Ticona

Vice de Justicia Comunitaria

“No se puede confundir linchamiento con asesinato, porque en Achacachi no hay autoridades comunitarias, no hay justicia comunitaria, sino que prima la justicia ordinaria. He escuchado decir: ‘Esta clase de justicia plural quiere implementar el actual Gobierno’, eso dice la oposición; pero quiero decirles que no sigan con posición racista, porque al confundir linchamiento con justicia comunitaria nos están criminalizando y discriminando”.

Waldo Albarracín

Defensor del Pueblo

“No es justicia comunitaria, si están pensando los comunarios de Achacachi que han hecho justicia comunitaria, están equivocados, han cometido un delito que puede llamarse homicidio o asesinato. Pero la reacción de ellos tiene una causa y está en la desprotección estatal porque lamentablemente el Estado no otorga lo que se pide en diversas regiones, como es seguridad, protección a su vida, a su propiedad, etc”.

Cnl. Gonzalo Macuaga

Director FELCC

“Hace tiempo que los comunarios se han resistido al apoyo policial, con los conflictos que tenemos últimamente sabemos que tenemos pocos recursos, pero estamos extremando recursos. No es que se pierde el control, se ha precipitado todo, pero no perdemos el control sobre estos hechos. Además, estamos coadyuvando e intensificando para controlar la situación tras los linchamientos”.

Luis Vásquez

Senador de Podemos

“Está demostrado hasta qué punto se ha llegado a perder el sentido de Estado (…) lo que podemos hacer es simplemente lamentar que desde el propio Gobierno se hayan incentivado este tipo de acciones y hoy día demandamos y exigimos que tome cartas en el asunto. Le pedimos al Gobierno que asuma su responsabilidad; ustedes han liberado un demonio, tienen la obligación de controlarlo y reponerlo con base en la vigencia de la ley”.

Ricardo Díaz

Senador del MAS

“Nadie tiene la justicia en sus manos, sí la justicia comunitaria. (La justicia comunitaria) está en la nueva Constitución, pero no significa vendettas por vida, ni significa ojo por ojo, diente por diente, lo que alguna gente quiere hacer creer que de eso se trata. La justicia comunitaria es, por ejemplo, si usted ha faltado a la comunidad con algún delito, trabajará en esa comunidad o no será elegido como jefe, o devolver con trabajo, no es cobrándose la vida”

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