Un regalo para Evo Morales
el 3 nov En: POLITICA Y DEMOCRACIA HISTORIA NUEVA CONSTITUCION - sin comentarios

Por: Fernando Salazar Paredes *
En “El arte de la guerra” hay muchas lecciones por aprenderse y que le pueden venir como anillo al dedo a nuestro Presidente.
El vicepresidente Álvaro García Linera, hombre de letras, le ha regalado por su cumpleaños al presidente de la República, Evo Morales, un buen libro. Seguramente, el señor Presidente recibió también otros presentes, pero el regalo de un libro, en este caso, tiene un especial significado y parece ser una señal.
En casi tres años, el Gobierno no sólo ha promovido el cambio, sino que el propio Gobierno ha cambiado. Están aún frescas en la memoria las declaraciones del ministro David Choquehuanca que los libros son perniciosos y, por eso, él sólo lee en las arrugas de sus abuelos. El Canciller también ha cambiado y está mucho más recatado en su hablar.
Pero volviendo al regalo de Álvaro a Evo. No se trata de un libro cualquiera. Se trata, nada mas y nada menos, de El arte de la guerra, de Sun Tzu, un militar chino que gracias a este libro, escrito en los años 500 a.C., adquirió fama entre los señores feudales, especialmente el rey Wu. El arte de la guerra es considerado un clásico de la teoría de la guerra cuyo equivalente en occidente es el prusiano Von Clausewitsz.
Según el Vicepresidente, el regalo lo hace porque el libro le “gusta muchísimo (…) Tiene mucho perfil el presidente Evo de un guerrero cuando hay que serlo, un conciliador cuando hay que acercar partes; en verdad, a este texto de Sun Tzu habría que acompañar otro que le regalé el año pasado, un texto de los tiempos de la colonia de un líder indígena articulador y sumador de fuerzas de la negociación, creo que la suma de ambos es el Presidente, el dialogador y el hombre de firmeza, tal como nos pide Gramsci que debe ser un buen gobernante”.
Cuando Fedor Dostoievsky estaba prisionero en la Siberia, escribía cartas a su familia y en ellas no reclamaba por el frío de la prisión, la falta de alimentación o la sed que lo acosaba; tan sólo clamaba: “¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!”. Sabía que las necesidades del cuerpo duran poco pero que la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
El inculcar en el Presidente el gusto por la lectura es algo muy laudable porque la sabiduría que requieren los estadistas, en gran medida, proviene de los libros, cuya lectura forja a conductores de pueblos en el arte de gobernar con el bien común como propósito mayor. En El arte de la guerra hay muchas lecciones por aprenderse y que le pueden venir como anillo al dedo a nuestro Presidente. Tal vez el Vicepresidente estuvo pensando en ellas cuando decidió regalarle este libro. Sostiene Sun Tzu que triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no. No hay que olvidar aquello de que el supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar. Finalmente, otra frase del pensador y estratega chino que le puede interesar a don Evo Morales es aquella de que cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.
El que recibe un libro tiene dos opciones: leerlo o no. Si lo lee está en la disyuntiva de aprender o no de la lectura. Si aprende, puede o no poner en práctica lo aprendido. Si se trata de un líder —que ciertamente Evo Morales lo es— y pone en práctica su aprendizaje, entonces no sólo se beneficia él, sino que podrá educar al pueblo en su conjunto para beneficio de la Nación.
Termino, como el Vicepresidente, con una frase del gran Antonio Gramsci: “Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”.
* Abogado internacionalista
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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