Fundamentalistas frustrados
el 26 oct En: POBREZA Y DESIGUALDAD POLITICA Y DEMOCRACIA EDUCACIÓN ECONOMIA Y SOCIEDAD POLITICA Y DESARROLLO NUEVA CONSTITUCION - sin comentarios

Por: Andrés Soliz Rada *
Es indudable que el respaldo de Unasur al Jefe de Estado hizo que los separatistas quedaran aislados en el contexto latinoamericano. La aprobación de un nuevo proyecto de Constitución, que será sometido a referéndum en enero próximo, dejó frustrados a los fundamentalistas del separatismo y del indigenismo a ultranza. Hace poco, el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, declaró que llegó el momento de trazar una raya entre la Bolivia del Oriente y la Bolivia del Occidente. En asambleas y cabildos, el oligarca José Céspedes coreaba el estribillo “independencia”, “independencia”. El vocero de la Nación Camba, Carlos Dabdoub, fue uno de los organizadores de la Federación de Regiones Autonómicas de Sudamérica. El dirigente cívico Branko Marinkovic gestionó la conversión de Santa Cruz en protectorado de potencias extranjeras. Un ilegal referéndum autonómico dispuso el manejo regional de recursos naturales, renovables y no renovables, la creación de FFAA y Policía dependientes del Prefecto, la vigencia de una Corte de Justicia del distrito sin apelación alguna y una Corte Electoral desvinculada del Gobierno central. El indigenismo a ultranza anunció que Bolivia cambiaría su nombre por el de Tawantinsuyo y que la plaza “Murillo”, de la Paz, se llamaría Túpac Katari. Tales planteamientos inspiraron la aprobación de un proyecto constitucional del MAS en el que desapareció la Nación boliviana y la palabra República. Postuló el manejo y destino de los recursos naturales a favor de naciones indígenas, el establecimiento de justicias comunitarias con alcance nacional y el reconocimiento de 36 idiomas oficiales. El vicepresidente Álvaro García Linera consideró que varios municipios indígenas podían formar territorios regidos por descendientes de pobladores originarios ( La Prensa, 17-06-07). El nuevo proyecto constitucional tiene la virtud de haber pacificado al país, por lo menos de manera provisional. Ello ocurre después de que grupos de choque impedían al Presidente ingresar a seis de las nueve capitales de departamentos. Asaltaban aeropuertos, saqueaban oficinas públicas, golpeaban a personas de tez morena, así como a policías y soldados y hacían arrodillar a campesinos quechuas en la puerta de la “Casa de la Libertad” de Sucre. Como respuesta, organizaciones campesinas identificadas con Evo Morales organizaron una marcha sobre Santa Cruz, con el riesgo de tomarla por asalto, con consecuencias pavorosas. Es indudable que el respaldo de Unasur al Jefe de Estado hizo que los separatistas quedaran aislados en el contexto latinoamericano. El documento de compromiso suscrito por parlamentarios oficialistas y opositores no satisfizo a nadie de manera plena. Las acusaciones de “traidores” y “vendidos” aparecen a diestra y siniestra. Los indigenistas aducen con razón que los latifundios del oriente boliviano han quedado intocados, ya que las limitaciones a la propiedad agraria sólo rigen a futuro. Añaden que muchas de las demandas de los pueblos originarios se han convertido en reconocimientos líricos a culturas ancestrales con escaso valor práctico. Los autonomistas lamentan que las competencias del Gobierno central sigan siendo decisivas, aunque admiten que por fin lograrán que las autonomías sean parte del texto constitucional. Entre tanto, la depresión mundial comenzó a cernirse sobre Bolivia. Miles de asalariados y cooperativistas mineros quedan sin trabajo. La caída de los precios de la soya y la escasez de combustibles auguran problemas para el oriente del país. El reclamo de la unidad indomestiza para defender a la nación oprimida de los acosos imperialistas se ha tornado imperioso. El MAS sabe hacer campañas y ganar elecciones. Ahora debe demostrar que puede gobernar con coherencia. * Ex ministro de Hidrocarburos
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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