Nobel a un rebelde

Gonzalo Chávez A.*
En esta semana que termina se ha anunciado el Premio Nobel de Economía a Paul Krugman, profesor de la Universidad de Princeton, columnista agudo del New York Times y crítico feroz de la administración Bush y el fundamentalismo de mercado. Este economista es considerado un rebelde neokeynesiano: parte de la idea de que los mercados tienen muchas fallas y el Estado debe corregirlas.
En este domingo primaveral, le propongo que discutamos sus principales ideas y nos olvidemos un poco del Woodstock político que se instalará en la plaza Murillo y cuyos líderes han decidido matar con la indiferencia a la gravísima crisis mundial que estamos viviendo. En tanto aquí hacemos la revolución de la superestructura, la base económica se corroe rápidamente impulsada por la hecatombe financiera. ¿Pero a quién le importan los temas económicos menores como el empleo, el desarrollo, el aumento de la pobreza y el comercio, si estamos en una revolución democrática y cultural? Así que van a disculpar que toque estos asuntitos pequeño burgueses.
El profesor Krugman ganó el Nobel de Economía porque remozó la teoría del comercio internacional y sentó las bases de lo que ahora se conoce como la geografía económica. El economista inglés David Ricardo es el padre de la escuela clásica del comercio internacional, fundada a principios del siglo XIX, que es conocida también como la teoría de las ventajas comparativas. En esta línea de pensamiento, los países se benefician del comercio internacional cuando se especializan en la producción de un bien que existe en abundancia en la economía y sobre el cual se tiene experiencia en la producción. En este marco de referencia, Bolivia debía especializarse en la explotación de minerales, en cuanto Inglaterra debía producir textiles. De manera más poética, “las economías son como los paracaídas, sólo funcionan si están abiertos”, y deben espe- cializarse en lo que mejor saben hacer. La teoría del libre comercio después fue sofisticada por autores como Heckscher y Ohlin pero no puede explicar por qué, en la actualidad, los mayores flujos de comercio internacional ocurren entre países industrializados que, a pesar de estar dotados con similares niveles relativos de recursos productivos, intercambian carros, computadoras, ropas, es decir, bienes relativamente parecidos. Piense en el comercio entre los países de la Comunidad Económica Europea, por ejemplo.
A finales de los años 70, Krugman propuso nuevas ideas para explicar la estructura del comercio internacional. Sus teorías se basan en dos conceptos: primero, la diversidad de gustos entre consumidores; y, segundo, la presencia de economías de escala en la producción. ¡Ups! Expliquemos estos tecnicismos. En las economías más prósperas, la gente gana más dinero y sus preferencias de consumo son muy amplias. A algunos les gustan los autos deportivos, a otros los jeeps, y, dada esta heterogeneidad de gustos, la empresa alemana BMW puede vender el primer tipo de automóvil y los japoneses se especializan en carros cuatro por cuatro. Habrá, por lo tanto, en ambos países, consumidores para los dos tipos de autos y, consecuentemente, comercio bilateral.
Las economías de escala se presentan en grandes industrias. Coloquemos un ejemplo sencillo: para producir un automóvil, o parte de éste, se necesita de inversiones cuantiosas en plantas gigantes; supongamos, unos 500 millones de dólares. Si se venden sólo 10 mil carros en el mercado local, la escala sería muy grande. El costo medio fijo de producir sería carísimo, cada bólido costaría, por lo menos, 50 mil verdes (500 millones/10 mil unidades). Así que la empresa debe especializarse y vender, por lo menos, 50 mil carros a varios países. Ésta sería la economía de escala adecuada, para que cada carro cueste, en promedio, 10 mil dólares (500 millones/50 mil unidades). En este contexto, los países no se especializan en ciertas industrias, sino en particulares variedades dentro de cada industria. Los mejores autos deportivos son los alemanes y los jeeps de mejor desempeño los japoneses. Cada país aprovecha las economías de escala y construye plantas grandes y vende en el mercado mundial. Países con idéntico potencial productor se benefician del comercio internacional.
En base de estas nuevas teorías, Krugman propuso políticas comerciales y financieras de intervención en los mercados internacionales contrariando el neoliberalismo fundamentalista. Otra contribución de Krugman es que descubrió que los mismos factores que explican la localización de la producción a nivel internacional son relevantes para entender la distribución de la actividad económica dentro de un país; a esto se le llamó la nueva geografía económica. En grandes centros urbanos o regiones industrializadas existen economías de escala, también llamadas economías de aglomeración, tanto para los consumidores como para las empresas por la amplitud de la demanda, la sofisticación del consumo y los menores costos de transporte. Por ejemplo, iniciar un negocio en Nueva York es mucho más fácil que en La Paz. En la primera ciudad, los insumos, equipos, tecnología y personas calificados estarán disponibles con sólo una llamada de teléfono; al contrario, por estas tierras de Dios, debido al tamaño de la economía regional y su bajo nivel de consumo, será más difícil conseguir máquinas, materias primas, tecnología y la gente preparada para iniciar el mismo negocio.
Éstas son algunas de las ideas de organización industrial y contrarias al fundamentalismo de mercado que hicieron que el profesor Krugman gane el Nobel de Economía del 2008. ¡Salve la rebeldía y la heterodoxia!
*Gonzalo Chávez A.
es economista.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















