En la mira global, ¿una oportunidad?
el 30 sep En: POLITICA Y DEMOCRACIA RELACIONES INTERNACIONALES POLITICA Y DESARROLLO - sin comentarios
Por: Jorge E. Torres Obleas *
Habría que analizar de qué nos ha servido hasta ahora el interesante posicionamiento de Bolivia en el contexto internacional.
La llegada de Evo Morales a la Presidencia de la República —más allá de la polémica interna— ha sido caracterizada internacionalmente como el primer Presidente indígena de Bolivia y el inicio de un proceso de cambios, en el marco de una revolución en democracia —según la versión oficial que es compartida por la mayoría de los países—, que han ubicado a nuestro país en una posición sin precedentes en el escenario global.
En el contexto internacional, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, no sólo con relación a la imagen del Presidente de la República, sino también respecto de los acontecimientos nacionales, en el último tiempo las imágenes de Evo Morales y de los sucesos de Bolivia se reproducen en una escala global, y también en esa misma escala se escribe sobre nuestro país y sus protagonistas. Repentinamente, lo nacional se encuentra en la mira global.
Paradójicamente, lo que sucede en un país con una de las economías más pequeñas del mundo puede encontrarse en noticias, reportajes y comentarios de las páginas de los medios de comunicación escrita más importantes de los países desarrollados y también de las páginas virtuales más buscadas de internet.
A manera de ejemplo —seguramente el más reciente— se puede mencionar que Bolivia copó dos medias páginas de las ediciones del anterior fin de semana de The New York Times: el sábado se publicó un reportaje en torno a la persistencia del temor por una conmoción y el intento de un Presidente poderoso de rearmar un país dramáticamente divido; y el domingo, sobre el protagonismo de un croata opositor, ambos acompañados de sendas fotografías.
Si se considera que este interés global no puede estar asociado a aspectos de orden económico —de hecho, con la mayoría de países no tenemos relaciones comerciales, ya que también en el área de las exportaciones nos caracterizamos por una preocupante dependencia de un país vecino—, la expectativa que genera Bolivia debiera merecer una atención especial.
Así planteadas las cosas, en el mundo de los negocios y, particularmente del marketing, el producto “Bolivia” podría convertirse en un típico caso de estudio: cómo posicionar exitosamente en el mercado y sin mayores costos de inversión un producto considerado tradicionalmente marginal.
Más allá de la relevancia y connotaciones de carácter académico o conceptual, desde la óptica del interés nacional, habría que analizar: de qué manera se puede aprovechar esta especie de ventaja competitiva nacional o de qué nos ha servido hasta ahora el interesante posicionamiento de Bolivia en el contexto internacional.
Ambas interrogantes debieran ser evaluadas a través de su incidencia en la calidad de vida de los bolivianos y mediante indicadores de carácter socioeconómico. Al respecto, daría la impresión de que hasta ahora la incidencia fue poco relevante, especialmente en términos de nuevos negocios o de mayores flujos de recursos correspondientes a la cooperación internacional; aunque si se analiza esta situación desde una perspectiva política, se podría decir que al Gobierno sí le reportó beneficios, como en el caso de la reciente declaración de Unasur.
De cualquier forma, y desde una visión estratégica, los sectores público y privado de Bolivia deberían desarrollar mecanismos adecuados para que los actores productivos y sociales estén en condiciones de aprovechar esta ventaja de carácter coyuntural.
* Economista y docente universitario
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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