Gobernar para todos los bolivianos

Por: Alberto Bonadona Cossío*
Si el Gobierno quiere solucionar la situación de confrontación, debe exhibir auténtica voluntad de tomar todas las acciones para hacerlo.
El Gobierno constantemente hace referencia a su victoria en el referéndum y, por ende, a su gran apoyo popular. Si dos terceras partes ratificaron a Evo Morales, obviamente existe un tercio que no lo hizo. Tanto una fracción como la otra son de ciudadanos bolivianos y el Gobierno está en la obligación de gobernar para todos. Hasta ahora no lo ha hecho así, y si no modifica esta orientación, las consecuencias serán de alto costo social y económico para la totalidad de bolivianos y las próximas generaciones.
Si el Gobierno quiere solucionar la actual situación de confrontación, en primer lugar, debe exhibir una auténtica voluntad de tomar todas las acciones para hacerlo. Si así lo concreta, se reflejará en la convocatoria que realice a prefectos y cívicos a una negociación con una agenda claramente definida, con fecha y hora debidamente anticipadas. Agenda que, considero, mínimamente deberá incluir: a) Convocatoria a una Asamblea Constituyente para la redacción de una nueva Constitución. b) Compromiso de los gobiernos departamentales de dejar sin efecto los estatutos autonómicos. c) Distribución del IDH. d) Elaboración de un nuevo padrón electoral. e) Elección de la Corte Nacional Electoral y del Tribunal Constitucional con ternas de bolivianos notables. f) Referéndum para definir la plena capitalidad de Sucre.
Para que todos los participantes confíen en esta convocatoria es necesario: a) Se establezcan principios que deben inspirar la Constitución y los Estatutos Autonómicos. En este sentido se debe garantizar una amplia concepción integradora del país tanto en el uso de recursos financieros como en la utilización de las distintas potencialidades económicas regionales. Asimismo, es imprescindible se defienda una real inclusión social en la que los criterios étnicos privilegiados en la Constitución de La Glorieta den paso a una visión del ciudadano boliviano; diverso, polifacético y mestizo. b) Se definan medios para garantizar la transparencia de los procesos y se restituya la confianza ciudadana. Así, la elección de la nueva Corte Nacional Electoral y del Tribunal Constitucional debe realizarse por una comisión formada por personajes que en el ámbito nacional gocen de credibilidad e imparcialidad política, lo que quiere decir que el nombramiento de estas autoridades no puede ser dejado en manos el Poder Legislativo, para evitar el “cuoteo” político.
Por la desconfianza que estorba a todos los bolivianos frente a sus autoridades nacionales y departamentales, estas reuniones exigen la participación de veedores nacionales e internacionales así como la transmisión en vivo de las sesiones que se lleven a cabo. En esta época de democracia abierta y, sobre todo, por los extremos críticos a los que se ve sujeta toda la ciudadanía, ninguna negociación puede hacerse a puertas cerradas. Las posiciones irreductibles de uno y otro lado sólo conducen a mayores resentimientos y mayor confrontación.
Con grandeza de espíritu, es el Gobierno central el que tiene que tomar la iniciativa. Es hora de verdaderos cambios para emprender el desarrollo nacional para todos los bolivianos.
* Economista
Democracia, Equidad y Desarrollo


















