Guerra de baja intensidad

Manfredo Kempff Suárez*
En Bolivia somos tan ingenuos que seguimos preguntándonos cuándo se iniciará la guerra civil y no nos damos cuenta de que la guerra civil estalló, todavía con baja intensidad, el domingo 10 de agosto último, con el referéndum revocatorio. Las señoras cuchichean y se santiguan preguntándose qué será de sus hijos y de sus nietos, mientras las cholas, más prácticas, garrote en mano, van de un lado a otro, encabezando a sus propios hombres, apaleando a quienes creen sus enemigos: los k\'aras. Los k\'aras son los blancos o, para que no se hable de caucásicos, los criollos. Así no nos critican.
Tres gobiernos constitucionales han sido derrocados por los ´movimientos sociales´ en esta etapa democrática de la que tanto nos ufanamos. Curiosamente, han estado ausentes de los derrocamientos, los generales y los coroneles, escaldados de tanta crítica. Ni Siles Zuazo, ni Sánchez de Lozada, ni Carlos Mesa se fueron porque les dio la gana. Se fueron porque los echaron. ¡En plena democracia! Tuvieron que renunciar porque esta democracia sui géneris no los aguantó. Como tampoco está aguantando al apabullante vencedor —con fraude descarado— del referéndum revocatorio, Evo Morales. Los asesores de S.E. piensan que tienen cuerda para rato. Que no sea una cuerda igual a la que balanceó el cuerpo inerte de Villarroel.
¿Así que estamos esperando la guerra civil? ¡Cándidos! ¡Mentecatos! Si lo que sucede es que la guerra de baja intensidad es todavía a palos, puñetazos y pedradas. Todo el país está lleno de trincheras y parapetos. Las carreteras intransitables. Todo está preparado para que truene el cañón y tableteen las ametralladoras. Si no hay cientos de muertos en las calles no es por falta de ganas, sino porque los grupos enfrentados no tienen armas. Y porque los que las tienen, los militares, están atrincherados en sus cuarteles y no las han repartido al populacho ni usado aún. Así y todo el Gobierno del MAS ya contabiliza a su haber una cuarentena de cadáveres y prontito va a superar a quien tanto criticó: su encarnizado enemigo Gonzalo Sánchez de Lozada.
Somos tan imbéciles que no hay día ni noche que, en los medios, el Gobierno no cite al diálogo. Y que algunos todavía crean y les hagan caso a estos embusteros. ¡Ningún diálogo le sirve a este Gobierno! ¡En cualquier diálogo pierde el terreno que ya ha ocupado! ¡Eso no lo va a soltar nunca! ¿Va a desperdiciar su malhabido 67% del referéndum? ¿O su Constitución fraguada para eternizarse gobernando? ¿O un centavo más del IDH? ¿O va a echarse en contra a los ´movimientos sociales´? ¡Jamás! Es que no les ha sido fácil llegar donde han llegado y saben que si no aprovechan la situación actual, van a esperar un siglo para volver a sus inéditos y mágicos triunfos.
Dejémonos de historias. Aquí no se trata de modelos económicos, ni de asuntos de justicia, ni de reivindicaciones del incario. Se trata de liderazgo. Los unos tienen a Evo Morales y los otros no tienen a nadie de nivel nacional. Y eso es lo que aprovecha el MAS porque lo sabe. Y a Evo Morales —único caudillo, repetimos— le tienen que sacar el jugo. Que todos los indígenas y la mayoría de los mestizos hayan encontrado un líder, era lo único que les faltaba. Es que no tenían a quién apoyar ni por quién votar. Ni Paz ni Barrientos les ofrecieron lo que Morales. ¿Ahora quién se los quita? ¿Con elecciones? ¿Con referendos? ¡Bah!
El país está dividido en esta guerra de baja intensidad. Esto, sin militares de por medio, se parece a la Guerra Civil Española. Los espacios están marcados pero no la gente. Occidente mayoritariamente masista y oriente mayoritariamente autonomista. Unos rojos y los otros blancos, como en esa otra guerra civil rusa que se inicia en 1917. En ambos lados hay disidentes, que preferirían estar en el otro sector. O que van a estar con los otros en cuanto puedan. Lo que los españoles en su guerra llamaron la ´quinta columna´.
La guerra civil está librándose ya. Es cosa de ver. ¡Que no lleguen las armas! ¡Que no los tiros! ¡Qué futuro el que nos espera sin embargo!
*Manfredo Kempff
es escritor y diplomático.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















