¿Qué pasó con el referéndum?

Félix Patzi*
A este tiempo, ya es hora de leer lo que pasa en el país. Seríamos ciegos si no aceptamos ciertas realidades. Lo que pasó en el referéndum revocatorio es algo inédito para el país. El mapa electoral se pintó de azul, son lunares que no votaron para que se quede el presidente Evo Morales. Muchos analistas pronosticaban que el Presidente no iba a sacar más de 54%. Se hicieron campañas comunicacionales de desprestigio nunca antes vistas en la historia de Bolivia. La pregunta es: ¿qué pasó con la gente votante? Y la respuesta es bien sencilla: en primer lugar, la ciudadanía ya no es fácil de manipular, aprendió lecciones durante 24 años de democracia neoliberal, aprendió que recibir dinero, regalos o cualquier otra forma de coima es sólo beneficiar para que los políticos vivan a costa de ellos. Aunque todavía muchos políticos no salen de esa lógica, viendo los resultados negativos se quedaron totalmente perplejos.
Definitivamente, el presente ya es otro tiempo. La gente asumió una conciencia de que no se puede vivir la historia de exclusiones, discriminaciones y pobreza a las que sometieron todos los que gobernaron hasta antes de Evo Morales. Los indígenas urbanos y rurales votaron al Presidente por dos razones principales: a) la gente asumió una conciencia étnica o indígena, de ahí que observamos que el voto para el MAS es de casi la totalidad de la población rural boliviana y de todos los que habitan en las zonas marginales de las áreas urbanas, ya que éstos son los migrantes rurales, hoy, la mayoría de la población indígena; b) la gente vio que el Presidente realmente tiene todas las intenciones de transformar el país en beneficio de los más pobres, que históricamente fueron excluidos.
Tampoco podemos decir que éste sea un voto “oveja”, como lo suelen llamar los analistas. Eso es lo que hemos observado con la Prefectura de Oruro que, siendo del MAS, perdió los votos. Esto quiere decir que no sólo basta tener pertinencia y conciencia indígena, sino capacidad de gestión, encaminada hacia la solución de problemas económicos y sociales.
Ahora, ¿por qué se dio el voto cruzado en los cuatro departamentos denominados de la media luna? Aquí tampoco uno puede ser ciego. La gente de esos departamentos, evidentemente, está apostando por una autonomía, por un proceso de descentralización plena como solución a sus problemas. Con seguridad, mucha gente no está de acuerdo con los estatutos autonómicos, porque no solucionan el problema de la pobreza. Entonces, lo que aquí correspondería es profundizar el proceso autonómico bajo dos principios básicos: 1) Que los consejeros sean elegidos por sus bases de manera directa o electoral, y sean ellos los que elaboren la propuesta de estatuto; así responderían a los intereses verdaderos de cada departamento. 2) Que los ingresos por el IDH y las regalías sean distribuidos a los municipios para potenciar la economía plural como economía comunitaria, empresas familiares y otras.
Los datos de las elecciones muestran que el país no está polarizado; sólo los discursos de los dirigentes cívicos y de los prefectos hacen aparecer dicha división. Los dirigentes, al ver que están perdiendo capacidad de convocatoria, desesperadamente pretenden llevar hacia una federalización como única alternativa de defender su capital y una producción especulativa en el agro, principalmente.
*Félix Patzi,
sociólogo, fue ministro
de Educación (2006 - 2007).
Democracia, Equidad y Desarrollo


















