Pueblo enfermo, élites y columnistas
Pablo Stefanoni*
Carentes de cualidades morales e intelectuales para imaginar una República más allá de los seiscientos metros cuadrados de sus mansiones siempre rodeadas por un muro de temor culposo a la invasión de los bárbaros, el sector más retrógrado de la élite local ha tenido, sin embargo, la ´creatividad´ para invertir la ecuación del fracaso nacional. Bolivia no se desarrolló lo suficiente para garantizar una vida digna a sus ciudadanos, no por la mediocridad de su clase dirigente, sino porque esta burguesía —un nombre que le queda grande— tuvo la mala surte de lidiar con un ´pueblo enfermo´.
Por eso a esta élite que no se enteró que en 1952 hubo una revolución —y sigue creyendo que hay razas superiores— le da alergia cuando el pueblo vota —como es sabido, racismo y aversión patológica por la democracia van de la mano—.
Así, Manfredo Kempff insiste en que el pueblo vota tan mal que otra vez se pregunta, ¿cuánto tiempo le queda a la democracia? (hace tiempo se ilusionaba con que los militares pongan a Evo de patitas en la calle). La estrechez de miras del ex diplomático le impide ver que —a diferencia de otras latitudes— al menos en Bolivia el famoso ´empate´ se va resolviendo mediante referendos legales o ilegales, es decir, con el voto civilizado de los bolivianos.
Otro columnista, Juan Cariaga, dice que todo lo que se votó el domingo era previsible, ¿si? ¿Acaso no escuchamos a diestra y siniestra que Evo había perdido al oriente, a la clase media, a los chuquisaqueños, a los cochabambinos y que prácticamente gobernaba desde Achacachi? Pero Cariaga no se enteró del 67% y el escrutinio en el oriente: en una columna en
La Razón (17 de agosto, una semana después de la elección) congela los sondeos a boca de urna del domingo y dice que ´el Presidente ha sido revocado en todas las regiones de la media luna (sic) (sic)´.
En la misma línea, Manfredo dice que el referéndum fue estúpido y fatal y se queja de las ´camionadas de indígenas que llegan diariamente a Santa Cruz´, responsables del 40% de los votos que obtuvo el Sí a Morales. ¿Pero qué hubiera dicho si el Presidente hubiera sido revocado o ratificado con escaso margen? Esa es la vocación democrática a geometría variable de quien piensa que Banzer fue autócrata ´cuando hacía falta´.
Cariaga dice que Bolivia ´ya no está en condiciones de soportar un fracaso más´. Tiene razón. Ellos ya se gastaron todos los fracasos que un país puede soportar... ¿no será por eso que en pleno siglo XXI los bolivianos pusieron en manos de un campesino la tarea decimonónica de construir al fin un Estado y una República dignos de ese nombre y relegó a los ex funcionarios a ser quejosos columnistas de periódicos?
*Pablo Stefanoni,
ciudadano argentino, es asesor del gobierno de Evo Morales
y director de Le Monde Diplomatique-edición boliviana
Democracia, Equidad y Desarrollo


















