(Las grandes causas no tiene precio; el domingo 29 los chuquisaqueños probaran ante el país, su cohesión regional)

Por: Eduardo Campos V. *

Estamos pasando – seguramente - los peores días de incertidumbre que hemos tenido en los últimos tiempos. La población boliviana - como están las cosas – está perdiendo cada vez más su perspectiva de futuro. Tanto en el ámbito político como el económico, se hace tan incierto el mañana, que da la impresión que en vez de esperar el día, se nos viene la noche. Sin embargo en ese escenario de incertidumbre hay también cosas muy claras. La elección de nuevo prefecto en Chuquisaca, es una de ellas. Sin duda alguna, el domingo 29 de junio será el corolario de la heroica defensa de los intereses chuquisaqueños y por otra, la confirmación de una derrota anunciada del gobierno.

Chuquisaca y en particular la ciudad de Sucre, en el transcurso del último año, nos han enseñado a todos, que cuando están en juego los intereses colectivos y se opta por la cohesión social, es imposible la derrota. Chuquisaca - contra todo pronóstico - siendo una región pequeña y periférica del estado boliviano, ha logrado enfrentar con éxito todos los intentos por doblegarla y someterla. Todas las maniobras del gobierno han sido insuficientes para fisurar su fortaleza y decisión. Los chuquisaqueños no se han doblegado ni ante la violencia, ni ante la prebenda. Estoicamente, aun cuando no contaban en principio con el apoyo de otras regiones, se han enfrentado a los designios neo centralistas que pretendieron re-fundar el Estado, precisamente en Sucre, más autoritario y centralista que el que está muriendo. Esa es la causa principal que despertó la resistencia y fortaleza chuquisaqueña. La pretensión del gobierno de imponer una constitución excluyente y anacrónica, han hecho que los chuquisaqueños encuentren el motivo de su cohesión.

Nada más desatinado pudo hacer el gobierno que pretender eliminar de las deliberaciones de la constituyente, el tema de la capitalidad y peor, de la forma que finalmente lo hicieron. Se imaginan: es como si a los orureños, nos propondrían o quieran imponernos a la fuerza que el carnaval de Oruro se traslade al Gran Poder. Algo así hicieron con el tema de capitalidad los dóciles y desprovistos constituyentes del MAS y sus aliados. El 15 de Agosto del 2007, a pocos días del 6, cuando la ciudadanía sucrense le había propinado una silbatina al presidente Morales en ocasión de las fiestas patrias, una orden desde los máximos niveles de poder, decidió que se suprima del tratamiento de las comisiones el tema de capitalidad reivindicado históricamente por Sucre.

Ese fue el detonante que virtualmente acabó con el proceso constituyente y una de las causas que ahora nos tiene en un callejón sin salida. Evo Morales se tomó una semana para cobrarse la silbatina, fue él mismo (Morales) quien le dijo a la prensa que esa acción tendría consecuencias. Claro el 15 de agosto, se cobraron una de las primeras expresiones de descontento de la ciudadanía - que para su pesar - ahora sen han multiplicado. Lo que no calculó el rencoroso presidente y por supuesto sus “brillantes” pensadores fue que ese mismo día los chuquisaqueños sellaron su pacto de unidad.

Si apresuradamente pensaron que Chuquisaca se iba a contentar con aeropuerto, caminos, coliseo y tantos otros ofrecimientos, no fueron capaces de ver que las grandes causas, no tiene precio. Así fue como ellos mismos (los del gobierno) se construyeron la derrota electoral que sufrirán. Con el abusivo traslado de la asamblea constituyente a la Glorieta y luego a Oruro, no sólo se distanciaron de Chuquisaca, sino de la mayoría de las regiones del país. Los chuquisaqueños, indistintamente de su preferencia política, hoy están militantemente por su región. Los mismos votos que ayer le dieron victorias, hoy serán los de su derrota.

Algo parecido está sucediendo en todo el país, un buen porcentaje de esos 54% del electorado que en diciembre del 2005 les hicieron gobierno, hoy - a dos años y medio de su gestión - son los votos que han expresado en su contra, en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Así es la democracia, no se puede hacer lo que a uno se le antoje con la confianza ciudadana. Los votos no son un cheque en blanco, tiene una dirección y muchas condiciones. Los votos de diciembre del 2005 fueron para cambiar el país, no para arruinarlo.

En todo esto - como si se tratara de una apuesta de poker - el gobierno se empecina en ir al revocatorio, apostando por recuperar lo perdido. Así se comportan los jugadores compulsivos de poker; pierden y pierden y cuando ya no hay nada que apostar, apuestan su casa y su mujer. En el poker, el blef es un recurso que pretende hacer creer a los contrincantes que por fin se tiene una mano ganadora, sin respaldo real. Pero bueno, en el juego hasta es divertido, en cambio en la política, no se trata de fichas o dinero, sino de personas con sus problemas y expectativas, con sus sueños y esperanzas. Morales y su partido, están empecinados en hacer creer al país que su decisión de ir al revocatorio, es una actitud de valentía, cuando en esencia se trata de su última apuesta por el poder.

Bolivia, como están las cosas, no necesita saber si Evo o los prefectos tienen más o menos apoyo. Lo que requiere con urgencia son soluciones a la inflación, a la falta de mercados externos, a la falta de planes y programas que reactiven el aparato productivo, a los niveles de pobreza, a la falta de empleo, etc. etc. Haber si la quinta derrota que sufrirán el domingo 29, les hace “bajar” de esa nube en la que se han apoltronado y desde la que quieren hacer de Bolivia, un nuevo “paraíso socialista” a imagen y semejanza de Cuba y Venezuela

Director de A. C. Cramer

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