Consultorio financiero

Gonzalo Chávez A.*
Vía correo electrónico recibí la siguiente pregunta: “Estimado Lic., tengo mi dinero en dólares en el Colchón Bank. Desde que la temperatura del conflicto político ha subido, no puedo dormir y mis pesadillas se han vuelto psicodélicas, la plata parece que tuviera vida, toda la noche los billetes hacen bulla bajo la cama y, encima, mi marido ronca como sacristán de pueblo y ahora duerme sólo con un ojo, cuidando los morlacos. Usted que todo lo sabe, ¿dígame qué hago con mis ahorritos de toda la vida? ¿Cómo recupero la paz y el amor en mi lecho? Su servidora y amartelada lectora”.
Querida amiga y demás corazones financieros quebrados que duermen mal en sus colchones cobijados por sus dolarachos, mis señoras(es), es tiempo de olvidar a los verdes, que seguramente ya les trajeron deleite y felicidad. Hay que sacudirse del karma de Washington y pensar en otras aplicaciones financieras. Desde una perspectiva de corto plazo, quien esté manteniendo su riqueza en dólares está perdiendo como en la guerra, especialmente si quiere convertir su riqueza en bolivianos.
Por ejemplo, supongamos que a enero del 2001 usted tenía ahorrado $us 5.000, que en esa época equivalían a Bs 32.150, es decir que un dólar era igual a 6,43 bolivianos. En el mismo mes colocó sus verdes en un banco que le había ofrecido pagarle un 8 por ciento de interés hasta fin de año. Cerca de la Navidad, usted retira su dinero —que ahora será de 5.400— y lo pasa a bolivianos, a un tipo de cambio de 1 dólar = 6,83, lo que equivale a Bs 36.882. La inflación en el 2001 fue de tan sólo 1 por ciento. Haciendo las sumas y restas hizo un buen negocio manteniendo su plata en washingtones, porque así preservó su riqueza y tuvo ganancias de capital interesantes.
Pero esto ha cambiado radicalmente. Como hay un exceso de dólares en la economía boliviana, el Banco Central (BC) está apreciando el boliviano: el ahorro en dólares se ha vuelto un mal negocio. Veamos qué pasó con otros $us 5.000 en enero del 2007 (en Bs equivalían a 40.050 a un cambio de 8,01). Al igual que antes, colocamos este dinero en un banco y éste nos ofrece 3 por ciento de interés por todo el año. En diciembre, tendremos 5.150 pero éstos sólo equivaldrán a Bs 39.294 (5.150 por el tipo de cambio de diciembre de 7,63). Por la apreciación del tipo de cambio, se esfumaron 756 bolis y la inflación de 11,7 por ciento se comió otros Bs 4.597 de su marmaja (0,117 x 39,294). Así que dormir sobre verdes sólo produce pesadillas financieras y flatulencias.
Pero la pregunta que se estará haciendo, apreciado lector, es si el dólar seguirá depreciándose por mucho tiempo. No será que, como ya se anuncia una crisis internacional, los verdes escaseen y, como dice Doña Hortensia, una vecina que hizo mucha plata en la época de la UDP: “el boliviano se devaluará y llegaremos a que cada verdecito cueste Bs 11”. Éste es un temor legítimo que se alimenta del pasado de inestabilidad que vivimos en Bolivia y que, a juzgar por el quilombo político, podría repetirse. “Ya los conozco a estos perlas de los políticos, la van a tarrear”, dice la Soros del Choqueyapu. Lo que la especuladora nacional quiere decirnos es que si pensamos en el largo plazo, digamos 10 años, tal vez sea prudente mantener la riqueza que uno tiene en dólares, siguiendo el adagio popular que dice: “Más vale plumífero volador en fosa metacarpiana, que segunda potencia de 10 ululando por el espacio” (Más vale pájaro en mano en dólares que cientos de bolivianos volando). El mismo razonamiento se puede aplicar para quien desea ahorrar en euros o si quiere invertir en bienes raíces. En ambos casos, como diría Kalimán, “serenidad y paciencia mucha, paciencia, mi pequeño Solín”.
Volviendo al corto plazo, otra opción financiera interesante son las Unidades de Fomento a la Vivienda (UFV), que para la mayoría de la población suena a nombre de OVNI. Esta es una moneda contable que sólo la maneja el BC y los bancos comerciales, eso significa que usted no puede pagar un chicharrón con UFV, pero sí ahorrar en esta moneda porque, a través de ese mecanismo, si coloca Bs 40.000 en un banco, eso equivaldrá a 54.199,2 UFV (40.000 x 1,35498). Es decir, su ahorro está indexado a la inflación, en otras palabras, su platita no se la comerá la tasa de inflación.
Supongamos que el aumento de precios, en el año que transcurre, llega al 10 por ciento, usted recibirá Bs 44.000 en diciembre. Mantiene el valor de sus morlacos, pero casi no gana intereses. Ahora, si decide comprar dólares, le alcanzará para 6.027 (44.000/7,30). ¿Cuál es el riesgo de esta aplicación? Como la UFV se calcula en base del índice de inflación, es probable que el INE, bajo la presión del Gobierno, esté cocinando los datos, es decir, no esté midiendo bien la inflación. En la actualidad existe esta susceptibilidad. Si éste fuera el caso, sus ahorros no están siendo corregidos de manera adecuada, haciendo que pierda lana.
Bueno, estimada amartelada y amigos lectores, tres consejos de cierre. 1) No se deben colocar todos los huevos en la misma canasta. Es decir, diversifique sus inversiones. 2) Cambie de colchón y al nuevo sométalo a una milluchada financiada por una ONG. 3) Finalmente, en materia de consejos sabemos que: “A equino objeto de un obsequio, no se le aquilatan las piezas odontológicas” (A caballo regalado, no se le miran los dientes).
*Gonzalo Chávez
es economista.
chavezbol@hotmail.com
Democracia, Equidad y Desarrollo


















