Otitis testicular
el 27 abr En: ECONOMIA Y SOCIEDAD - sin comentarios

Juan L. Cariaga*
Mi hermano Martín, que es una persona muy agradable y simpática, dice que, por lo general, los hijos adolescentes sufren de otitis testicular. ¿Qué quiere decir con esto? Que cuando se les habla y se les recomienda, no escuchan y, además, les importa un huevo.
Ojalá (del árabe, Dios quiera) que las autoridades financieras y monetarias del país no padezcan de esta terrible enfermedad. No obstante, por lo visto hasta ahora, nos da la impresión de que éstas también hacen oídos sordos a las recomendaciones de política económica, que les trasmiten los analistas, los académicos y los organismos internacionales, con la mejor intención de que al país le vaya bien. Tan sólo veamos algunos ejemplos.
Primer ejemplo: Se les ha dicho hasta el cansancio que las actuales medidas antiinflacionarias no están funcionando —pues desde hace un año y medio no producen los efectos deseados— y posiblemente tampoco van a funcionar en el futuro. La razón: se está intentando atacar el problema inflacionario con medidas cambiarias, que tienen efectos perversos sobre la producción, la exportación y los ahorristas, junto a otra serie de medidas muy poco ortodoxas en el manejo de la política económica.
Segundo ejemplo: Las autoridades no parecen escuchar el clamor popular que pide mejores ingresos (reales) y mayores empleos en la economía, para atacar el problema de la pobreza. En efecto, a pesar de que el Gobierno ha escrito un terrible mamotreto llamado el Plan Nacional de Desarrollo, donde se admite que el crecimiento de la economía y el empleo debe hacerse principalmente en base a la inversión privada, se sigue insistiendo en crear un ambiente desfavorable a la seguridad jurídica, donde sistemáticamente se violan las leyes y la propia Constitución Política del Estado (CPE), se inmoviliza el Tribunal Constitucional, se ataca despiadadamente al Poder Judicial y se destruye el sistema regulatorio, que fomenta la libre competencia.
Tercer ejemplo: Se sigue insistiendo en la tarea de nacionalizar empresas o crear otras nuevas, cuando el Estado boliviano no tiene la capacidad de sostener la inversión necesaria para hacerlas funcionar. Este es el caso de la Empresa Pública Social del Agua y Saneamiento (EPSAS), que requerirá de grandes inversiones los próximos años para evitar que La Paz se quede sin la provisión de agua potable. También es el caso de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) que, hasta la fecha, no ha podido lograr más inversiones de las empresas petroleras y que, de llevarse a cabo la compra del 51 por ciento de las acciones de las mismas, muy difícilmente podrá encarar por sí sola la inversión requerida para cumplir con los actuales contratos con Brasil y Argentina.
Todo esto simplemente para mostrar la sordera absoluta de las autoridades financieras y monetarias en estos tres temas específicos, los que, si el espacio de esta columna lo permitiera, podrían ampliarse a muchos más.
Por lo tanto, creo que, de no cambiar las cosas, lo más recomendable sería que dichas autoridades soliciten un examen audiométrico al doctor Jorge Rojas Silva, hijo del famoso otorrinolaringólogo Jorge Rojas Tardío, o a su hijo, que también lleva el nombre de ambos.
Sin embargo, si el problema fuese de ceguera ideológica total, lo mejor sería que el examen lo haga el conocido oftalmólogo Gonzalo Murillo Azcárraga, que tiene sus oficinas en el edificio Ketal. Pero, si se requiere de un kallawaya o de un yatiri, mi recomendación es que se solicite referencias al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, donde también existen algunos practicantes o barchilones que trabajan o han trabajado en varias organizaciones no gubernamentales internacionales.
En todo caso, es necesario que, además de escuchar a los analistas y a los académicos, se les dé a estos y otros temas la importancia necesaria, dentro de lo que debería ser la gestión gubernamental. De otra manera, las autoridades financieras y monetarias estarán como nuestros adolescentes, que no quieren escuchar y además les importa muy poco el hacerlo.
*Juan L. Cariaga
es economista y escritor.
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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