SOLO UNA PROFUNDA AUTOCRITICA PUEDE SALVAR LA GESTIÓN DE EVO MORALES
el 18 abr En: POLITICA Y DEMOCRACIA HISTORIA articulos de EDUARDO CAMPOS VELASCO - sin comentarios

(En dos años, el MAS ha pasado de ser políticamente hegemónico, a previsible perdedor de varias contiendas electorales)
Por: Eduardo Campos V. *
Indudablemente para el gobierno, el 4 de mayo, es una fecha fatal. Se trata del momento en el que es previsible, comiese a pagar factura por lo hecho en los dos años y algo más de gestión. De la hegemonía política extraordinaria alcanzada en diciembre del 2005 (54% de apoyo electoral) está a punto de pasar a un periodo en el que - comenzando el 4 de mayo – se convierta en perdedor de cinco eventos electorales. Cuatro relacionados con la aprobación de estatutos, en los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni y uno, con la elección del prefecto del departamento de Chuquisaca. En estos eventos, todo indica que el MAS sufrirá contundentes derrotas electorales, que más allá, de lo específicamente en cuestión (la aprobación de estatutos y la elección de prefecto) expresaran – también - la desaprobación del gobierno de Evo Morales.
¿Cómo se explica, esa pérdida acelerada de aceptación ciudadana que está a punto de expresarse? En democracia, la aprobación o desaprobación de la gestión pública, ésta en correspondencia con la satisfacción de las expectativas ciudadanas. Los votos, son la confianza que otorgan los ciudadanos a un programa, a un partido, a un líder, para que lleven adelante aquello que se comprometieron en la etapa electoral. La confianza que otorgan mediante el voto, no es un “cheque en blanco” con el que se puede hacer lo que se quiere; tiene direccionamientos que obligan a los gobernantes a cumplir con sus compromisos y a realizar acciones en beneficios de todos. No se puede ganar con un programa y gobernar con otro; ese es el fracaso de aquellos que creen que se puede estafar electoralmente. Más temprano que tarde, la ciudadanía siempre advierte el engaño.
En las actuales circunstancias, convergen varios factores que hacen de los eventos electorales que están en curso, verdaderos referendos revocatorios de la gestión de Morales. Por una parte, la propuesta de “cambio” que enarboló el MAS y que en definitiva les dio el triunfo en diciembre de
Po
r otra parte - y probablemente lo más importante - la ciudadanía ha constatado cuales son los propósitos del gobierno, en su visión de país a largo plazo (su constitución) y su desempeño en la administración del gobierno (las políticas públicas que implementa). En ambos casos, en los dos años y más que gobiernan, han dado suficientes pruebas de que está empeñado en instaurar, un estado retrogrado y aislado del mundo.
Su proyecto de constitución, que bien sabemos cómo se acabó aprobando en
Las políticas públicas que implementan, han acabado convirtiendo a Bolivia en un “país riesgo” ahuyentando las inversiones y desaprovechando las extraordinarias condiciones externas de una alta demanda de bienes (energía, alimentos, minerales) que pudieran permitirnos una eficiente articulación económica internacional. Por el contrario, fomentan el contrabando y el narcotráfico que desmoronan el débil aparato productivo y ponen en riesgo la estabilidad económica. Mientras se prohíbe la exportación de aceite, no hacen mucho por impedir la internación de ropa usada; mientras se desestiman los acuerdos comerciales con los EE UU y otros escenarios económicos, se privilegian acuerdos - de tipo ideológico - con los países del ALBA.
Todo esto, inevitablemente serán parte de las motivaciones que lleven a los ciudadanos de los cinco departamentos a expresar su voto, más allá de su adhesión por la autonomía. A partir de 4 mayo, cinco de los nueve departamentos del país, expresaran su rechazo a la gestión de Evo Morales; resultados que con seguridad, tendrán repercusión en el resto del país.
En ese contexto, el gobierno está obligado a efectuar una profunda autocrítica de todo lo que ha venido haciendo. Antes que incrementar su virulencia mediática contra los procesos electorales en curso, debiera asumir fueron sus errores los que les llevaron al fracaso en la constituyente y en su gestión de gobierno. Ahora, luego de su derrota conceptual (cualitativa), están a punto de pasar a las derrotas electorales (cuantitativas) que pueden acabar cerrando el círculo estrecho en el que se encuentran. Claramente se enfrentan a la siguiente disyuntiva: o están dispuestos a construir el futuro del país en democracia, con equidad y desarrollo – como todos esperan – o comienzan a alistar sus maletas.
Director de A. C. Cramer
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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