Félix Patzi*

La propuesta de la nueva Constitución Política del Estado apuesta por tres tipos de economía: la empresa estatal, privada y empresa comunitaria. La economía comunitaria es la menos entendida. Muchos han atribuido solamente a aquella referida a economías rurales, otros a la parte productiva que se relaciona con la reciprocidad como: ayni, mink’a en aymara y quechua, motiro en guaraní.

Sin embargo, la economía comunitaria no es nada de ello, sino es una propuesta antípoda a la economía capitalista, ni tampoco es socialismo de economía estatal. En la economía comunitaria a diferencia de la economía capitalista el medio de producción y materiales de producción no son de propiedad privada, sino son colectivos, es decir, pertenecen al conjunto de los trabajadores asociados comunalmente. La tecnología y otros elementos de producción que coadyuvan en la fabricación de algún tipo de bien son comprados por ese conjunto de trabajadores, por eso tampoco es de propiedad estatal.

En una empresa comunitaria no hay asalariados como en una empresa privada de tipo capitalista o como en una economía estatal socialista, sino todos son directamente productores; o sea, el productor no vende su fuerza de trabajo ni compra trabajadores. La totalidad del producto producido por el trabajador es apropiada por él directamente, significa que todo el excedente generado por el trabajador es apropiado de manera íntegra. No ha trabajado para un tercero como ocurre en la economía capitalista y socialista, sino trabajó para él mismo. Entonces, la apropiación íntegra del excedente es el aliciente más importante para el trabajador, por eso que cada quien puede producir de acuerdo con su capacidad y su necesidad. Uno puede crecer económicamente más que el otro siempre y cuando sea a través de su trabajo, y no mediante el trabajo del otro. El límite, en este caso, es la prohibición de la compra de trabajo.

Por lo tanto, la economía comunitaria da fin al trabajo enajenado, sea por parte de una empresa privada o empresa estatal. Es la abolición del salario, porque el sistema de salario priva al trabajador de todo derecho a los productos que él elabora tanto por cuenta del Estado como de una empresa privada. Por eso, la abolición del salario es la liberación del ser humano de su esclavitud y el retorno a las normas naturales que han determinado la relación antes de la aparición de las clases, de las formas de gobierno y de las leyes positivas.

En la sociedad comunitaria, la renta de un ser humano no deber ser un sueldo pagado por nadie o una caridad ofrecida por los demás. La renta es el patrimonio generado por el mismo trabajador y administrado en función de sus necesidades. En ese sentido, nadie controla las necesidades de los demás, no habrá personas que especulan y juegan con las necesidades de los carentes de propiedad.

La finalidad de la sociedad comunitaria es la formación de una sociedad feliz y libre mediante la liberación de su explotación, que supone dos cosas: la abolición de propiedad privada de los medios de trabajo y la eliminación del trabajo enajenado. Lograr la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales a través de la liberación de las mismas del control y la supeditación de los demás.

*Félix Patzi
es sociólogo, fue ministro
de Educación (2006-2007).