
Pan para hoy y hambre para mañana
Armando Méndez Morales
En el transcurso del año, la inflación ha sido motivo de noticia periodística nuevamente, luego de varios años en los que el tema había pasado a un segundo plano, aunque siempre, una vez al mes, la prensa reportaba sobre el comportamiento de los precios con relación al mes anterior.
Y no es para menos, dado que la tasa de inflación para el año que acaba estará en el orden del 12 por ciento, traspasando ese límite simbólico del 10 por ciento y ubicándose, otra vez, la inflación boliviana en un nivel de dos dígitos, como la que se tuvo en el año 1995.
A inflación es un hecho monetario: La inflación es una enfermedad que tiende a atacar a las economías nacionales y, en particular, a las economías subdesarrolladas. El fenómeno ha sido estudiado ampliamente por la ciencia económica, por lo que sus causas y su tratamiento gozan de un extraordinario consenso entre los expertos. La inflación es un fenómeno esencialmente monetario, con lo cual se quiere decir que la expansión continua del conjunto de precios es consecuencia, en última instancia, de la existencia de mucho dinero que la gente tiene y utiliza para aumentar la demanda de bienes y servicios. Como la capacidad productiva de un país no aumenta en el corto plazo, la mayor demanda genera un exceso sobre la oferta disponible, y esto ocasiona el alza de los precios.
No todos los precios suben al mismo tiempo, unos se demoran e, incluso, otros se anticipan. En la carrera de los precios no todos corren al mismo ritmo, aunque en el largo plazo suelen igualarse, a no ser que se produzca, lo que los economistas denominan, un cambio en los precios relativos durante el proceso inflacionario, caso en el que unos sí corren más rápido que otros.
La cantidad de dinero viene creciendo de manera intensa en el país. Durante el año 2007 el ritmo de expansión anual del dinero que crea el Banco Central de Bolivia está en el orden del 60 por ciento. Sin embargo, esta no es la causa de la expansión de la inflación de este año sino que ésta es consecuencia de expansiones de años anteriores. Tanto el año 2005 como el 2006 la emisión creció a un ritmo por encima al 40 por ciento. La expansión del año 2007 tendrá impacto en el futuro. Está circulando demasiado dinero en la economía boliviana.
Es cierto que el Banco Central durante estos años ha hecho un gran esfuerzo por retirar liquidez, sin embargo, no ha podido disminuir el rimo de expansión de la misma. Un hecho que explica esto es que mientras el Banco Central retira liquidez, por un lado, el gobierno introduce más liquidez, por el otro, al momento de efectuar el gasto público. Y este aumento del gasto público no está financiado con impuestos que paga el sector privado boliviano sino con recursos provenientes del exterior como consecuencia del substancial incremento tributario que pagan las exportaciones de gas.
Los precios de los alimentos suben: En este complejo escenario se está produciendo otro que agrava el proceso inflacionario. Sucede que los precios de los alimentos, durante el año 2007, han corrido a una velocidad mayor al de los demás precios. Hasta el mes de noviembre, la tasa de crecimiento de los precios de los alimentos se ubicó en un 20 por ciento anual, casi al doble del índice general (IPC).
¿Por qué están subiendo los precios de los alimentos? ¿Están subiendo sólo en Bolivia? Durante mucho tiempo, en el mundo, los precios de los alimentos se mantuvieron constantes, en términos nominales, lo que también implica decir que en términos reales, (en comparación con los precios de los otros bienes) se abarataron. Sin embargo este fenómeno empezó a cambiar durante el último año, lo cual también ocurre en Bolivia.
Si observamos el comportamiento del IPC, por grupos, se ve que el rubro alimentos, en el país, se mantuvo constante desde el año 1998 hasta el año 2004, comenzando a subir los dos años siguientes y, fuertemente, este año. Este proceder enseña, primero, que los precios de los alimentos se encontraban rezagazos con relación a la inflación de los demás precios y, segundo, que se han encarecido. ¿Por qué? En el mundo se está produciendo un doble fenómeno que explica el alza de precios de los alimentos. Por un lado, está el aumento de la demanda de alimentos debido a la gran expansión de las economías de China e India, y por el otro, se está reduciendo la oferta ya que los agricultores están transitando de producir para alimentos a producir para energéticos sustitutivos de los hidrocarburos, (etanol) lo cual les es más rentable.
Por tanto, se está generando un cambio fundamental y no solamente coyuntural en el precio de los alimentos, que dice que la gente tiene que acostumbrarse en gastar más en alimentos a costa de reducir su gasto en otros bienes. Se acabó el tiempo de la comida barata.
Pero en la medida en que suban los precios de los alimentos, los agricultores también se verán incentivados a producirlos más porque se darán cuenta que pueden aumentar sus ingresos. En este escenario, lo peor que podrían hacer los gobiernos - y el de Bolivia- es intentar controlar precios. Esta es la peor solución, porque en realidad no se impide que los precios dejen de subir y desincentiva a los productores.
El gobierno de Bolivia al comprobar que la inflación está fuertemente influida por los precios de los alimentos se le ocurrió dos propuestas: la una insustancial, -y que no la puso en práctica- consistente en revisar las “ponderaciones” de los bienes y servicios que tiene el IPC, para disminuir la importancia de los alimentos ya que tiene un 50 por ciento, para de esta manera “reducir” el indicador de la inflación, olvidando que las economías pobres se caracterizan por reflejar, en su índice de precios, el hecho de que los alimentos son el principal propósito del gasto. Por ejemplo, en Bangladesh o Nigeria, los alimentos ponderan con dos tercios en sus respectivos IPC. Es cierto, que países vecinos como Chile o Colombia tienen menos, pero eso es porque son economías diez veces más que la boliviana.
La caída del dólar es contraproducente: La otra decisión ha sido la de apreciar el tipo de cambio, bajar el tipo de cambio, aprovechando la coyuntura de que Bolivia, como nunca, está disfrutando de un periodo de exceso de liquidez internacional, lo que permite al Banco Central de Bolivia fijar el precio del dólar al nivel que vea conveniente y con el propósito de incentivar la importación de alimentos. Lo está logrando, ya que se está incrementando fuertemente esta importación, pero no a precios bajos, sino a precios altos, ya que en el mundo los precios de los alimentos están subiendo.
Pero la disminución del tipo de cambio, de bolivianos por dólar, lo que está haciendo es reducir las pocas ventajas competitivas que tiene la industria, en general, y la actividad manufacturera exportadora, en particular, quienes, cada vez, reciben menos bolivianos por dólar que exportan y tienen que pagar mas por los costos que incurren en la producción debido a la inflación que vive el país. La política cambiaria actual es “pan para hoy, hambre para mañana”
Armando Méndez
fue presidente del Banco Central de Bolivia.
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Democracia, Equidad y Desarrollo


















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