DIALOGO SIN CONCERTACION, ES LO MISMO QUE NADA
(Sentarse en una mesa para escuchar al otro, es apenas un primer paso que no siempre garantiza que el dialogo concluya en un acuerdo)
Por: Eduardo Campos V. (*)
Con mucha expectativa la opinión publica sigue el “dialogo” entre el gobierno y los prefectos del país desde el pasado 7 de enero. Todos hemos visto como unos y otros, han dicho sus verdades de manera abierta y concreta. Sin embargo aún nos queda la duda, que el diálogo, no pase de ser una exposición de motivos que nunca llegará a convertirse en acuerdo.
Los más entusiastas, piensan que habiéndose logrado que las partes acepten sentarse en una mesa, las tenciones e intranquilidad que ya eran parte de lo cotidiano, desaparezcan del horizonte, proveyendo que con más o menos desavenencias, sea posible un acuerdo nacional. Los pesimistas – por el contrario - creen que más bien se trata de un cuarto intermedio en el enfrentamiento y que pasadas las fiestas (navidad y carnaval), la virulencia se volverá ha instalar con resultados imprevisibles.
En todo caso, lo que suceda (el futuro inmediato que nos espera) escapa a los buenos o malos deseos que tengamos los ciudadanos al respecto y más bien, está en directa corresponden con lo que los propios actores políticos han estado haciendo “paralelamente” en estos días. Bien dice el refrán: “por sus actos los conoceréis”. El gobierno, cuando comenzó el dialogo, de una manera por demás extraña a su manera de abordar las cosas, en propia boca del presidente y vicepresidente, acabó aceptando casi todas las exigencias y cuestionamientos de 7 de los 9 prefectos del país; sin embargo, ahora mantiene el mismo guión que conocemos, sin que aparentemente nada hubiera pasado. La propaganda en los medios que controla y paga, es la misma que hace meses, dando la impresión de que todo lo que ha hecho hasta la fecha, está bien hecho y antes que merecer ajustes, es digna de orgullo.
El desordenado, extenso y agresivo discurso del presidente de hace unos días, ratifica claramente cuales son sus intenciones; ni una palabra de autocrítica en su evaluación de los dos años de gestión. Los cambios de ministros, antes que expresar el descontento generalizado de la opinión ciudadana, por los responsables de los enfrentamientos en los últimos meses (incluso en sus propias filas), dan la impresión de un reacomodo de militantes en reparticiones poco relevantes. Por ello, mientras se conformas comisiones y se reiteran argumentos en el escenario de dialogo, se entiende que su mayor interés esté en ajustar sus filas, principalmente en los mecanismos de control y seguridad del Estado; mientras se echan flores a algunos ideólogos de la autonomía, se estén organizando coordinadoras de control social (grupos paramilitares) destinados a imponer criterios a la fuerza.
Es pues ingenuo creer que la voluntad del gobierno, sea la de resolver las controversias que se han instalado en la sociedad boliviana en los últimos años mediante el dialogo y la concertación, como se lo hizo el año 1990, en aquel conocido acuerdo Andrés de Santa Cruz que dio paso a varias de las grandes transformaciones institucionales del Estado (Corte Electoral imparcial, Tribunal Constitucional, Consejo de
¿Hay alguna dudas de que Exeni no sea un militante del MAS, cuando es público que desde su columna periodística en los últimos tiempos ha apoyar abiertamente al partido de gobierno?, ¿Cómo se puede entender que el delegado presidencial ante
El gobierno, pese a reconocer abiertamente en las reuniones con los prefectos que la constitución que maneja y publicita tiene grandes contradicciones y limitaciones, no hace nada para detener el proceso de difusión que ésta en pleno curso. Habla de concertar el tema del IDH con las prefecturas y paralelamente asegura a la población que desde febrero pagara el bono dignidad. Reconoce que la generación de empleo es una de las prioridades del esta boliviano, pero se desentiende el tema del ATPDEA que está a punto de fenecer. Habla de la unidad nacional y continua defenestrando a todos los líderes locales y regionales contrarios a su régimen; Pregona su vocación pacifista en los escenarios internacionales y se suscribe a una aventura guerrerita con su comandante Hugo Chávez para conformar las fuerzas armadas bolivarianas.
Sentarse en una mesa para escuchar al otro, es apenas un primer paso que no siempre garantiza que el dialogo concluya en un acuerdo. Dialogo sin concertación, es lo mismo que nada. Por ahora, son bastante claras las señales que nos da el gobierno. Por los visto no le conmueve nada.
*) Director A. C. Cramer
educamposv@hotmail.com
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Publicado en
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