
(Manchada por la violencia y la imposición, la constituyente ha perdido su utilidad práctica y su trascendencia histórica. Hoy descansa en paz en brazos de sus victimarios)
Por: Eduardo Campos V. (*)
En estricto sentido, los sucesos acaecidos en la ciudad de Sucre los anteriores días, no pudiéramos decir que nos sorprendieron. Lo que finalmente sucedió – la desmedida represión policial que acabo provocando varios muertos y cientos de heridos y, la aprobación apresurada e irregular de la nueva CPE – son parte de un guión que temeraria e irresponsablemente fue diseñado meticulosamente para aprobar una constitución a su medida.
La violencia y la imposición combinadas como en los mejores tiempos de las dictaduras, le han permitieron al gobierno alcanzar una de sus principales metas: contar con su propia CPE como la de Chávez en Venezuela. Pero no repararon que a ese precio, acabaron dándole el tiro de gracia a
Pero vemos como se sucedieron los hechos en estos últimos cuatro meses. El 6 de agosto, cuando Evo Morales aseguró a los sucrenses que los silbidos que le brindaron tendrían consecuencias para esa ciudad, no lo decía en broma. El 15 de agosto, en la primera sección de la asamblea - luego de su ampliación - de una manera por demás arbitraria, mediante una resolución (redactada suponemos en la plaza Murillo) se saco el tema de la capitalidad de las deliberaciones de la asamblea. Esta medida que fue “pensada” para contentar el orgullo herido del presidente y para corregir las “concesiones” que el vicepresidente había otorgado a sus adversarios políticos e ideológicos (los de la media luna), tanto en la ley de convocatoria, como en la de ampliación, se convirtió en el inicio del fin de la propia asamblea, la que no sesionó – como todos sabemos – sino hasta el pasado día viernes (incluido el sábado) en la que en presencia de los constituyentes oficialistas, sus aliados y unos cuantos tránsfugas sinvergüenzas, aprobaron de manera irregular, un texto redactado a su medida.
No les importó hacerlo en el lugar equivocado (dentro de un cuarte y en la jurisdicción del municipio de Yotala) jurisdicción distintita a la señalada por la ley de convocatoria de la asamblea que establece como su sede a la ciudad de Sucre. No les importo cambiar el temario de la convocatoria que habían concertado con todos los jefes de las bancadas días antes, en el que se consignaba el tratamiento de las negociaciones con la representación interinstitucional de Chuquisaca, para resolver el tema de la capitalidad; ni siquiera tuvieron el cuidado de mantener el temario cambiado por ellos mismos horas antes, sino que lo volvieron a cambiar, para introducir en el orden del día, la modificación del reglamento de debates, tema que de acuerdo a los procedimientos de la propia asamblea, requiere ser tratado en un sesión especial, para la cual debe convocarse con 72 horas de anticipación. En suma, no les importo ni la legalidad y menos la legitimidad a tiempo de levantar sus manos y aprobar (sin leer lo que aprobaban) una constitución que tiene como principal propósito garantizar la reelección indefinida de su líder.
Uno se pregunta: ¿Para qué sirvieron entonces las reuniones de la interpartidaria en la vicepresidencia de la república bajo la dirección de García Linera, que a tiempo de sus conclusiones, el mismo aseguró que el 80% de la constitución estaba consensuada? Claro, ahora podemos entender mejor, por qué paralelamente a esas reuniones, se instruía tomar la ciudad de Sucre por 100 campesinos (esfuerzo que no tubo éxito); por qué mientras se llegaba a supuestos acuerdos, se redactaba el texto definitivo por los militantes del MAS, que finalmente se aprobó; por qué mientras se declaraba por todos los medios de difusión, que tenían la mejor voluntad concertadora, por otro lado, se preparaban las acciones violentas que acabaron sembrando la muerte en Sucre.
Si algo ha quedado muy claro después de todo esto (por lo menos en 6 de los 9 departamentos que tiene el país) es que nunca existió la voluntad de concertar por parte de los hombres fuertes del actual gobierno y que por el contrario, desde un principio, vieron a la asamblea constituyente, como el escenario para imponer su proyecto de poder. Bien sabemos que todos ellos se nutren ideológicamente de las ideas de Antonio Negri, que propone desmoronar el Estado para dar rienda suelta a la voluntad de la multitud. Una constitución como la que ha aprobado - entre bayonetas y a media noche – no tiene ninguna utilidad para nadie, incluso ni para ellos mismos. Una constitución que pretende sustituir a la anterior, catalogada de excluyente, hoy se la cambia por otra que inequívocamente es de la división.
Bolivia como sociedad, pese a este año y medio de frustración que a significado
(*) Director A. C. Cramer
educamposv@hotmail.com






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