EL DESAROLLO NO LLEGA POR GENERACION ESPONTANEA, SE CONSTRUYE
el 12 ago En: POLITICA Y DEMOCRACIA HISTORIA POLITICA Y DESARROLLO articulos de EDUARDO CAMPOS VELASCO - 2 comentarios

(En los últimos 60 años, el concepto de desarrollo, han pasado de privilegiar al “crecimiento económico” como lo más importante; al “desarrollo a escala humana” que hace del hombre (mujer) lo central de toda planificación)
Por: Eduardo Campos V. (*)
A propósito de lo que está sucediendo en el país – una extraordinaria predisposición para re-definir el rumbo del estado y la sociedad y, a la vez, una marcada tendencia a buscar soluciones en el pasado histórico - resulta interesante fijarse, con algún detenimiento, cómo en los últimos 60 años, los conceptos de desarrollo (en el mundo), han pasado de privilegiar al “crecimiento económico”, como lo más importante, a concepciones que hacen del hombre (mujer), lo central de todo proceso de planificación. Estamos hablando de lo que se conoce como el desarrollo a escala humana.
Fijarnos es esos cambios cualitativos en la manera de concebir el desarrollo, pueden orientarnos a salir de la situación en la que nos encontramos, considerando que – objetivamente – como lo señalan una mayoría de los estudios referidos a Bolivia, nuestro país es uno de los más pobres del mundo. Talvez de esa manera, dejemos de mirar - tan obsesivamente el pasado - en busca de soluciones y centremos nuestra atención en construir el futuro.
Indudablemente el tema, es más complejo de lo que se pude decir en una simple nota. Sin embargo, aún así, con esas limitaciones, intentaré en las siguientes líneas, presentar un apretado y modesto resumen, de los cambios del concepto de desarrollo en los últimos tiempos.
Los expertos en economía nos dicen que, la economía clásica, representada por nombre comos los de Smith, Ricardo y Marx, hizo del crecimiento económico su tema central, en tanto que, para la economía neo-clásica, asociada principalmente a nombres como Marshall, Walras, Pareto, Pigou y otros, la distribución se constituyó en su principal propósito. De ésta primera distinción – se puede concluir - que el concepto de “desarrollo” tiene sus raíces más en la economía neo-clásica que en la clásica, lo que no implica desconocer que con los años – sobre todo en los últimos tiempos – los modelos de crecimiento y también de desarrollo, han acabado en una suerte de convergencia/divergencia, en torno a una misma matriz teórica.
Economistas como Sunkel y Paz, en su obra: El subdesarrollo latinoamericano y la teoría del desarrollo - considerado como clásico en su tiempo (1970) - sostenían que el concepto de “desarrollo” fue un tópico de la post guerra. Sergio Boisier, complementa ésta idea, señalando que el desarrollo - como concepto - corresponde más propiamente a las Naciones Unidas. El nos recuerda, que ya en la Carta del Atlántico firmada en 1941 por Churchill y Roosevelt se expresaba que el único fundamento cierto de la paz reside en que todos los hombres libres del mundo puedan disfrutar de seguridad económica y social, comprometiéndose a buscar un orden mundial que permita alcanzar estos objetivos una vez finalizada la guerra. Posteriormente, las Naciones Unidas, reunidas en San Francisco en 1945, establecen - en su declaración de principios – similares fundamentos, que dieron origen a su fundación.
En estos años (los cuarenta), el concepto de desarrollo (económico) estaba fuertemente asociado al crecimiento. Así, por ejemplo, José María Echeverria (español, considerado como el padre de la sociología lationoamericana del desarrollo), sostenía que: “El desarrollo económico es un proceso continuado cuyo mecanismo esencial consiste en la aplicación reiterada del excedente en nuevas inversiones, y que tiene, como resultado la expansión asimismo incesante de la unidad productiva de que se trate. Esta unidad puede ser desde luego una sociedad entera..."
Durante los años 50 y 60 del siglo XX, el desarrollo continuó siendo casi un sinónimo de crecimiento y el PIB agregado y sobre todo, el PIB per cápita fue la medida corriente del nivel de desarrollo. A fines de los sesenta, el economista británico Dudley Seers provocó una verdadera revolución en materia de desarrollo - para quien - el punto de partida de una discusión acerca del desarrollo, es reconocer que “desarrollo” es un concepto normativo, lleno de juicios de valor.
El sostenía que debiéramos preguntarnos a nosotros mismos, acerca de las condiciones necesarias para la realización del potencial de la personalidad humana - algo que hasta ese entonces - comúnmente era considerado como objetivo. A partir de esta pregunta, considerar a la alimentación, como una necesidad absoluta del hombre, la que está vinculada a la pobreza y al nivel de ingreso. Por otra parte, sostenía que para el desarrollo personal, una condición básica es el empleo y finalmente, incorporaba el sentido de la igualdad, entendida ésta, como equidad. Seers señala como interrogantes en uno de sus textos: “La pregunta para preguntar por un desarrollo de los países es por consiguiente: ¿Qué ha estado pasando con la pobreza? ¿Qué ha estado pasando con el desempleo? ¿Qué ha estado pasando con la desigualdad? Si todos, los tres no están en niveles altos, entonces más allá de la duda, éste ha sido un periodo de desarrollo para el país involucrado”
Tendrían que pasar otras dos décadas para que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), inspirado particularmente en ideas de Amartya Sen, Mahbub ul Haq, Richard Jolly y otros, introdujese una nueva acepción y una nueva forma de medir el desarrollo a través del concepto de un Índice de Desarrollo Humano. El informe de PNUD de 1996 señalaba: “El desarrollo humano puede describirse como proceso de ampliación de las opciones de la gente...Más allá de esas necesidades, la gente valora además beneficios que son menos materiales. Entre ellos figuran, por ejemplo, la libertad de movimiento y de expresión y la ausencia de opresión, violencia o explotación. La gente quiere además tener un sentido de propósito en la vida, además de un sentido de potenciación. En tanto miembros de familias y comunidades, las personas valoran la cohesión social y el derecho a afirmar sus tradiciones y cultura propia”.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) intenta ser una aproximación a la medición de los niveles de Desarrollo Humano de las personas en los distintos países. Por razones metodológicas, este Índice no incluye todos los ámbitos que el concepto de Desarrollo Humano considera. Es así como reúne sólo tres componentes del Desarrollo Humano: calidad de vida, longevidad y nivel de conocimiento.
Estas dimensiones, ligadas al nivel de vida de la población, pero también al desempeño de indicadores sociales del ámbito de la salud y de la educación, reflejan en sí mismas la evolución de muchas otras variables a lo largo del tiempo. En el caso de salud, se mide la esperanza de vida al nacer. En el área de educación actualmente se usa como variable la Mediana de Años de Escolaridad de personas de más de 25 años. Finalmente el Índice considera la disponibilidad de recursos económicos medida a partir del poder adquisitivo sobre la base del PIB per cápita ajustado por el costo de vida.
A mediados de los años noventa, el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Boutros-Gali, publica en 1995 el informe titulado “Una Agenda para el desarrollo” (An Agenda for Development), documento que incluye con el mismo título, un capítulo correspondiente al Reporte de la Secretaria General del 11 de noviembre de ese año. En este capítulo, el Secretario General define cinco dimensiones del desarrollo: La PAZ, como el escenario imprescindible para el acercamiento al desarrollo; la ECONOMIA, como el artefacto de progreso; el AMBIENTE como una base para la sostenibilidad; la JUSTICIA como el pilar de la sociedad y; la DEMOCRACIA, como el buen gobierno.
Seria insuficiente cualquier recuento histórico del concepto de desarrollo, si no se incluiría, la propuesta conocida como Desarrollo a Escala Humana, formulada en 1986 por Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn. Ellos definen de la siguiente manera su concepto: “Tal desarrollo [el desarrollo a escala humana] se concentra y sustenta en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de autodependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la Sociedad Civil con el Estado”.
Sergio Boisier, contribuye a esa definición, señalando que: “en el desarrollo a escala humana, se avanza en la sujetivización del desarrollo, se categorizar los recursos no convencionales y se hace hincapié en la utilización de la sinergia como motor del desarrollo”. Boisier señala que para entender el desarrollo se requiere de enfoques holísticos, sistémicos y recursivos.
Finalmente, es impresindible mencionar a Güell, quien sostiene lo siguiente: “Un desarrollo que no promueve y fortalece confianzas, reconocimientos y sentidos colectivos, carece en el corto plazo de una sociedad que lo sustente. Entonces la viabilidad y éxito de un programa de desarrollo dependerá del grado en que las personas perciban ese programa como un escenario en que su subjetividad colectiva es reconocida y fortalecida”.
Güell, hablando sobre subjetividad social y desarrollo humano, sostiene cuatro puntos fundamentales: Primero, las personas y su subjetividad no son un recurso adicional, sino un requisito indispensable del desarrollo; segundo, reconocer la subjetividad social no significa construirle defensas y refugios frente a la globalización, sino potenciar su capacidad de manejarla; tercero, la reinvindicación de la subjetividad colectiva como objetivo y motor del desarrollo no debe derivar en un populismo voluntarista y; cuarto, la toma de decisiones para el desarrollo no puede ser tecnocrática, pues involucra incertidumbre, respeto a la diversidad y discernimiento público
Como corolario de éste resumen – probablemente, en exceso sintético – que nos ha llevado desde las visiones de desarrollo de la post guerra de los años cuarenta, hasta los conceptos de desarrollo en tiempos de la globalización, pudiéramos decir que la cuestión practica del desarrollo, que involucra un conjunto de instrumentos (políticas. estrategias, planes, programas y proyectos de desarrollo) debiera abordase en nuestro medio, con el mayor rigor teórico-conceptual que nos brinda el constante perfeccionamiento del pensamiento universal. Asumiendo que vivimos tiempos en los que la planificación (entendida ésta, como el proceso reflexivo y colectivo de visualizar un futuro de bienestar) debe superar los límites estrechos de lo tribal y que las actuales circunstancias en las que nos desenvolvemos (pobreza, desigualdad y baja inserción en el mercado mundial) no van ha ser superadas, desde visiones voluntaristas y anacrónicas. El desarrollo no llega por generación espontánea, se construye.
*) Director A. C. Cramer
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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