Y otra vez con Suiza
el 11 ago En: POLITICA Y DEMOCRACIA - sin comentarios

Agustín Echalar Ascarrunz*
El lunes estaba yo con unos amigos suizos mientras escuchaba el discurso presidencial cuando de pronto le salió la malhadada comparación de Bolivia con Suiza, no era novedad para mí, porque lo mismo hizo nuestro Primer Mandatario cuando fue ungido como Presidente, y ha repetido la cantaleta un par de veces en el interín.
Esta vez me dio vergüenza (propia y ajena) porque estos amigos que tengo no son condescendientes, y se rieron de las ingenuas palabras de don Evo, que cree que en 15 ó 20 años, gracias a él, Bolivia estará en las mismas condiciones que la tierra de Heidi. Me miraron con una mezcla de pena y sorna, y yo me hice al que no capté ni el rictus burlón, ni el brillito de sus ojos.
Pero el asunto va más allá, porque nuestro Primer Mandatario no peca de ingenuo y optimista, sino de lo que más rabia le da que lo tilden, vale decir, de profunda ignorancia. No sólo que es imposible debido a muchos factores, que Bolivia logre tener los niveles económicos y de calidad de vida de Suiza, en los próximos veinte años, y eso debido a factores muy complejos como ser ubicación geográfica, tradición cultural, ésta ligada a un tipo especial de religiosidad capitalista, y por supuesto gracias a políticas de largo aliento que están absolutamente reñidas con lo que dice y hace don Evo.
¿Se da cuenta nuestro Presidente que no se puede atacar al secreto bancario y poner a Suiza como paradigma en el mismo discurso? ¿Se da cuenta que a Suiza le va bien porque sus leyes protegen a empresas como la Glencore, que son capital extranjero en el sentido estricto de la palabra, y que su gobierno ha hecho exactamente lo contrario, es decir, botar a empellones a esa empresa? ¿Se da cuenta don Evo que Suiza, el país que él mira como ejemplo es y esto inclusive en el mal sentido de la palabra, el enclave capitalista por excelencia? ¿Se da cuenta que el éxito de ese pequeño país enclavado en los Alpes, pero con una excelente vía de comunicación que es el Rhin y que puede llevar por barco sus mercaderías hasta el Atlántico, es ante todo el éxito del pragmatismo de una sociedad que en primer lugar supo atraer capitales sin asquearse por su origen, empezando con el arribo de la Reina Hortensia que contrabandeó todas las joyas que se granjeó en su corto reinado holandés para afincarse a orillas del lago de Constanza?
Suiza es un bello país, y es envidiable, pero dudo que quienes en Europa aplauden a Evo, puedan sentir la menor simpatía por la ´Helvetia´. Tampoco no creo que sea un ejemplo ético para ninguna sociedad, independientemente de que hoy por hoy es casi seguro de que no es el dinero de las mafias, el que mueve su espléndida economía, la cual, como lo reporta la revista Facts, permitiría a los suizos inclusive vivir sin trabajar.
Por lo demás esperemos que Evo se tome en serio a sí mismo, y consecuentemente a sus deseos, deje en paz a los bancos y a los inversionistas, mande a rodar la estúpida seudo filosofía de ´vivir bien, y no vivir mejor´ y encamine al país a un futuro mejor, no necesariamente suizo, sólo al estilo de Chile y que prefiera el silencio a tan flagrantes contradicciones en sus discursos.
*Agustín Echalar A.
es periodista independiente
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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