(Pese a los riegos que se corrieron al realizar la parada militar con participación de indígenas en Santa Cruz, la sociedad cruceña – la democrática y racional - no respondió a la provocación)

Por: Eduardo Campos V. (*)

Desde que se anunció, que este año se iba a realizar la parada militar en Santa Cruz con la presencia de grupos indígenas, la sociedad boliviana toda, ha estado en vilo. Y como no, si se trataba de algo extraño, impropio, innecesario que apuntaba a confrontar aún más a la sociedad boliviana, antes que mejorar sus niveles de otredad.

Felizmente, pese a la creativa y peligrosa iniciativa que tuvieron los conocidos “asesores” del enfrentamiento, la sociedad cruceña, no respondió a la provocación. Esto es para celebrar, porque, todos temíamos que sus pares “radicales” del oriente (también poco demócratas, solo que en el otro extremo), organizaran acciones violentas que hubieran acabado justificando las intenciones de los instigadores del odio.

La parada militar y étnica, se realizo con la mayor tranquilidad y en el marco de una aceptable confraternidad nacional. Como lo dijimos en muchas ocasiones, no era el mejor escenario para esta demostración de integración (por varios motivos, que también los señalamos), pero nunca estará demás ninguna circunstancia, si es para encontrarnos, y no para enfrentarnos.

De todo esto, algo ha quedado evidenciado y es para alegrarse. Los demócratas cruceños, los que tiene sentido de patria, los que quieren construir un futuro con todos nosotros (las demás regiones) son los más, ellos expresan y conducen esa sociedad. De lo contrario, los radicales, los intolerantes, los violentos hubieran hecho de esa bella ciudad, el escenario para contribuir a la desagregación social que algunos quisieran que se produzca.

Los protagonistas del evento - militares y grupos indígenas - asistieron casi inconscientes de lo que podrá desatarse a su alrededor. Mientras unos y otros ensayaban las marchas, otros oscuros intereses, esperaban la hora de los sucesos, convencidos de que la celada, tendía éxito. ¿Se imaginan, cual hubieran sido el discurso, si por ventura, alguien hubiera insultado o maltratado a cualquier campesino en el desfile? Seguramente a esta hora nos estarían diciendo que Santa Cruz es separatista, que es una sociedad controlada por extranjeros, que son racistas, que quieren destruir la patria, etc., etc.

Por el contrario, los cruceños, acabaron demostrándole al país entero que, más allá de sus justas demandas (principalmente de autonomía) no están dispuestos a destrozar lo que acabamos de celebrar. Los 182 años de vida republicana.

Los demócratas debemos estar felices. Los que buscaron el enfrentamiento, con argucias y argumentos insostenibles, no pudieron realizar sus propósitos y por el contrario, una vez más fueron derrotados. ¿Cuándo será que se den cuanta que ésta sociedad - la boliviana - no quiere violencia y por el contrario apuesta por el encuentro, por los dos tercios, por una constitución para todos, por un futuro compartido de bienestar y desarrollo?

*) Director A. C. Cramer

educamposv@hotmail.com