PARADA - T’INKU
el 1 ago En: POLITICA Y DEMOCRACIA articulos de EDUARDO CAMPOS VELASCO - 2 comentarios

(El enfrentamiento en el que estamos inmersos – como sociedad – nos está llevando a extremos insostenibles, impidiendo que veamos las cosas como son, trocándolas por como quisiéramos que sean)
Por: Eduardo Campos V. (*)
Intitulo esta nota, con los términos que el columnista Humberto Vacaflor, califica lo que será la parada militar del 7 de agosto en Santa Cruz. Una Parada – T’inku. Él (Vacaflor) dice: “Una especie de parada militar combinada con entrada folklórica”. Suena a burla, pero no es así, se trata de una expresión que ilustra con bastante claridad el estado al que hemos llegado. No sólo que el desacuerdo está en el seno de la constituyente, sino que ahora, no podemos poner de acuerdo - ni siquiera - para celebrar el aniversario del país y le encontramos salidas estrambóticas

Pero veamos, que es eso, de la Parada – T’inku. Primero estamos hablando del acto que anualmente se realiza en homenaje a las fuerzas armadas de la nación. El 7 de agosto de todos los años, las fuerzas armadas desfilan presentando sus mejores galas (los militares) y sus recursos materiales (las armas). Esto ha estado, sucediendo invariablemente en La Paz, Sucre y las otras ciudades del país, durante muchos años. Lo hacen también en el exterior y no hay antecedentes de que se haya mezclado, por ejemplo una parada militar con un desfile del orgullo gay (menciono a ese grupo, como representativo de la discriminación).

En todo caso – el sentido común nos los dice - una parada militar, se trata de un acto protocolar, enteramente militar. El intento de convertirlo en un desfile que incluya a otros segmentos de la población, contradice el propósito central, que es el homenaje a las fuerzas armadas. No hay motivos, ni argumento consistente que justifique hacer de un desfile militar, una combinación de ponchos y uniformes, si no a riesgo de reeditar el famoso “pacto militar campesinos de la época del general Barrientos.
Se entiende que el año pasado, hayan participado grupos indígenas de diferentes parte del país en los actos de Sucre. Se trataba de la Inauguración de la Constituyente, una reivindicación que precisamente estos grupos liderizaron. También es muy claro, que los pueblos originarios, son la representación de la emergencia social del periodo en el que vivimos, pero, nada justifica que mezclemos papas con cebollas

Incluir indígenas u otros sectores en un desfile militar, es claramente un contrasentido, no sólo protocolar, sino incluso estético. Si bien es un derecho de todos los ciudadanos rendir homenajes a la patria, hay también límites para que estas celebraciones, se realicen en el marco, por lo menos del sentido común.
Por otra parte, es también – toda una tradición - que para las fiestas del 6 de agosto, se realicen varios otros desfiles (de escolares, de instituciones y sectores de la población) en la mayoría de las principales ciudades y pueblos de este país. Por tanto, que sentido tiene – que ahora – precisamente ahora, que estamos lo suficientemente enfrentados por temas como las autonomías, la capitalia, el nuevo modelo de estado y otros temas que no pueden encontrar consensos en la constituyente, incluyamos este nuevo elemento de disputa.
Si a todo ello sumamos que se lo quiere hacer en Santa Cruz y dentro de una base miliar, el contrasentido es mayor. No podemos ignorar que por diversos motivos, las diferencias entre oriente y occidente se han incrementado, sumándose a ellas, esta ultimas por la capitalia, entre el norte y el sud. ¿Donde más divididos podemos estar?, ¿Qué otro factor de disputa y división se van ha inventar? Es pues irresponsable, por parte del gobierno continuar con esta su política del enfrentamiento.

Pero no es tan inocente como se dice, la decisión de incluir a los ponchos rojos y otros grupos indígenas en el desfile del 7 de agosto, claramente sale de los mismos “cerebros” que organizan los bloqueos, las “tomas” de prefecturas, los cabildos amenazadores. Ellos son - lamentablemente – los que dictan la agenda del país. Esta ahí, medrando de la imagen del presidente, dispuestos siempre a encontrarle sentido a su “exagerada vocación del poder”



Esto del desfiles militares folclóricos, claramente lo van ha hacer. No habrá razones suficientes que les puedan convencer. Parecería que antes que buenas razones, lo que requieren es una pronta asistencia psicológica. ¿Cuando será que el sentido común que el diagnostico del PNUD, nos dice que existe muy arraigado en la población boliviana, se imponga no?
*) Director A. C. Cramer
Democracia, Equidad y Desarrollo


















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